37. ¡Vamos, antes de que pase lo inevitable!

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Su cara con pequeñas arrugas en la frente y sus ojos casi cerrados estaban frente a mí. Sus gafas se resbalaban de su lisa y alargada nariz. Agarré sus manos, con cierta fuerza, intentando sacarle esa información que iba a contarme.

–Chris… – Comenzó, me miró con esos ojos tan parecidos a los míos. – ¿Qué harás… Si terminas el instituto?

–Yo… Quiero estudiar bellas artes ya te lo dije hace tiempo… – Reí un poco, pero él no conmigo, ni siquiera destensó su expresión.

–Hija, no quiero que hagas algo para que luego no disfrutes con ello. – Cogió aire y lo expulsó. – Ese chico del hospital… Me parece buen muchacho, y él me ha dado a ver, que si te dejo ser tu, no te voy a perder. – Su rostro se iluminó, esta vez puso sus manos sobre las mías y sonrió. – Quiero que sigas tu sueño, quiero que seas feliz.

–¿P-Por qué me dices esto?

–Porque era hora de que un padre apoyase a su hija en algo ¿no? – Sonreí y me levanté a abrazarle como de pequeña cada vez que regresaba de un viaje.

–Te quiero, papá. – Le susurré en el oído. Besé su mejilla y acaricié su melena canosa.

–Que duermas bien.

Subí las escaleras de puntillas y caminé hasta mi habitación, retiré la ropa y me coloqué mi pijama, hoy era un día frío pero al igual cálido, estábamos en pleno otoño, una estación que atraía las hojas amarillas y naranjas del destino. Me lancé a la cama y me revolví en ella mirando hacia el mismo lugar donde estaba Luke anoche, le imaginé a mi lado, acariciando mi pelo,y así caí en los brazos de Morfeo.

Me desperté con ánimos de estar de pie, me levanté con el pie derecho y me sentía liberada de algo. Abrí el armario, mi amado armario, rebusqué entre la ropa de final, mis queridos vaqueros claros rotos por las rodillas… ¡Los eché de menos! Los cargué sobre mi hombro, luego una camisa negra y un suéter marrón rojizo que me quedaba a medio muslo. Me adentré al baño, a hacer lo que tenía que hacer y salí más relajada que antes. Me cambié y entonces caí en cuenta de algo, hoy, era ese día en el que deseas hacer todo lo que puedas para que sean el mejor día de tu vida. Formé una sonrisa, se me había ocurrido una idea para mi nuevo color de pelo. Bajé las escaleras rápidamente y en la cocina me esperaba mi madre y mi padre, estaban riendo mientras tomaban una infusión y un café.

–Buenos días, cariño. – Saludó, mi madre.

–Buenos días. – Contesté retirando mi pelo hacia atrás.

–¿Vas a ir al instituto? – Preguntó, mi padre sorbiendo un poco de su taza.

–¿Debería? – Me mordí un poco la uña del dedo índice y mi madre alejó su recipiente para levantarse a donde yo estaba.

–¡Vámonos de compras, madre e hija! – Chilló, ilusionada y dando brinquitos. – Será nuestra primera salida de chicas.

–¿Se permiten padres en sus planes? – Mi madre se giró y negó.

–Bien, déjame coger el bolso y nos vamos.

A veces pienso cuanto han cambiado mi vida, que mis padres pasaron de no respetar mis decisiones a hacer mis sueños realidad, que mi hermanito había crecido, que tenía unos amigos geniales y un novio tan perfecto que no parecía real.

–¡Allá vamos! – Gritó, mi madre apretando sus manos al volante con una sonrisa, yo le contesté con otra y arrancó.

(…)

Fue una mañana divertida y la verdad no pensé que mi madre fuese una adolescente encerrada en un cuerpo de mujer adulta, era igual de infantil que yo. A parte me dio permiso de teñirme el pelo otra vez, pero ahora era una diferencia tremenda a como era antes, ahora era un castaño con brillo rojizo. Me gustaba, para ser sincera me gustaba verme castaña, me veía… Diferente. Y solo faltaban diez horas, y quería aprovecharlas o al menos intentarlo.

Eran las doce y regresábamos a casa con dos o tres bolsas y mi nuevo pelo, cantábamos canciones de la radio y entendía de donde había sacado mi voz, cómo me empecé a fascinar por el mundo de la música, por mi madre.

–Hija, ¿ese no es…? ¿Cómo se llamaba? – Señaló mi madre mientras aparcaba en su plaza donde normalmente lo hacía. Tenía un gorro y unos Levi’s. Salí del coche y él me sonrió, me arrojé a sus brazos pero él se sorprendió al principio.

–¿Quién es? – Preguntó, me reí y alcé la vista. Me separé y puse un dedo sobre sus labios.

–Yo soy… ¡Tu novia! – Me abrazó y me agarró haciendo que enredara mis piernas en su cadera.

–Yo creo que mi novia es hermosa. – Sonrió, pero me fijé en algo en su labio inferior. Toqué esa cosa que parecía una bola negra y el gruñó un poco.

–¡Te has hecho un piercing! – Bramé tapando mi boca.

–¿Por quién crees que lo hice pequeña? – Le di un corto beso y la verdad creo que se aguantaba el dolor.

–Entonces hoy no tendrás besos. – Formé un puchero y el bajó las comisuras de sus labios.

–¡Yo quiero beso! – Refunfuñó frunciendo el ceño. Me reí y él seguía con esa cara de niño pequeño. Me lancé a sus labios tiernamente, sin moverlos, simplemente, un largo roce entre ellos.

–¿Mejor? – Sonreí y el también, me bajó con cuidado.

–Sip, ahora quiero pasar tiempo contigo antes de que pase lo inevitable. – Me agarró de la mano y salió corriendo conmigo a rastras.

_______________

Me enamoré de Luke para siempre. ^////^

Bueno, tengo un anuncio, nuevo fanfic que estará disponible al terminar este. (Queda 1 capítulo + epílogo)

Se llama 'Far away'.

Espero verlas ya por allí.

A la espera del siguiente capítulo...

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Way of looking. || L.R.H       [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora