Quirkless! AU
Segunda parte de "Universo Alterno"
Todoroki sabía que había algo raro en él.
Algo que no conseguía explicar por mucho que lo pensara.
Fue en un día normal como otro cualquiera que empezó a tener sueños extraños.
Estaba él, e incluso sus padres aparecían, como si aquello fuese más bien un recuerdo, mas no estaban en su casa o siquiera en la ciudad donde vivían —de hecho parecían encontrarse en una de esas películas sobre caballeros, hechiceras y príncipes que siempre veía Natsuo—.
Pero también había otra persona.
Veía a alguien con él en esa especie de visión: hablándole, —llamándole feo, si no recuerda mal—, estando con él todo el tiempo...
Pero por alguna razón no podía ver su rostro.
Desde entonces, sentía que algo le faltaba.
Siendo niño, pensó que solo era la gran curiosidad que tenía de saber qué cara era la de aquel sujeto.
Sin embargo, a medida que crecía, esa pregunta seguía sin abandonar su cabeza.
Hasta que lo conoció a él.
Siendo sincero, Todoroki no estaba nada orgulloso de la forma en la que conoció a Kaminari Denki.
Primero, porque se pegaron un cabezazo importante ya que iban caminando sin prestar atención y se chocaron —incluso ahora, a veces lo recordaba y le empezaba a doler la cabeza—.
Y segundo, porque en cuanto lo miró a los ojos, se echó a llorar al instante como nunca lo había hecho en su vida.
¡Aquello fue muy raro, de verdad!
Shoto nunca había sido de llorar, pero en ese momento sintió sus ojos como si fueran nubes en temporada de lluvia, y no podía parar —cuando volvió en sí ese día, resulta que hasta se había desmayado y su hermano Touya lo había traído a casa—.
Y sin embargo, aún con ese primer encuentro tan... extraño, acabó siendo amigo de Denki.
Bueno, en realidad no lo consideraba un amigo como tal.
Se conocían bastante bien, eso sí, pero no le gustaba decirle de esa forma y aunque no entendía por qué, simplemente acabó resignándose y considerando al chico un compañero más de su misma clase con el que tenía más relación —que tampoco le daba un buen sabor de boca decirlo así, pero no sabía de qué otra forma llamarle a lo que tenían.
Además, tenía otras cosas más importantes de las que preocuparse.
Como, por ejemplo, que la cara que ahora puede ver en sus sueños desde hace cerca de un año, es la de Kaminari.
Como si fueran la misma persona.
Aunque pensándolo, también tenían bastantes diferencias.
Por ejemplo, el Kaminari de sus visiones era bastante inteligente aunque pareciera estúpido.
Y el suyo, no es que lo parezca...
Es que lo es.
De hecho, a veces se pregunta si sabe dividir siquiera.
Luego, el rubio de sus sueños era muy brillante y positivo en general, pero reservado a la hora del contacto físico.
Nunca lo tocaba, y por alguna razón tampoco lo llamaba siquiera por su apellido, siempre hablaba con mucha educación —y no sabía por qué ese pensamiento lo entristecía, pero lo dicho, bastante tiene con no entender qué hace el rostro de Denki en el cuerpo del chico que aparece en su cabeza, acompañándole todo el tiempo—.
El Kaminari que conoce, por la otra parte, es la persona más pegajosa que había conocido jamás.
Siempre invade su espacio personal, como si enseñando sus dientes en una sonrisa bien grande fuera un pase VIP para poder apresarlo por la cintura, apoyar la barbilla en su hombro y preguntarle de la nada qué tal va su día.
Lo cual en cierto modo, lo pone nervioso, y a este paso ya no sabe si es en el bueno, o en el mal sentido, porque estos últimos días siente que no puede ver a Denki.
Recuerda que las primeras veces que lo notaba en su campo de visión, aunque fuera de lejos, no aguantaba las ganas de llorar; pero con el tiempo había conseguido acostumbrarse a la presencia de Kaminari a tal punto que ya no salía ni una sola lágrima de sus ojos.
En lugar de eso, solo había una sensación de vacío que, al igual que la que sintió cuando no veía el rostro de la persona con la que soñaba, no podía explicar.
Hasta ahora, claro.
Por alguna razón, las visiones le estaban poniendo sensible, y no es que pasara nada del otro mundo, todo parecía normal
—dentro de lo que cabe en una serie de sueños extraños en los que él y su compañero de clases son protagonistas—, pero para él, cada vez que tenía uno de esos pequeños momentos —porque ahora los sueños eran más cortos—, sentía un pinchazo en el pecho que le dolía bastante.
Desde que todo aquello había empezado, él había sentido muchas cosas: un vacío interior grandísimo, la sensación de que algo le faltaba, un extraño sentimiento de impotencia, e incluso se había desmayado y todo.
Pero nunca había llegado a sentir dolor hasta hace pocos días.
Ya que esos pinchazos raros en su pecho aumentaban cuanto más cerca estaba Denki de él, llegó a la conclusión de que debía mantener las distancias por un tiempo, al menos hasta que averiguara qué eran todas esas emociones que, de forma directa o no, giraban en torno al rubio.
Y sin embargo, ahí estaba Kaminari, invadiendo su casa porque sí desde hace quién sabe cuántas horas.
—¿En qué piensas, Todoroki? —preguntó Denki, y Shoto casi quiso reír porque aquella le pareció la pregunta más estúpida del mundo.
—Nada, que sigo sin saber qué haces en mi casa. — Evitaba el contacto visual refugiándose en la madera de su escritorio, sentía pequeños pinchazos en su pecho y por experiencia propia, si le mirada a los ojos el dolor empeoraría.
—¡Vamos, no seas amargado! —exclamó levantándose de su cama y parándose detrás de su silla. —¿Es alguna chica?
"Le veo distraído, su Majestad, no estará usted pensando en bellas doncellas, ¿verdad? El príncipe es un picante por lo que veo, ya lo creo."
—No, para nada. — Tragó saliva, llevando disimuladamente su diestra hacia el pecho.
—Mm, parece que no me lo vas a decir, ¿eh?
—No le des importancia, Kaminari, no es nada.
—Si tú lo dices...
La habitación quedó en silencio, y por primera vez en la tarde, Shoto se preguntó qué estaría haciendo el rubio, pues no era costumbre suya quedarse callado, él hablaba por los codos.
Sin embargo, fue Denki quien apareció a un lado de repente frente a su rostro, casi rozando sus narices y mirándolo fijamente a los ojos.
—Todoroki, la verdad es que tengo algo que decirte.
"¿Podría serle sincero y contarle un secreto? "
—¿Qué? — Trató de sostenerle la mirada, comenzando a sentir un dolor en el pecho que se volvía demasiado por momentos.
—Mira, puede que te parezca raro, pero esto lo he estado pensando desde que te conozco. No te dije antes porque no quería espantarte, ¿sabes? Además quise aclararme primero y todo eso...
"Lo que sí me llena de honra, majestad... Es haberlo conocido a usted."
—No hay problema, tranquilo. — Notó su voz a punto de quebrarse, y apretó el agarre en su camiseta por la parte del pecho mientras pestañeaba varias veces para que el otro no se percatara de que sus ojos se cristalizarían. —¿Qué pasa?
—Todoroki... ... Todoroki, ¿estás bien?
Abrió los ojos como platos al oír la pregunta y en ese momento se dio cuenta de que unas cuantas lágrimas caían por sus mejillas.
—Ah... Kaminari, aléjate. —dijo en un hilillo de voz.
—Lo voy a hacer, pero...
—Va en serio, Kaminari, por favor. — Dio un leve empujón al contrario y se levantó de la silla, se sentía mareado, agobiado, como si todo diera vueltas alrededor de las cortas visiones que tenía por momentos, igual que una película rayada.
No se percató de que incluso sus piernas le comenzaron a fallar hasta que no tuvo a Denki frente a él otra vez, esta vez ambos arrodillados en el suelo, él abatido, cansado; y Kaminari sorprendido, algo asustado.
No lo culpaba, seguramente se vería lamentable.
—Todoroki, tranquilízate, ¿vale? Respira, todo está bien. —decía el rubio tomándolo de los hombros, tratando de transmitirle calma a pesar de que seguramente, ni siquiera él creía en sus propias palabras.
—No, no está bien — Logró decir. —Joder.
—Pero, ¿qué te pasa? Necesito que te calmes y me digas qué ocurre, Todoroki.
Tampoco se dio cuenta de cuándo exactamente había empezado a hiperventilar, era como si todo su cuerpo se hubiera dormido y no notara nada de nada.
Hasta que una de las manos de Denki subió hasta su mejilla, apenas rozándola con uno o dos dedos.
Eso hizo silencio, no se escuchó la pesada respiración de Todoroki ni el intento de voz suave de Kaminari, y el rubio tenía incluso miedo de romper el ambiente tan callado que había.
"Yo no quería verle morir, Alteza."
—Den... — Salió de sus labios, dejando la palabra en el aire.
—¿Den?
"Denki, te amo. Por favor, no me dejes..."
"Yo también te amo, Shoto. Jamás te dejaría."
Miró una última vez los ojos preocupados de Kaminari, y un segundo después tuvo la sensación de que las palabras se deslizaban por su boca como la sangre en el abdomen del rubio idéntico al que tenía en frente que acababa de ver.
—Tengo sueños. Sueños muy raros, pero nunca pude verle la cara a la otra persona, —decía tratando de regular su respiración, alzando poco a poco la voz. — y de repente te conocí a ti, entonces empezó a aparecer tu cara en mis sueños, y... tú estás aquí, frente a mí, pero en mi cabeza estás muriéndote y diciéndome mil cosas, quiero llorar porque siempre me da impotencia cuando te veo estos días y ni siquiera sé por qué, quiero abrazarte, y... ¡Joder, no puedo más! —exclamó al final, respirando pesadamente otra vez pues todo aquello lo había dicho de corrido y sentía que le faltaba el aire.
—Todoroki... Hey, escucha. — Denki afirmó el agarre en sus hombros. —No eres el único al que le pasa, yo también.
Por fin, Shoto levantó su mirada hacia la dorada del contrario.
—¿Qué?
—Así que eso es lo que pasa en tus sueños, eh. —dijo Kaminari seguido de un prolongado silbido. Después de que el bicolor lograra calmarse, decidió contarle a Denki todo de sus visiones con detalle, y ahora estaban sentados en su cama, la espalda contra la pared y el más alto mirando al frente.
Todoroki asintió y trató de detener sus lágrimas, sin éxito. —Agh, no dejo de llorar.
—No pasa nada, hazlo el tiempo que necesites. — El rubio giró su cabeza hacia el bicolor. —Entonces, por eso cuando nos conocimos lloraste de esa forma.
—Mm. — Asintió.
—Eso explica mucho.
—Pero, ¿cómo es que tú nunca lloraste por esto si también tienes esos sueños? —preguntó mirando también a Denki.
—Porque yo siempre estoy llorando por tonterías, a mí no me notaron de la misma forma que a ti, que seguro que no habías soltado una gota en tu vida. — Todoroki solo pudo asentir, razón no le faltaba.
—¿Vas decirme tu parte de las visiones?
—¡Oh, estaba esperando a que preguntaras! —exclamó. —Pero antes una cosa, ¿sabe alguien lo de las visiones, como tu familia, algún amigo o algo?
—No.
—Vale. — Se acomodó cruzando las piernas mientras tomaba aire, preparándose para hablar. —Pues para empezar, mis sueños empezaron desde que nací, y aunque suene rarísimo, puedo recordar bastante de eso. Ese Kaminari nacía en un sitio raro, como una secta, y a él con otros niños les preparaban para un plan maligno, parecía de película ahora que lo pienso. El caso es que de todos esos niños quedó él, y cuando los mayores, que imagino que serían los jefes o algo, se lo mandaron, fue al puesto ese de los niños como si fuera parte de ellos.
—Espera, ¿entonces nadie lo vendió a ese mercado? ¿Él estaba fuera?
—Exacto, fue todo una especie de montaje. Estaba todo planeado, de hecho lo pienso y me dan escalofríos, porque nunca supe de quién fue el plan.
Todoroki no pudo evitar hacer una mueca llena de tristeza, y esta vez sí sabía la razón.
—Oh, y a diferencia de ti, yo sí conté lo de las visiones a la gente. Ya sabes que desde pequeño soy amigo de Kirishima porque vivíamos en el mismo barrio en esos tiempos, ¿no? Pues resulta que él también tenía esos sueños raros, entonces pensé que todo el mundo los tendría, grave error. Me dieron tantas charlas entre familiares y maestros que al final decidí no hablar del tema con nadie más.
—Mm. — Shoto asintió, distraído por sus propios pensamientos sin poder siquiera esconderlos, se sentía tan sensible que no podía evitar soltarlo todo. —Oye, lo siento, pero se me han quitado las ganas de escucharte ahora mismo.
—¿Mm? ¿Estás enfadado?
—No. Decepcionado. —respondió con sinceridad. —Quiero decir, sé que el Kaminari de mis sueños dijo que había traicionado a todos desde el principio, pero no pensé que se refiriera también a eso.
—Sí que te afecta lo de la traición, ¿eh? —dijo el rubio, recibiendo silencio como respuesta. Suspiró y se movió un poco más cerca de Todoroki. —No es por nada en realidad, pero me gustaría que sepas que un montón de cosas cambiaron también para ese Kaminari; te lo digo yo, que lo he estado soñando de principio a final. Con el tiempo, se fue encariñando con el príncipe, en serio.
—¿Por qué nunca habló al príncipe con confianza? —preguntó Shoto, demostrando lo mucho que le importaba lo que estaban hablando.
—Él le dijo que era por principios, ¿no? Pues eso no es mentira. Imagínate, si le hubiera llamado por su nombre y luego el príncipe se enteraba de que era el traidor, él hubiera pensado que no lo quería de verdad, que todo eso también era mentira. Y él estaba muy enamorado de ese Todoroki como para arriesgarse a hacer que pensara que lo que sentía no era real.
El bicolor bajó la cabeza en lo que asentía. —Creo que ya entiendo todo. Gracias.
—No es nada, tranquilo. — Denki dio una palmadita en el hombro del otro, dándole apoyo. —Yo también me sentiría así si el amor de mi vida en mis visiones se muriera y solo me dejara con que es un traidor pero que me ama mucho.
—Tampoco creo que sea así...
—Las cosas como son, Todoroki. En esos sueños o lo que sea nos queríamos con todo, solo que lo dijimos en literalmente el último momento y nos morimos después. ¿Sabes? Yo creo que más que visiones sin sentido, esos serían como flashes de nuestras vidas pasadas, ¿no crees en las almas gemelas?
Le dio una mirada extrañada al rubio. —¿Nosotros? ¿Almas gemelas?
—¡Sí! ¿No es mucha casualidad que justo cuando nos encontramos por primera vez lloráramos como críos? ¡Es como si desde nuestras vidas pasadas nos alegráramos de ver al amor de nuestras vidas!
—¿Cómo puedes decir cosas así con tanta naturalidad? —preguntó Shoto un poco avergonzado por lo que el otro decía.
Lo que pasó después fue algo raro para Todoroki.
Kaminari no respondió su pregunta, se quedó callado.
Y además tenía las mejillas algo rosadas.
¿Se acababa de sonrojar?
—Pues... —rompió el silencio con una risita nerviosa mientras rascaba su mejilla con un solo dedo. —Verás, tiene que ver con eso que te quería decir desde un principio, eh... Pero es que ahora no es el momento para decírtelo.
—¿Hah? ¿Por qué no?
—Porque... Mira, Todoroki, desde que te conozco yo le he estado dando muchas vueltas y ya tengo claros mis sentimientos, pero tú no, nunca le has contado a nadie, acabas de resolver tus dudas y lo has soltado todo, tienes todo eso de los sueños muy presente para esto, ¿entiendes? Yo no soy el mismo Denki de nuestras vidas pasadas y te puedes confundir.
No supo cómo, pero algo en su mente hizo click lo suficientemente rápido para atar cabos.
—¿Te gusto?
Silencio.
—No voy a responder a eso, ahora no.
—Entonces es verdad. —insistió incorporándose, quedando frente al otro chico.
—Hazme caso, en serio. —dijo tomando a Shoto de los hombros. —No quiero que pienses en nada que no seas tú; trata de olvidarte del tema de las vidas pasadas, las almas gemelas y todo. Mírame a mí, piénsatelo y dime qué es lo que quieres.
Un silencio algo incómodo para Todoroki volvió a inundar su cuarto. Se tomó su tiempo mirando la expresión seria de Kaminari, sus ojos decididos, con el ceño levemente fruncido y su boca cerrada en una línea, de verdad quería que se tomara sus palabras en serio.
—De todas formas, — El propio Denki rompió el pesado silencio que los envolvía, soltando al bicolor y distanciándose. — creo que es mejor que me vaya para que te despejes un poco después de todo y puedas pensar.
—¡No!
Las palabras salieron de su boca sin pensar, y antes de que el rubio pudiera dar un paso más, ya lo había agarrado de la mano, causando que el otro se le quedara mirando pues no podía liberarse del agarre —o quizá porque no se sentía capaz de hacerlo—.
—Todoroki...
—Te juro que entiendo lo que me estás diciendo, y sé que no es el momento para lo que sea esto, pero... Pero también tengo todo muy presente como para que te alejes de mí ahora. Solo... Quédate un poco más.
Apartó la mirada sintiéndose demasiado avergonzado para sostener la contraria, que lo veía sorprendido.
Oyó a Denki suspirar y su cama rechinar mientras tomaba asiento y se acomodaba en su cama de nuevo. —Está bien, me quedo. Pero cambiemos de tema, porque tanta alma gemela me hará aborrecerlas. —bromeó con el objetivo de aligerar el ambiente. Todoroki agradeció mentalmente que el rubio tuviera ese don de darle la vuelta a todo de un momento a otro.
No le costó demasiado a Denki cambiar el rumbo de la conversación —de hecho solo bastó un minuto para que comenzara a hablar sobre un cómic de acción que estaba leyendo— para que pasaran la tarde como si fuera otra cualquiera.
Él siempre tenía ese efecto en Todoroki, el de despejar su mente con solo dos o tres minutos de su tiempo.
En algún momento cualquiera donde ellos ya se habían acomodado para ver esa serie de risa de la que tanto hablaba el rubio, Denki, que había cogido sitio para su cabeza en el hombro de Todoroki, le miró con una gran sonrisa de labios cerrados que le pilló algo desprevenido.
—¿Qué pasa que me sonríes tanto? — Se atrevió a preguntar.
No recibió una respuesta inmediata. —Oh, nada, es solo que desde este ángulo te ves muy guapo.
De un momento a otro, Shoto sentía demasiado calor en toda su cara, no se esperaba eso. —¿N-no dijiste que no era momento? —cuestionó desviando su mirada con vergüenza.
—Para tu información, Kirishima y yo nos decimos piropos todo el tiempo, y antes que almas gemelas también somos amigos, así que no le veo problema a decirte si te ves bien. —respondió con seguridad, de una forma tan natural que detuvo los nervios repentinos de Shoto al punto de volver a calmar la situación.
De esa forma Todoroki siguió sin darse cuenta de que no había soltado la mano de Kaminari en toda la tarde.
Ignoremos que vengo un día tarde, ¿sí? Sí jsjsj
¡Sorpresaaa!
¿Se esperaba alguien una segunda parte del día 3?
Pues aunque no lo parezca, en realidad se me ocurrió primero esta parte jsjsjs —lo que es curioso, porque luego la parte 1 fue la más fácil de escribir mientras que con esta di muchas vueltas, en fin—.
Me gustaría decir que me ha encantado hacer este two-shot por separado, no pensé que adoraría tanto el primero hasta que me di cuenta de lo guay que era en realidad, y el segundo es bastante lindo.
¡Espero que a ustedes también les gustara, los quiero! ♥