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PRÓLOGO

Min Hyuna.

3 meses atrás.

-Señorita Min, ¿podría pasar porfavor?-habló la maestra llamando la atención de todos mis compañeros, incluyendo la de ella.

-¡Señorita Min!- llamó de nuevo, miré a mis compañeros, todas sus miradas estaban puestas en mi.

Young Mi me miraba atenta mientras se secreteaba con Hana.

Me levanté de mi asiento y caminé al frente donde se encontraba la maestra y la señora que nos estaba pesando.

Cada semestre venía una persona de salud a pesar y medir a todos los alumnos de la preparatoria.

La señora me miró con cansancio y sabiendo lo que debía hacer me subí a la báscula.

-70 kilogramos- habló la señora mientras apuntaba.

-¡70! ¡Oh, por dios, tenemos un hipopótamo entre nosotros!-grito Young Mi y todos rieron ante ello, no pude evitar sentirme mal.

-¡Silencio!-regañó la maestra.

Me midieron y anotaron los datos en la tabla.

Miré como median y pesaban a mis demás compañeros, los chicos incluso pesaban menos que yo.

Y las chicas, todas de 40 a 50 kilos, lo máximo que escuché fue que Park Chae pesó 55, de ahí no hay más.

El premio para la más gorda y obesa del salón es para Min Hyuna.

Nunca antes el peso había sido un problema para mí, yo siempre disfruté comer todo lo que me gustaba sin prejuicios.

Además, mi metabolismo siempre fue así, no me quejaba porque tampoco me gustaba hacer ejercicio.

Todo cambió cuando entre a la preparatoria, empecé a ser consciente de que las únicas chicas queridas son las "bonitas", aquellas que cumplen los estereotipos que impone la sociedad, esas chicas tienen muchísimos privilegios y a todos los chicos a sus pies.

Para ellas todo es más fácil.

"Los estereotipos no importan", "Está bien pesar un poco más que las otras chicas"

Ese "un poco más" que significaba unos kilos para mi, se convirtió en toneladas.

Young Mi se hizó cargo de recordarme a diario que nunca iba a encajar con los y las demás por culpa de mi peso, se hizó cargo de coronarme como "el hipopótamo" del salón de clases, gracias a ella me convertí en la burla de todos.

Pero no podía quejarme, no había algún argumento que yo tuviera contra ella.

Ella era...simplemente perfecta.

Nunca le había discutido el que me molestase y es que no podía, cuando se acercaba a mi, mis piernas comenzaban a temblar y las palabras se atoraban en mi garganta.

Su belleza me deslumbraba, me sentía mal por las cosas que me decía, pero no era capaz de contestarle a una persona tan linda como ella.

Miles de chicos lindos morían por ella, con los que coqueteaba y se divertía.

Ellos por lo menos tenían oportunidad.

Y luego...y luego estaba yo.

La chica que se enamoró perdidamente de su agresora.

Sus labios rosados, su largo cabello que cayendo sobre sus caderas, esos ojos marrones que me brindaban tanta paz y esa voz tan linda que la caracterizaba.

Ella era simplemente la chica de mis sueños.

Y sé que estaba mal.

¿Quién podía enamorarse de su bully? ¿Quién sería capaz de dejar que lo agrediecen sin hacer algo al respecto para evitarlo por el hecho de que tener a su agresor cerca es lo único que le causa felicidad?

Sólo Min Hyuna, la estúpida chica que cayó completamente enamorada de la chica de ojos marrones y cabello castaño.

Pero ella lo es todo y yo era nada.

Ella un era un 45 y yo un 70, un hipopótamo.

45 kilogramosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora