Videl se encontraba agitada y un tanto malherida, pero como siempre, decidida y persistente para mantenerse en pie. Luego de haber entendido que Gohan y todas las personas que estaban con él eran genuinamente fuertes decidió entrenar de la misma manera que lo hacían para así buscar volverse más fuerte, completamente abrumada por este mundo tan fascinante lleno de alienígenas, demonios, hechiceros y guerreros poderosos.
— Te felicito has tenido mucho avance de verdad eres muy talentosa— le indicó Gohan a la hija de Mr. Satan con sonrisa, ella sin pensarlo sintió que sus mejillas enrojecían y bajó la mirada.
— ¿De verdad lo crees?— preguntó con un tono más dulce.
— Pero por supuesto, tu nivel de pelea se ha duplicado desde que comenzaste a entrenar, dentro de poco serás capaz de comprenderlo del todo, pero estoy seguro que ya puedes sentirlo — señaló tocando con la punta de su dedo su frente.
Ella sonrió.
—Lo más recomendable sería tomar un descanso— sugirió saiyajin en un tono amigable.
Estas palabras cambiaron radicalmente el gesto de su rostro, sus cejas se arquearon y su rostro se torció.
— ¿Estás insinuando que no puedo con esto?— espetó la chica fulminándolo con mirada.
Por más que quiso mantener una postura recta, su cuerpo estaba exhausto y la obligó a encorvarse. Gohan se rascó la cabeza con un gesto nervioso.
— No, nada de eso, solo pienso que estas muy cansada, de hecho a mi igual me duelen un poco los brazos— justificó el joven guerrero.
— Pues entonces tal vez yo me esté volviendo más fuerte porque me encuentro bastante bien.— afirmó la chica.
Sin embargo, apenas unos segundos después se desvaneció sin fuerza hacia adelante, Gohan se apresuró a tomarla en sus brazos y la refugió en ellos.
— Ni se te vaya ocurrir llevarme en brazos hasta mi casa Gohan, solo dame un momento y me pondré de pie— sentenció la chica.
El muchacho esbozó una sonrisa nerviosa y la mantuvo así, en sol se ocultaba detrás de la montaña Paoz filtrándose entre dos delgados monolitos que antes de su entrenamiento habían sido un enorme montículo de roca pura pero Videl los había vuelto añicos con sus golpes, el resplandor le iluminó el rostro.
Estaba lleno de polvo y tenía algunos rasguños y magulladuras, pero denotaba satisfacción.
— Videl es una niña muy asombrosa— afirmó para sus adentros mientras le retiraba algún mechón de cabello del rostro— a llevado a cabo un entrenamiento que hubiera sido difícil hasta para mí transformado en super saiyajin, hubiera querido ir un poco más lento, pero es difícil poder negarle algo jeje..
—Me pondré de pie ahora mismo y seguiremos entrenando hasta el amanecer— balbuceó Videl adormilada por el agotamiento.
—Claro, solo estoy descansando un momento— declaró Gohan.
El guerrero z no se percató hasta ese momento que su mano había permanecido en la mejilla de la joven acariciándola levemente, ella se acurrucaba rozando sus labios con la mano del muchacho, que no podía evitar sobresaltarse con el rostro enrojecido.
— Soy muy timido para poder decirlo, pero Videl es una chica bastante bonita— confesó Gohan para sí mismo— se miraba muy bien con su pelo largo, pero ahora puedo ver mejor sus ojos.
— ¿Qué tienen mis ojos Gohan?— murmuró ella.
El calor de su rostro del saiyajin se incrementó al máximo dándose cuenta que lo último lo había dicho en voz alta y ella lo había escuchado, se congeló por completo sin poder moverse o hablar, forzando a su cabeza a pensar en alguna excusa. Pero no tuvo que hacerlo, pues en ese momento Videl intentó levantarse, su mano falseó y recayó con fuerza de nuevo con él.
— Por favor, ten mucho cuidado, no me gustaría que te hicieras daño— dijo Gohan y ella abrió los ojos para verlo hasta que poco a poco se le fueron cerrando.
Gohan suspiró buscando idear en una estrategia para lidiar con esto, Videl no se iría de allí aunque estuviera muy herida y él tampoco podría hacerlo.
Mientras que pensaba la atención del estudiante de preparatoria volvió a los labios de la chica, los tersos y tibios que los había percibido cuando estos tocaron su mano.
— ¿Recuerdas la medicina milagrosa que te di en el torneo de las artes marciales?
Videl afirmó sin hablar.
— Creo que tengo una de ellas conmigo, podría dártela, te repondrás y así podremos seguir.
La chica sin abrir los ojos se puso de frente y abrió un poco su boca, sintió que Gohan tomaba su barbilla esperó a que sus manos depositaran la semilla para poder masticarla, pero en vez de ello percibió un calor inusual, su olfato detectó el aroma de Gohan mucho más cerca y justo cuando sus labios recibieron a los suyos, abrió los ojos para encontrarse al muchacho a una distancia más que íntima.
Gohan podía recordar esa agradable sensación de cosquilleo por debajo de la lengua cuando probaba una comida exquisita, la ansia de seguir pidiendo un plato tras otro buscando no dejar espacio entre los bocados para no dejar de percibir ese sabor y calidez que genera en el interior, besarla era un millón de veces mejor. Videl pudo sentir como cada gramo de fuerza que le quedaba en su cuerpo desaparecía, pero no era como esos se extinguieran desapareciendo para siempre, si no que como ella aprendieron a volar por el saiyajin, desde la tierra y hastas estrellas, mientras ella lo tomaba de la mejilla y le reclamaba con los movimientos de sus labios por más.
Cuando se separaron por fin, ella buscó fingir estar molesta, por su atrevimiento o el hecho en sí, pero su rostro no hacía más que regalarle una amplia sonrisa, Gohan se debatía entre esconder su cara por la vergüenza o pegar un par de saltos de alegría.
— Será mejor que sigamos mañana ¿no lo crees?.— afirmó el guerrero.
Ella se sorprendió a sí misma asistiendo con la cabeza sin miramientos, este le sonrió. Gohan alzó el vuelo y ella sacó una cápsula que en segundos se transformó en un aerodeslizador.
Antes de arrancar el vehículo la chica palmó sus labios con sus dedos. Se preguntó entonces si él con esa última afirmación se refería al entrenamiento o darle más de aquella medicina milagrosa.
YOU ARE READING
Amor en tiempos saiyajines
FanfictionEn este anime también hay amor y es de más de un millón de kiris.
