22. No me ignores.

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Abriendo la taquilla Sean no me había hablado, aun que estaba en una sensación entre paz y tranquilidad, me aburría sino hablaba. Cerré la taquilla y le miré fijamente, en intento de provocar que hablara.

–Oye, ¿te pasa algo? – Pregunté extrañada por esa expresión perdida en sus ojos. Despertó d una especie de trance y me miró.

–No, solo es que me acordé de algo… – Sonrió. – Creo que voy a ir adelantándome. – Se fue y me dejó sola en el pasillo, indefensa y con varias personas mirando.

Aquella rubia de voz chillona me empezó a mirar mal al pasar por mi lado y entendí que posiblemente a ella le gustara Sean de modo que desvié la vista y me fui al comedor, vi a Sean con chicos del equipo de futbol, no me quedó opción más que sentarme sola en una mesa del rincón.

(…)

Me sentía extraña sin pasar tiempo con Sean, pasó un día y me cambió por la rubia de voz ruidosa y sus compañeros del club de futbol, yo mientras vagaba entre pasillos, le miraba y el evitaba mirarme, era inentendible, ¿por qué odio que me ignore? ¿Por qué me lo pregunto? Todo fue raro después de cantar en clase, ¿qué coño le pasa? Encima faltaba a clase, que da la casualidad que compartía conmigo, en la taquilla iba después de mí, me siento pésima, vacía…

–Señorita. – Me llamó a la profesora, agité mi cabeza y la miré. – Por favor atienda, está usted en el instituto y es mayorcita como para pensar en pajaritos en el aire.

La gente rió y yo me escondí en las mangas de mi chaqueta con timidez, era la primera vez que me pasaba esto.

Recogí mis cosas en la taquilla y me quedé observando la suya como una tonta mirando un lápiz. ¿A caso seré igual de idiota que él? Ni idea… Pero siento que él me hace olvidar a mis amigos… A Luke, que puede que sus ojos no sean los que me petrificaran pero que tal vez, solo tal vez… Me gustara de forma especial. Vi una mano apoyarse en aquella puertecita de hierro pintada de gris y miré a su dueño.

–H-Hola…– Dije tartamuda mirando a mis pies.

–Hola. – Contestó abriendo la taquilla y dejando las cosas mientras saca otras. Me daba rabia que solo intercambiásemos solo una palabra que sinceramente apenas significaban algo. Al cabo de segundos se iba por el pasillo, apreté mis puños ante la impotencia de poder hablarle, pero me armé de valor, apreté mis dientes con tanta fuerza que creía que se iban a romper, entonces sin pensarlo dos veces pegué un grito con la estúpida frase que diría una niña de cinco años a su peluche favorito.

–¡Te quiero, idiota! – Chille angustiada y entre lágrimas, el me miró sorprendido e intentó abrazarme pero salí corriendo, como siempre, huyo de las situaciones que no debería.

Me escondí en el aula de música, el único sitio de la escuela el cual me gustaba estar, que me traía recuerdos que nunca se borrarán, mi primer concierto, cuando cantaba con Sarah en su casa, cuando ayudaba a Ammy a olvidar a un chico, las bromas de Jacke, la risa de Blacke… La mirada de Luke, los consejos de Ashton, el pelo de Michael y el entusiasmo de Calum. ¡Aquí la idiota soy yo!

Cogí aquella guitarra tan parecida a la mía y canté esa canción que me animaba en aquellas tardes atrás, donde estaba sola en mi habitación y recordaba los momentos del día, cuando me frustraba, cuando reía demasiado, cuando pasaba algo divertido… Simplemente recuerdos que hasta en mis canciones están.

–Aquí estas… – Escuché tras de mí una voz agitada, me limpié el maquillaje corrido y le miré, su pelo le caía en toda la frente. Entró en la sala y se sentó en el suelo frente a mí. – Siento haberte ignorado pero es que…

–No hace falta que… – Me interrumpió.

–Sí, si hace falta, te ignoraba porque no quería admitir que me gustabas. Al principio te veía inalcanzable en la televisión, te veía en revistas, posters, te escuchaba en la radio, en tu EP… – Suspiró y continuó. – Y ahora que te tengo tan cerca me da miedo que te alcance y me abandones como a tu grupo.

Mi corazón se congeló ante dichas palabras y he de decir que también empezó a latir con bastante rapidez que pensé que me perforaba.

–Yo… Yo… – Dejé la guitarra de golpe, pero según la dejé me haló de la cintura hacia él, me sacaba una cabeza pero no le costó… Robarme mi primer beso con desesperación… Desesperación acumulada por miedo a perder a alguien a quien quieres.

Way of looking. || L.R.H       [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora