Öuija

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Una parte de mí no se creía nada de lo que estaba pasando. Otra, estaba flipando, (no hay palabras más formales para expresarlo). Y, otra, sentía miedo.
No ese miedo que sientes cuando ves una película de terror o cuando te van a dar la nota de un examen.

Era el miedo que sientes cuando estás solo en casa y es de noche. O cuando acabas de leer un libro de Stephen King. Sientes como si alguien estuviera respirando en tu nuca, detrás de ti, muy cerca.

El caso es que al cabo de unos minutos el vaso comenzó a moverse con fluidez y empezamos a preguntar cosas más serias que "¿seré famosa de mayor?" O "¿suspenderé geografía?"

Oh honey, do¡Lee esta historia GRATIS!