No es fácil ni jamás lo será ser un demonio, Moonbyul Yi lo sabía mejor que nadie y de primera mano.
Día tras día tenía el mismo trabajo —bastante pesado la verdad—; tortura, tomar café, más tortura, almorzar, reuniones con otros demonios, tortura y finalmente, volver a casa.
No me malinterpreten, Byul disfrutaba muchísimo darle a aquellos en el infierno una cucharada de su propia medicina. Le fascinaba pasar sus días en el reino del fuego y en su especialidad, quemar todo aquello que se posara frente a ella. Desde pequeña tuvo una afinación muy marcada por el fuego, jugaba con encendedores y fósforos; no era algo que emocionara mucho a sus padres —y ciertamente los metía en problemas a menudo— pero resultó ser una elección de profesión más que acertada.
Sin embargo, la misma rutina cada día se estaba volviendo tediosa y Moonbyul necesitaba urgentemente algo nuevo, sin importar qué fuese.
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Moonbyul le preguntó al diablo sobre el tema, y su respuesta fue ser asignada a trabajar en la Tierra por un par de semanas; ciertamente aquello sería divertido, molestar a los humanos siempre había sido genial, pero hacerlo en la Tierra le agregaba un toque especial.
Una de sus —travesuras— favoritas era atar cordones de los zapatos y reírse maniáticamente al ver a las personas tropezarse, por otro lado, y bastante más violento que el ejemplo anterior, incendiar casas también era gratificante, el sonido de la madera crujir al sucumbir ante las llamas era música para los oídos de la demonio.
Hablando de música, ir a la Tierra le daba a Moonbyul la oportunidad de practicar el violín con más facilidad, ya que el dichoso instrumento no era lo ideal en el Infierno — el sonido que emite es tan hermoso que los oídos infernales no son capaces de tolerar—. A ella siempre le había encantado tocar el violín, y pasar la eternidad en el Infierno significaba poder aprender del maestro Paganini, por lo que era más que excelente tocando dicho instrumento.
Pero, si había algo que no le agradaba a Moonbyul sobre ir a la Tierra era la mera idea de tener que encontrarse con los ángeles. Los ángeles frecuentaban más la Tierra que los demonios, y a veces parecía que había uno aleteando sus molestas alas brillantes en cada esquina; a pesar de esto, los ángeles y los demonios no eran necesariamente rivales, por el contrario, eran muy civiles. Cada uno sabía qué tenía que hacer, y acordaron no entrometerse ni cruzar sus caminos, tanto en la Tierra como fuera de esta. Además, era muy extraño ver demonios y ángeles juntos —precisamente porque los demonios no soportaban el aura tranquila y pacífica que destilaban los ángeles y estos últimos le tenían terror a las criaturas infernales.
Moonbyul decidió no prestarle atención a los ángeles, haciendo la promesa de evadirlos todo lo posible, y de esa manera disfrutar su tiempo fuera del Infierno.
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En la Tierra, la diversión comenzó cuando Moonbyul convenció a un humano — de manera para nada sospechosa— de darle su apartamento, incluyendo las llaves y todo lo demás. ¿Qué? Hasta los demonios necesitan un lugar donde dormir.
Y para ser justos, ese humano le había sido infiel a su novia, así que obviamente se lo merecía. Eso era algo importante de reconocer sobre su trabajo; no podía torturar personas inocentes, y tampoco era divertido hacerlo.
Moonbyul entró al apartamento, el cual sorprendentemente era bastante adecuado a su preferencia; las paredes estaban pintadas de un color gris oscuro, los muebles tenían detalles increíbles y lo más importante; cuando cerrabas las cortinas la habitación se volvía completamente oscura, no se podía ver ni un rayo de luz.
Se sentía como en casa, Moonbyul suspiró.
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Era un sábado por la noche, la ciudad estaba más que llena de criminales, —Byul no podía con las ganas de ir a trabajar.
CITEȘTI
Holy (Moonsun)
FanfictionLos ángeles, seres de luz y pureza. Los demonios, gobernantes del caos. La regla de oro: jamás deberán relacionarse con su contraparte celestial. Ella, es un ángel. Y ella, un demonio. (Novela "Holy", Moonsun AU. No se permiten adaptaciones.) Port...
