día 1

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Es una noche fría, una de mis favoritas ya que se está acercando el invierno, es una de mis estaciones favoritas, el porque es porque tantas telas de los vestidos llegan un momento donde te empieza a cocinar el cuerpo.

No voy a negar por supuesto que amo usar todas esas finas telas que me regala mi padre, él es una de mis personas favoritas en este mundo donde me siento tan sola, desde que mi mamá nos dejó solos a mí y a mi padre nos hacemos compañía mutuamente.

El caso, soy Eileen Miller Frauenfeld y tengo 24 años, soy alguien que le gusta muchísimo el arte y la moda.

Pero es uno de mis tantos sueños que no podre cumplir, ya que como mi padre esta quedand0 en quiebra y él es una persona que no trabaja, la única solución que encontró él es que me case con alguien de la nobleza real, y tanto que lo busco encontró a el hijo del Rey Eduardo, su hijo Patrik Mons Hoffman, él era un buen chico, muy atento y siempre buena persona.

Pero el amor que debía de tener por el jamás apareció, siempre lo vi como un amigo, a cambio de Logan Márquez Lynch, chico alto, pelo castaño oscuro y largo hasta sus cejas que al caer terminaba siempre ondulado.

Su sonrisa tan perfecta que me hacía tener mariposas en la panza, algo extraño para mí, pero todo lo lindo no siempre termina bien o feliz, siempre terminan lastimados, separándose o en mi caso muerta.

Pero empecemos desde el principio.

Año 1750 Dia 24 de mayo.

Canadá-Toronto.

Me levante de la cama para empezar a hacer mi rutina diaria, bañarme. Maquillarme, vestirme y salir con una sonrisa falsa como día a día desde mis 20 años.

Llegue a el salón donde estaba aquella gran mesa con abundantes manjares para desayunar.

Me senté del lado izquierdo en la punta de la mesa, justo al lado de mi padre, el cual tenía una sonrisa y me miraba directamente a los ojos.

-Buenos días mi caramelo de miel- exclamo

-Buenos días padre. - dije cortante para así tomar mi primer sorbo de café que contenía mi taza.

El solo me miro y negó con su cabeza para así seguir desayunando, todo iba tan bien hasta que llego alguien de la servidumbre el cual le entrego un sobre que estaba sellado por las altas autoridades de Toronto.

El abre dicho sobre y lee atentamente, pará enseguida mirarme con sus ojos tristes, su sonrisa ya no estaba.

El tomo una gran bocanada de aire para dirigirme la palabra.

-Hija, estamos quedando en quiebra, necesitamos encontrara trabajo, pero yo ya estoy viejo y- lo interrumpí enseguida con una sonrisa en mi rostro.

Por el hecho de que podría salir de casa.

-Yo buscare trabajo padre, se me da bien en cocinar, cocer, además que soy una persona que aprende rápido...- iba a decir algo más pero el mayor me freno para hablar

-No, tu no trabajaras, ¿Dónde se vio semejante barbaridad? - dijo con su voz algo molesta produciendo que su ceño se frunciera- tu no vas a trabar y punto, las mujeres no trabajan, yo encontrare la forma de que no quedemos en la calle y perdamos todo, ahora vete a cambiar que hoy tienes tu clase de danza. -

Sin poder decir más asentí, agaché mi cabeza para irme a mis aposentos, pero antes de hacer lo que me había dicho decidí tomar una hoja, tinta y la pluma para hacer varios carteles que dijeran "Busco trabajo, soy alguien que es buena en la parte de los que haceres domésticos y además de todo aprendo rápido"

Guarde lo recién escrito en mi bolsa. -solo espero que esto funcione, aunque si él se entera me matara, pero vale la pena. - hable sola mientras terminaba de aprontar todas mis cosas.

Baje a la sala, la cual ya estaba completamente vacía, ya no estaba la comida, ni mi padre, solo estaba esa vieja mesa acompañadas de las sillas.

Sin darle as importancia me dirija a gran salón, donde estaban la profesora y sus otras dos alumnas.

-Señorita, es un placer tenerla nuevamente con nosotras, quiero presentarle a la señorita Daniela Márquez Lynch- la miro a la chica de cabellos cobrizo.

-Hola soy Daniela, es un gusto conocerla- hizo una leve reverencia a lo cual hice lo mismo que ella sonriendo leve para enseguida llevar mi mirada a el chico que estaba al lado de la recién mencionada. - oh él es mi hermano Logan. Logan preséntate tú. - exclamo la chica haciéndole señas, al contrario.

-Hola princesa, soy Logan Márquez Lynch, es un gusto conocerla y le agradecemos que dejo que viniéramos a tomar las clases aquí. -sonrió leve.

Me quede sin responder nada, su voz provoco que vinieran millones de cosas a mí, es tan bonito, su voz, creo que me enamore a primera vista, hubiera seguido apreciando su belleza, pero la profesora interrumpió mis pensamientos.

La recién mencionada dio dos aplausos para que nos concentráramos. -Empecemos la clase, Logan y Daniela a un costado cada uno de Eleei. -

Ellos se pusieron a mis costados y comenzamos a bailar al tiempo que marco la profesora, todo iba excelentemente bien, pero sin darme cuenta habían pasado las dos horas que teníamos de clases.

Fue un gusto haber tenido esta clase, pero si me disculpan debo de retirarme a mi clase de piano. -hice una reverencia y me retiré del salón para ir a mi habitación, la cual entre y fui directamente a la ducha que ya estaba lista gracias a Eleonor, era una de las chicas de la servidumbre y se podía decir que era casi como una amiga, ya que no salía de adentro del castillo.

Me adentre a la tina la cual tenía sales para mi piel y también esencia de vainilla.

Me acomode dentro del agua para enseguida cerrar mis ojos y disfrutar de lo rico que se sentía ese momento de paz. 

EileenWhere stories live. Discover now