En la historia de Kim SunWoo, no había sido el fulgor de una primera mirada lo que había estremecido su corazón. Tampoco el encanto de una sonrisa casual. Lo suyo no había sido el típico amor a primera vista que tantas veces se repetía en historias juveniles.
Lo de SunWoo había sido amor a primera voz.
Una sinfonía inesperada. Un timbre que lo había atravesado con la ternura de un susurro eterno. Había sido en esa vibración ajena donde su corazón, sin pedir permiso, había decidido quedarse.
Nishimura Riki, en cambio, nunca se había detenido a pensar en el amor. Las mariposas en el estómago, los suspiros involuntarios, la torpeza del primer enamoramiento… todo le resultaba absurdo, incluso molesto. Para él, atravesar la adolescencia sin sobresaltos emocionales había sido más que suficiente.
O eso había creído.
Porque Kim SunWoo había sido distinto.
Demasiado distinto.
Había algo en él —en su manera de sonreír incluso ante lo peor, en su amabilidad casi irritante, en esa luz que parecía seguirlo a todas partes— que lo inquietaba. Y, sin embargo, con una sutileza que Riki no supo notar a tiempo, comenzó a infiltrarse en su mundo.
Sin permiso. Sin aviso.
Sin retorno.
….
Las puertas de cristal de la prestigiosa Preparatoria Royalty se habían abierto con solemnidad. La directora avanzaba con paso firme, sus tacones resonando sobre el mármol, mientras detrás de ella un nuevo alumno marcaba su propio ritmo con el sonido seco de su bastón.
El eco se apagó y con él, todo pareció detenerse.
El muchacho, aun sin ver, supo que debía hacerlo también. El nerviosismo le trepó por el cuerpo hasta instalarse en su estómago, y apretó el bastón como si en él pudiera encontrar equilibrio.
—Espere aquí un momento, alumno Kim.
Siempre era así.
Esperar. Aceptar. Adaptarse.
Porque si algo sabía Kim SunWoo, era que nunca había tenido demasiadas opciones.
—¿Qué hago con ustedes? Es la cuarta vez esta semana.
A unos metros, uno de los alumnos reprendidos alzó la mirada, más por aburrimiento que por interés… hasta que lo vio.
Labios entreabiertos. Un gesto casi infantil. Una presencia que, sin razón aparente, le resultó molesta al instante.
Lo juzgó en un segundo.
Niño mimado.
Y como todo lo que encajaba en esa categoría, lo descartó sin dudar.
—Idiota.
Y, sin saberlo, en ese preciso instante… algo había comenzado.
🌱ྀ
Buenas, buenas.
Próximamente drama, romance y muchas lagrimas. No me hago responsable. u.u
Gracias por leer, chiquis. ♡
Brillitos_
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Serendipity
FanfictionNishimura Riki no era alguien fácil de querer. Frío, indiferente y con una lengua que cortaba más de lo que debería, mantenia a todos a distancia sin esfuerzo. Kim SunWoo, en cambio, vivía en un mundo sin luz, pero lleno de matices. Ciego desde pequ...
