Empiezo a sentir los efectos de aquel “dulce” que puse en mi lengua hace veinte minutos. Siento que vuelvo a estar vivo.
La música invade mis sentidos. Mi cuerpo se mueve a su ritmo, puedo hacer lo que me plazca. Hace varias semanas que no salgo de fiesta o piso un antro. Para ser franco desde que comenzó la farsa con SeHun. El cual, este momento debe estar en su habitación de hotel con su “amiguito” tratando de tirárselo.
Se suponía que “nuestro” viaje de fin de cursos era para relajarnos pero cuando me enteré que mi padre quería que él me acompañara todo se fue a la mierda. No podía hacer nada, ni siquiera negarme a que viniera puesto que la invitación estaba abierta tanto para preparatoria como para la universidad.
Como era de esperarse no se negó cuando supo que su amiguito “Kai” vendría, y más a mi pesar XiuMin y Chen. De hecho, desde que llegue aquí con Lay y Kris han estado derramando miel por todas partes. No soporto verlos juntos.
Mi corazón se estruja cuando vuelvo a pensar en ellos. Las lágrimas amenazan con salir y me niego a dejarlas hacerlo. Mantengo los ojos cerrados y sigo bailando. Ahora suena un remix de “Where have you been”. Abro lo ojos y mi mirada se cruza con la de un tipo que no conozco, pero que ha estado mirándome por un buen rato. Poco a poco se acerca a mí y comenzamos a bailar. Sus manos se posan en mi cadera y estamos más y más cerca. Me rio y coloco mis brazos en su cuello, seguimos moviéndonos al ritmo de la música. Coquetear y divertirme un poco no le hará daño a nadie.
De repente, siento una mano grande en mi espalda. Sonrio y se perfectamente que se trata de SeHun. Volteo un poco y ogro ver que está apretando la mandíbula. Entonces bajo mis brazos del cuello de mi acompañante y este se aleja con una mirada de terror. SeHun me toma de la mano y la aprieta con tanta fuerza que siento que va a romperla.
-¿Disfrutas dejarme en ridículo? –Su rostro se ve tenso y lo único que hago es sonreír.
-Solo quería bailar y tú estabas muy ocupado- Grito por encima de la música que ahora ha cambiado y suena “Toy friend”.
Mi cuerpo sigue moviéndose. Una sonrisa llena de malicia se forma en su rostro. Me jala y se coloca a mi espalda. Entonces me susurra.
- ¿Bailando con el primer idiota que se te cruza? – Muerde mi lóbulo y me estremezco- ¿Portándote como el puto que eres? – Esto último me molesta y trato de alejarme pero sus manos presionan con más fuerza mi cadera.
- ¿A dónde crees que vas?
-Déjame – Más que una orden parece una súplica por el tono en que lo digo – Ya no quiero bailar – Me aprieta más hacia él y su mano derecha sube por mi costado, pasando por mi pecho hasta llegar a mi mentón. Sus labios chocan con los míos. No es un beso, es una mordida. Mi labio inferior duele y saboreo la sangre que ahora fluye. Susurra contra mis labios casi unidos a los de él.
-Te iras cuando yo lo decida. Querías bailar pues bailaremos. Así que sonríe y pórtate bien si no quieres que te haga daño– Lo miro con los ojos muy abiertos, intentando lucir asustado.
Asiento lentamente y parece que ha funcionado. Pobre idiota, piensa que me tiene controlado. Vuelve a besarme y siento ganas de vomitar. Entonces me imagino que es XiuMin el que lo hace. Cierro los ojos y me dejo llevar. Coloco mi mano en su nuca y lo jalo más hacia mí para profundizar el beso. Es cálido. Me excita sobremanera y caigo en cuenta de que no es XiuMin.
-XiuMin- susurro contra sus labios.
De pronto me aparta sutilmente y sus ojos me miran con coraje. Me toma del brazo y me conduce a la salida. Su agarre es fuerte, por lo que tengo que forcejear. Me suelta cuando estamos dentro del ascensor. No dice nada. Llegamos al piso donde están nuestras habitaciones. Desliza la tarjeta y la puerta se abre.
-Entra- Me dice en tono serio.
-No – Retrocedo de vuelta al ascensor.
-¡Dije que entres! – Se acerca a mí y trata de jalarme. Camino hacia atrás evitando que me toque. Estoy confundido. No puedo pensar con claridad. Me toma de las pantorrillas y me coloca sobre su hombro. Lo golpeo. Grito y pido ayuda. Pero la puerta se ha cerrado y me ha aventado sobre la cama.
-Te enseñaré que conmigo no puedes jugar. Ni siquiera te puedes burlar de mí y dejarme como un cornudo frente a todos. ¡Nadie puede tocarte más que yo! ¡Nadie puede besarte más que yo! ¡Entendiste! –A pesar de que ya está pasando el efecto del “dulcecito”, me rio. ¿Acaso está celoso?
-¿Y qué si no entendí? – Lo reto aun sabiendo que es capaz de dañarme. Se acerca a la cama y se coloca a horcajadas sobre mí. Su cuerpo se presiona sobre el mío.
-Te haré entenderlo. – Me mira burlonamente - Si no es por las buenas, será por las malas- Sus ojos lucen feroces. No está bromeando. Habla en serio.
-Estás loco – Digo en tono despreocupado. Intentado sonar calmado. Desvío la mirada y siento su aliento rozar mi cuello.
-Quizá – Besa mi cuello - Tus niñerías me vuelven loco – Su cuerpo empieza a frotarse contra el mío. Sus manos tocan mis muslos. Mi cuerpo se tensa y me obliga a recordar lo que paso en el baño aquella maldita noche. Me entra el pánico y lo empujo con todas las fuerzas posibles.
-¡No vuelvas a tocarme! – Grito - No soporto tenerte cerca. Tu sola presencia me revuelve el estómago ¡Me das asco! – Trato de levantarme pero justo cuando estoy por poner un pie en el suelo, vuelve a tirar de mí hacia la cama.
-Los sentimientos son mutuos – coloca mis manos sobre mi cabeza y las aprieta con una mano mientras que con la otra comienza a desabrochar sus pantalones – La única manera en que te tolero es estando dentro de ti. – Una sonrisa macabra surca su cara - Justo lo que haré ahora.
Vuelvo a entrar en pánico. Trato de patearlo pero es inútil. Es más grande que yo y más fuerte. En mis ojos comienzan a formarse lágrimas. No quiero que me toque ¡No quiero!
-No. – Suplico - No por favor- comienzo a sollozar- ¡No! Grito con todas mis fuerzas.
-Aprenderás a respetarme por la buenas – libera su miembro que está más que listo para penetrarme – O por las malas – Desabrocha mis pantalones y empieza a bajarlos - Que al parecer te gusta más- Abre mis piernas de manera ruda.
-Por favor – Vuelvo a suplicar. Mis ojos están llenos de lágrimas - Por favor.
-Eso lo hubieras pensado antes –Me besa y siento como de golpe entra en mí. – El grito que iba a salir es tragado por aquel beso que me ha obligado a corresponderle - Poco a poco sus embestidas se hacen más rápidas. Su agarre se afloja y mis lágrimas no dejan de salir.
Deja un camino de besos por mi cuello. Desabrocha mí camisa y besa mi pecho. Siento como lo muerde y toma uno de mis pezones hasta que este se pone duro. Aprieto las sábanas y el dolor se combina con algo parecido al placer. No puedo evitar volver a sentir placer y escondo bajo mis sollozos los gemidos que quisiera estar soltando. Me doy asco por dejarme llevar de esa manera.
Siento mi miembro doler y en cuestión de segundos, me vengo sobre su pecho. Los espasmos siguen latentes hasta que siento mi entrada llenarse de la semilla de SeHun. Se desploma sobre mi cuerpo y dejo de apretar las sábanas. Evito mirarlo cuando se levanta. Veo de reojo que se sube los patalones y se cambia la camisa. Me quedo así por unos minutos más, hasta que escucho que la puerta de la habitación se ha cerrado. Estoy completamente solo.
Si XiuMin supiera todo lo que me ha hecho. Estoy seguro que le rompería la cara. Lo golpearía hasta la muerte, me abrazaría y consolaría. Me diría que todo estará bien. Pero él no está. Ya no está.
Me acomodo en la cama y me cubro con una de las mantas que están a lado. Cierro los ojos y recuerdo las palabras de XiuMin.
“Todo está bien ahora, ya paso. Él no podrá hacerte más daño… Yo estoy aquí para protegerte… Si alguna vez te encuentras en problemas, solo di mi nombre. Grita mi nombre con todas tus fuerzas y yo estaré ahí para ayudarte”
Con esas palabras retumbando en mi cabeza me relajo y me siento más tranquilo.
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-¿Dónde te habías metido? Anoche prácticamente te fuiste sin decirme adiós. Esta mañana te llame para que viniéramos a desayunar y LuHan me dijo que no estabas y colgó. Me sentí apenado. No sabía que habían pasado la noche juntos – Kai no para de hablar y aunque disfruto de su compañía, esta mañana desearía estar solo.
-Lo siento Kai. – Tomo un sorbo del jugo que he pedido minutos atrás - No podía dejar solo a Hannie. Vinimos para estar juntos y desde que llegamos solo hemos peleado.
-SeHun – Pone su mano en mi hombro- Si todo esto es por mi culpa puedo hacer el esfuerzo de hablar con él y explicarle lo que vio anoche. No quiero que estés triste. – Sus ojos reflejan preocupación - No por mi culpa.
-No hace falta. – Tomo un poco de fruta y la llevo a mi boca - Creo que ya entendió que solo somos amigos y no tiene por qué estar molesto – Bebo un poco más de jugo. De repente veo entrar a un chico que lleva puesto pantalón blanco y una camiseta gris que cubre bastante bien su torso. Él y su amigo se sientan en una de las mesas cercanas a la ventana que tiene vista hacia el mar. Ese color la hace ver aún más pálido que de costumbre. Incluso parece que su presencia ilumina el lugar.
-Realmente debe gustarte mucho LuHan. – Volteo a ver a mi acompañante - De otra manera no me explico por qué cada vez que lo miras pareciera que no existe nadie más. –Su voz se toma un aire serio - A excepción de él - Esbozo una sonrisa y lo miro.
-Quizás – Termino de beber mi jugo.
-Bien – Se pone de pie - Sólo espero que no salgas lastimado con todo esto. – Se pone sus lentes de sol - Porque no estaré todo el tiempo para consolarte. Me voy – Se acerca a mí y estoy tan cerca de sus labios – Te dejaré pasar tiempo con él – Susurra - Nos vemos en la comida – Se acerca más y me da un beso cerca de la comisura de los labios.
-¿Celoso? - Sonrío - ¿Por qué no aceptas que estas celoso? – Se ríe y comienza a caminar.
-Lo estoy y es por eso que me voy – Lo veo salir por la puerta del comedor.
LuHan y Lay siguen en lo suyo. Veo a LuHan revolver la comida pero no toma bocado. Se acomoda la camiseta y veo a Lay tocarle el cuello. Luce asombrado. LuHan se aparta sutilmente y se limita a sonreír. Lay recibe una llamada. Se levanta y se va. LuHan sigue perdido en sus pensamientos. No lo veo moverse.
Me dirijo a su mesa y me siento en el lugar donde minutos atrás Lay estaba sentado.
-Buenos días “cariño” – Mira su regazo y no dice nada - ¿Todo bien? - Digo en tono sarcástico mientras acomodo un mechón de cabello rozando ligeramente su cuello. Se estremece y se aparta de mi toque.
-Estaba bien – susurra - Hasta que llegaste – Tomo su barbilla bruscamente y la levanto. Nuestras miradas se encuentran. Tiene los ojos un poco hinchados. Lucen tristes y me hace recordar lo que paso en la madrugada. Entonces lo suelto.
-Hoy no te ves tan deseable como otros días. Quita esa cara de sufrimiento. No va contigo – Vuelve a bajar la mirada.
Algo dentro de mí me hace sentir incómodo. Algo parecido al arrepentimiento. En la madrugada no quise hacerle daño. De hecho estaba disfrutando verlo bailar hasta que ese tipo se acercó y comenzó a tocarlo. Perdí el control de mi cuerpo y camine hacia ellos.
Estuve observándolo cerca de una hora. Lo vi poner aquel “dulce” en su lengua. Lo vi bailar como si no hubiera una mañana. Lo vi relajado.
Lo cierto es que cuando entró a mi habitación y me pidió que saliéramos a bailar quise decir que sí. En cambio le dije “amablemente” que lo dejáramos para otra noche. Kai salió del baño y LuHan solo se rio.
-Ya veo, tienes otros planes en mente. Bien, pues que se diviertan. Yo quiero ir a bailar y eso haré. Puedes quedarte con tu amigo.
Estuve un poco más con Kai. Hasta que decidí ir en busca de mi “dulce novio.
Después del incidente con el tipo. Creí que podíamos pasarla bien, hasta que susurro “XiuMin”. No lo soporte y perdí el control de mis actos. Me estaba besando y pensaba en ese idiota, que ahora sé que fue su novio.
La ira invadió mis sentidos. Lo lleve a mi habitación con la intención de no dejarlo salir hasta que los efectos de la droga hubieran pasado. Entonces volvió a retarme y verlo tendido en la cama y sentir su cuerpo bajo el mío, me hizo querer poseerlo nuevamente. Recordarle que ahora soy yo y nadie más.
Lo deje después de lo sucedido. La brisa del mar y la arena me dieron un poco de tranquilidad. Esta mañana cuando regrese a la habitación ya no estaba. Me bañe y baje a tomar el desayuno. Lo demás es historia.
Gira un poco el cuello y entonces veo una marca entre roja y púrpura cerca del borde de su camiseta. A pesar de que tiene maquillaje. Es visible, demasiado para mi gusto.
-¿Qué le dijiste a Lay? – No habla. No me mira. - ¿LuHan?
-Nada que te haga ver como un animal. – Esquiva mi mirada.
-Mírame cuando te hablo- Levanto su barbilla nuevamente - ¿Qué le dijiste?
-Que tuvimos sexo salvaje y no sentí cuando me mordiste – desvía la mirada.
-Bien. Suena creíble. Espero que esto – me acerco para besar el moretón y susurro contra su piel – Te recuerde cuánto daño puedo hacerte si insistes en dejarme en ridículo – Su cuerpo se estremece y le doy un beso en los labios.
-Come. Te sentirás mejor. Una vez que los efectos del “extasis” pasan, te descompensas y no te he visto ingerir nada desde que llegaste – Sus ojos lucen sorprendidos y puedo ver sus mejillas sonrojarse.
-Tú – Luce nervioso - ¿Me estabas observando? – ¡Mierda! No debí haberle dicho lo de verlo drogarse.
-Deduje que estabas drogado por el estado de euforia que mostrabas. – Dije restándole importancia - Ahora come. – Tomo un poco de la fruta que está en su plato y la pongo en sus labios - No quiero que tu padre piense que no te cuide – Me brinda una mirada de decepción. Asiente y abre la boca para tomarlo.
-Nos espera un día muy largo. – Acaricio su mejilla - Hoy vas a tener que fingir que somos una pareja feliz -No dice nada, solo se limita a comer. De pronto siento que alguien nos observa. Busco por todo el lugar pero no veo a nadie prestándonos atención. En este momento sólo somos LuHan y yo.