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TaeHyung estaba setando en el patio de la escuela mirando a lo lejos a JungKook.
JungKook charlaba con sus amigos animadamente haciendo que algunas veces sacara pequeñas risas o al final una carcajada.
TaeHyung siempre se quedaba embobado viendo al menor reír o sonreír. Para él era lo más bonito que había visto a sus cortos 16 años. Solo lo podía describir como una obra de arte.
Sintió que el menor hacía contacto visual con él, haciendo que TaeHyung tomara un libro y disimulaba que no lo estaba viendo. Esa acción hizo a JungKook sonreír y alejar la mirada para seguir conversando con sus amigos.
TaeHyung suspiró y se levantó de su lugar para ir al salón de clases. En el recorrido seguía pensando en JungKook y en su bonita sonrisa.
Ellos están en la misma clase desde hace dos años.
En el primer año ellos apenas sabían el nombre del otro y no se hablaban, pero el último año se han hecho muy buenos amigos y con el tiempo empezaron a tener sentimientos diferentes a la amistad.
TaeHyung era un chico muy tímido y eso a JungKook le parecía demasiado tierno y le gustaba decirle cosas lindas para poner sus lindas mejillas de un color rosa.
JungKook ya no quiere aye sean amigos, quiere algo más que una amistad con su hyung. Pero siempre que intentaba decirle sus sentimientos algo ocurría o simplemente Tae corría a su clase.
Así que se le ocurrió una idea.
Sabía que a Tae le gustaban los chocolates con relleno de fresas. Él no era la gran repostero pero intentaría hacer el dulce y dárselo, con ese detalle después se iba a declarar.
Así que decidido fue a su casa para empezar a hacer los chocolates.
Al llegar a casa buscó en youtube como hacer los chocolates. La verdad se veía fácil y veía que no se iba a tardar tanto, así que decidió hacer también unas galletas.
Fue a la cocina y empezó a sacar los ingredientes que necesitaba, pero algunos no los tenía, así que decidió cambiarlos por cosas similares.
Empezó a derretir los chocolates a baño maría y mientras el chocolate se derretía empezó a hacer la mezcla para las galletas.
Cuando ya tenía la mezcla de las galletas le dieron ganas de ir al baño, y él no iba a desafiar a la naturaleza, así que claramente fue al baño a hacer sus necesidades.
Estaba lavandose las manos cuando escucho que su mamá gritó que olía a quemado. Corrió a la cocina y vío que el chocolate se estaba pegando a la olla, se desesperó y tomó la olla sin un guante, claramente se quemó la mano y su grito se escuchó por todo el vecindario.
Su mamá corrió a la cocina y le ayudo con el chocolate y luego con su quemadura que afortunafamente no fue muy grave.
Después de ese gran receso JungKook no se rindió y siguió cocinando con un poco más precuación.