Al entrar a casa después del instituto, vi a los criados mirándome con cierta preocupación como si quisieran avisarme de algo. Decidí no echarle mucha cuenta y seguí caminando hasta llegar a mi cuarto. Cuando termine de cambiarme mi mayordomo llamó a la puerta.
-Buenas tardes, señorita Vendervill. La comida está lista, ya puede bajar a comer. Le espera su familia -me sonrió al terminar la frase.
-Gracias señor Winkhel, hora bajo -le sonreí de vuelta.
-Siempre ha sido la persona más amable de esta familia -me miró con admiración y cerró mi puerta.
A los segundos salí por mi puerta, estaba hambrienta. Baje tan rápido las escaleras que casi me caigo.
-¡Hola mamá! ¡Hola papá! -entre mirando la mesa con unos platos muy apetitosos.
-Hola hija, ¿qué tal fue tu día? Me enteré de que echaron a un amigo tuyo del instituto -me dijo mi madre con voz curiosa, como si quisiera que le cuente lo que pasó con ese niño estupido.
-Mamá, no es mi amigo desde hace 5 años. Me corto el pelo en la secundaria y no volví a hablarle. Además, no sé por qué lo echaron. No me interesa su vida. -contesté indignada- ¿Qué tal os fue el día a vosotros? Os noto un poco raros.
-La verdad es que tenemos que contarte una cosa... Hoy recibimos una carta los directores de la academia donde estudia tu hermana, quieren que vayamos a visitarlos.
-Yo no voy, eso parece una secta en vez de una academia -conteste riéndome.
-No tienes elección, tu presencia es crucial. Mañana salimos para Londres, tenemos cita a las 6 pm. Termina de comer y ponte a hacer las maletas -contestó enfadado mi padre.
Terminé de comer sin decir una palabra. Me levanté de la mesa lo más rápido que pude y me dirigí a mi cuarto antes de que tuvieran la oportunidad de decirme algo más. Entré a la habitación y me sumergí en mis pensamientos.
¿Porque querrán que asista a esa reunión? ¿Tendrá algo que ver que dentro de poco cumplo 17 años? A mi hermana se la llevaron al cumplir los 17. Yo ni loca voy a ser parte de esa maldita secta.
Dejé de imaginarme cosas y me puse a hacer las maletas. No quería hacerlas pero mis padres me dejaron claro lo importante que era, seguro que me castigarian si por la mañana me despertara sin las maletas hechas.
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Los 5 petalos perdidos
FantasyLidia Vendervill es una estudiante de 17 años. Su familia es una de las más ricas de Guildford. Tendrá que cambiar toda su vida por un gen que su familia ha mantenido en secreto durante generaciones. *************************************** No autori...
