Capitulo 7

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Me siento a tomar café mientras Eric me mira fijamente.
-¿Si sabes que eso es muy raro, no?
-Lo se. ¿Pero que quieres que haga?
-Irte de aquí. Tenías razón, no estas segura aquí...

De hecho, ni siquiera estaba segura de si Jack en algún momento planearía matarme.
Pero no podía irme. Por qué si llegaba a irme, Jack seguiría matando en otra parte y todas las sospechas me señalarían a mi.
-No puedo irme.
Él abre los ojos como platos.
-¡Están matando justo en tu calle y tu quieres quedarte! ¿¡Qué te pasa!?
-No me digas lo que es obvio. Yo me entiendo, y lo mejor será quedarme.
-Sabes que la policía va a sospechar de ti ¿no?
Me encojo de hombros.
-Podría ser cualquiera de esta calle.
Él pasa sus manos por su pelo.
-No te entiendo...
-Ni yo misma lo hago- digo dando un bufido.

.
Al cabo de unos días Eric tuvo que irse. Más que todo por que empezaría a pensar que soy paranoica por estar hablando con alguien que no existe. Bueno, que sólo yo puedo ver.

-¡Hey Vene!- me saluda Jack, animado. Enarco las cejas.
-¿Vene? ¿Qué clase de horrible y obsceno apodo es ese?
Él me saca la lengua.
-Se me hace muy serio llamarte Venecia.
-Así es mi nombre, así que acostúmbrate. En fin, ¿qué quieres?
Él me sonríe macabramente y me tenso, oh Dios.
-Quiero jugar.
-¿Eh?
-La otra vez te dije que quería probar algo... Y pues ya que se fue el estorbo, juguemos.

Sabía muy bien a lo que se refería con "jugar", quería ir a matar. Pero yo no podía dejar que eso pasara, por que las sospechas irían creciendo y mi familia me obligaría a mudarme.
Cierro los ojos con fuerza.
-Por favor no Jack... Te lo ruego, detente.
Siento una presión en mi pecho y abro los ojos alarmada. Está a unos escasos centímetros de mi y apoya su dedo-uña en mi pecho, acusatoriamente.
-Creo que ya has olvidado lo que te dije la otra vez -dice siseante -Harás lo que yo te diga o te mátare.

Se que Jack era capaz de matarme, si pudo matar a Isaac sin inmutarse, ¿cómo no lo iba a hacer conmigo? . Así que me limito a asentir con miedo.
Él me sonríe psicoticamente.
-¿Jack?
-Dime.
-Me estas espichando una bubi- digo poniéndome colorada, pero si seguía con su dedo-uña ahí, juro que se me iba a explotar.
Él se pone colorado y se separa de mi al instante.
-Lo siento...
-Esta bien- digo sin mirarlo. Entonces él me agarra de la mano y saca la caja de donde vino detrás de él.
Alzo una ceja.
-¿Y eso?
-Así aparecemos en las casas de los niños.
-¿Así de la nada?- digo incrédula.
Él se encoge de hombros.
-Si, más o menos.

Él abre la caja y en un segundo estoy en una habitación estrecha y sucia. El interior de la caja.
Jack aparece ante mi y nos sentamos, nuestros pies se tocan de lo estrecho que es.
-¿Estuviste aquí encerrado todos esos años?- digo boquiabierta. Él asiente nostálgico -Debió de ser horrible.
-Fue más horrible el olvido de Isaac.
Por un momento me siento mal por él, no me imagino el dolor y la impotencia de estar en este estrecho lugar por años.
Niego con la cabeza.
Es un asesino, Venecia. No lo olvides.

.
Aparecemos en medio de una habitación rosada, hay una niña encogida en su cama que nos mira que temor y curiosidad.
-¿Puede verme?- pregunto.
-No si tu no quieres. Sólo puede verme a mi- susurra.

Jack hace la misma presentación que hizo cuando me conoció y la niña sonríe más confiada. Me siento en una esquina de la habitación, a sentirme culpable de no poder hacer nada al respecto.
Jack hace unos trucos divertidos como malabares con espadas y demás, no se de dónde saca esas cosas.

Entonces comienzo a sollozar cuando empieza el verdadero espectáculo. Jack amarra las extremidades de la niña a la cama y se ríe.
Mi visión desde esa esquina es algo limitada. Aunque la niña tiene una mordaza en la boca, puedo alcanzar a escuchar sus gemidos de dolor.
Charcos de sangre crecen en el suelo y mojan las sábanas de la pequeña.

Me levanto al ver que Jack esta muy ocupado sacándole los ojos de un tirón y me dirijo a la puerta para intentar advertir a los padres, sin embargo, siento la voz ronca y macabra de Jack en mi oído.
-Llegas a atravesar esa puerta y serás la siguiente- me susurra. Me vuelvo asustada y lo veo ocupado con la niña aún.

Después de despojar a la pequeña de sus intestinos y ponerlos como serpentinas en el techo, la niña está en sus últimos segundos de vida.
-Esta niña si duro mucho jugando. Ven y termina esto con un gran final- se ríe Jack.
-No digas eso... No voy a acercarme ahí- digo encogida en mi rincón, temblando. Aún con los gemidos de la niña rebotando en mi cabeza.
Él bufa y mete la mano en el muñón que es el pecho de la niña, sacando su corazón. Que al cabo de unos segundos, deja de palpitar.
Esto es una pesadilla.

Laugh |Laughing Jack|¡Lee esta historia GRATIS!