FIGHTER ( CHANBAEK )

By nobarabyakko

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Encerrado durante años en un lugar donde le exigen combatir entre sus compañeros, Chanyeol se mantiene en la... More

Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5

Capítulo 1

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By nobarabyakko


ATENCIÓN.

Antes de empezar a leer aviso de que en este fanfic aparece una escena de abuso/violación (No demasiado explícito). Si eres sensible a esto, por favor, NO lo leas.


En su ronda de paseo nocturno, todo lo que podía escuchar era el sonido de los cascos de su caballo al pisar hojas secas de los árboles y el bullicio de la ciudad a la lejanía. El camino por el que circulaban era inexistente, él prefería desplazarse entre árboles y mantenerse oculto. El bosque donde estaban se situaba en una montaña junto a la ciudad pero que la gente solia pasar de largo y no darle mucha importancia. Él no podía huir más lejos así que se refugió en ese lugar a la espera de poder encontrar uno mejor.

Su caminata frenó en seco. Ya no se escuchaban los ruidos de las herraduras del caballo al aplastar las hojas o romper alguna rama suelta que había por el suelo, ahora solo se escuchaba como el caballo mordisqueaba el bocado y hacía tintinear la cadenilla bajo su boca, y junto a aquel sonido, el ruido de un motor.

Giró su cabeza a la derecha para encontrarse con una persona con casco subida a un quad que le observaba atentamente junto a unos árboles.

Le habían descubierto.





*4 años antes*


Pegó con fuerza al saco de boxeo que tenía frente a él. Gotas de sudor resbalaban por su frente, su respiración algo agitada, bocanadas de aire entrando por su boca para sus demandantes pulmones. Ya había perdido la noción del tiempo, no sabía si llevaba entrando durante minutos u horas.

Sus ojos se cerraron, su boca tomó aire, su puño se cerró y cuando miró de nuevo al saco y lo golpeó con todas sus fuerzas, las cadenas de éste cedieron, rompiéndose y mandando el saco de boxeo a unos metros de él. A veces, en demasiadas ocasiones, odiaba su fuerza.

—Ha llegado uno nuevo. —comentó uno de los chicos que estaba en la misma sala que él. En seguida empezaron los murmullos por ese acontecimiento.

—Ese delgaducho no va a aguantar ni una semana. —comentó otro.

—Será carne de cañón. —le respondió el primero. Los dos estaban pegados a la ventana que daba al pasillo junto a demás chicos, impidiendo que él pudiera ver más allá de sus espaldas—. Lo habrán traído para que juguemos un poco con él. —se giró hacia él con una sonrisa ladina en el rostro y una actitud de chulo—. ¿Tú qué piensas, Chanyeol?

El más alto de la habitación y, además, más musculado, se acercó a la ventana donde estaban todos los chicos. Éstos inmediatamente se movieron dejandole espacio para que él pudiera ver al exterior del pasillo. Un chico bajito y delgado caminaba por el siendo escoltado por dos personas de mediana edad. Se mantenía con la cabeza algo gacha, aunque no mirando los pies sino más allá, con la mirada perdida en algún punto de la unión entre el suelo y las paredes. El alto ladeó la cabeza, analizando al delgaducho de arriba a abajo mientras pasaban delante de la ventana. Su cabeza empezó a trabajar rápidamente pero no encontró respuestas con tan poca información que tenía.

Sus compañeros se quedaron mirándole, esperando por su reacción, pero él tan solo se separó de la ventana, se acercó al saco de boxeo que estaba abandonado en el suelo, lo recogió con una mano y le puso una nueva cadena para volverlo a enganchar del techo y seguir con su entrenamiento.

¿Aguantar una semana? Ese chico no llegaría vivo al final del día.





El gran bullicio en el comedor era algo tan común que ya pasaba desapercibido, igual que las peleas que se iniciaban por cualquier chorrada. Chanyeol se mantenía sentado en su mesa, revolviendo sin muchas ganas la plasta de comida que les habían repartido ese día. Antes él se preguntaría si aquello en su plato era puré de patatas, curry o alguna sopa espesa extraña. Ahora tan solo le bastaba con que no fueran restos humanos triturados. De todas formas, toda la comida allí le sabía a basura, aunque le cambiaran de color, forma y textura.

Mientras tanto, a sus espaldas, una nueva pelea empezaba. Al parecer dos tipos empezaron a discutir por ninguna razón lógica, simplemente querían demostrar quien era el más macho alfa.

—Se creen lobos y no llegan ni a chimpancés. Lo único que oigo son sus rebuznos de asno. —dijo Chanyeol en voz normal, sin miedo a que aquellos dos le pudieran oír.

—¿Qué has dicho? —uno de los tipos, el que al parecer tenía más ganas de pelear por cualquier cosa, se dirigió hacia él con el pecho inflado y aires de superior.

Todo el comedor se quedó en silencio, conteniendo su aliento. Chanyeol se fue girando en su silla poco a poco, ya que la pelea había iniciado a sus espaldas. El chico abrió los ojos al verle, arrepintiéndose al instante de haberse comportado así.

—Te diria que eres un asno, pero esos pobres animales no se merecen que los comparen contigo. —una sonrisa deslumbrante cruzó el rostro de Chanyeol al decir aquello. Sonrisa que desapareció por completo en un abrir y cerrar de ojos—. Si quieres te lo vuelvo a repetir. —dijo más serio. Vio como el chico negaba enérgicamente con la cabeza—. Resulta que estás interrumpiendo mi comida con tu pelea estupida.

—L-Lo siento... —dijo el chico entre balbuceos nerviosos. El otro chico implicado en la pelea ya había desaparecido de la vista de todo hacía tiempo. Hay animales más inteligentes que saben huir a tiempo, pensó Chanyeol.

El alto volvió a abrir la boca para decir algo, disfrutando de cómo el otro chico se encogió sobre sí mismo sólo porque él le iba a decir algo. Sin embargo, sus palabras se vieron interrumpidas cuando observó, junto a todos los demás del comedor, cómo entraba por la puerta el chico bajito y delgado que había visto antes en el pasillo. Le miró en silencio durante unos segundos antes de volverse a girar hacia el plato de su comida, mostrando el mismo interés por el chico que por lo que había encima de la bandeja que tenía delante: Ninguno.

Pronto el ruido volvió como era de costumbre. El chico que tenía ganas de pelea ahora permanecía calmado comiendo de su plato, sin embargo había otros chicos que encontraron más entretenido molestar al nuevo que comer la bazofia que les habían servido.

—Hey, mira ese culito, ¿Me dejas probarlo un poco? —comentó uno de los chicos acercándose al nuevo claramente para burlarse un poco de él. Todos sus compañeros rieron por eso.

—Mira, mira el collar de perra que lleva. —comentó otro a lo que todos volvieron a reír.

—¿Qué pasa? ¿Te ha comido la lengua el gato? —preguntó otro.

—Tú a mi me puedes comer otra cosa si quieres. —y un cuarto no se quedó callado al ver la oportunidad de poder intimidar al nuevo.

Chanyeol giró su cabeza para mirar la escena aburrido. El chico estaba rodeado por otros hombres que le agarraban del pelo sin mucho cuidado o le intentaban subir la camiseta. Él se fijó sin mucha sorpresa que el chico llevaba el mismo uniforme que todos los que estaban en el comedor: Un uniforme gris que constaba de unos pantalones elásticos y un polo de manga corta; las dos piezas con franjas a los laterales finas en color rojo, el único color que destacaba en las instalaciones. Todos iban iguales salvo por una chapa de identificación a la altura del pecho en la parte izquierda donde solo había números. Sin embargo, lo único que diferenciaba al chico nuevo del resto, además del tamaño de su cuerpo, era el collar de metal que había alrededor de su cuello.

Eso fue lo único que llamó la atención de Chanyeol.





Al terminar su hora de la comida, el alto salió del comedor junto al resto de los que allí habían. No se había molestado en frenar a los hombres que trataban de molestar al nuevo ya que a él le daba igual lo que pasara. Es más, ni se había vuelto a girar para mirarle, pero sabía perfectamente que el chico no había podido comer nada ya que su comida terminó siendo lanzada por una de las ventanas que daban al patio. Los guardias llegaron después, buscando al alborotador que había arrojado esa cosa a la que llamaban comida. Casi todos en el comedor acusaron al nuevo de hacerlo así que se lo llevaron y no volvió a aparecer.

Ese día era viernes, día de prueba. Todas las semanas, los viernes, se colgaban hojas informativas a la salida del comedor donde anunciaban quiénes serían los siguientes en realizar aquella prueba a través de los números que tenía cada uno en su chapa de identificación. Seguramente porque era viernes, todos se encontraban más agresivos que el resto de días.

—No puede ser. —un chico se llevó una mano a la boca al mirar el cartel. No parecía asustado, sino más bien todo lo contrario. Estaba tratando de aguantar las ganas de reir—. 404 es el chico nuevo, ¿No? —preguntó a nadie en concreto—. Qué pena, ni siquiera nos va a dar tiempo a divertirnos con él... —soltó entre pequeñas risas.

Todos miraron a Chanyeol entre sonrisas divertidas, incluso algunos se reían aunque fingían quejarse por ser algo injusto. Él miró al papel para ver su número, "061", junto con el del chico nuevo, "404", anunciando que ellos dos serían los que harían la prueba.

Definitivamente ese chico no sobreviviría ni a un solo día.





La prueba de todos los viernes era un combate. Una pelea sin reglas y dentro de un campo que podría o no tener armas. Cada semana iba variando, algunas veces era en un campo de batalla lleno de agua, otras en uno con piedras afiladas a su alrededor, en otras ocasiones había armas de fuego y en otras tenias suerte de encontrar un palo o una piedra. El juego sucio estaba permitido mas no estaba bien visto algunas veces. Los compañeros que no participan en la prueba observan todo y siempre quieren algo que los entretenga. Aunque para quien está peleando es algo de vida o muerte.

La forma de ganar es derrotar a tu adversario. Lo más normal sería dejarlo noqueado y nada más, pero al no haber reglas, la mayoría de peleas terminaban con la muerte del perdedor. Si el contrincante derrotado queda vivo se le impartirá un castigo. El castigo es tal que más de una persona ha llegado a suicidarse al ver que había perdido y seguía con vida.

En definitiva, las pruebas eran algo más que una simple pelea.





Los guardias condujeron a Chanyeol por el pasillo que llevaba al campo de batalla. Le abrieron los portones que le dejaban ver lo que le esperaría. Esta vez era algo simple, un campo de tierra rojiza y una mesa con guantes de boxeo y objetos para las manos.

—Así que quieren una pelea solo usando los puños, ¿Eh? —susurró para sí mismo, seleccionando unos puños americanos y colocandoselos en los dedos, sintiendo el frío del metal a través de su piel.

Sus compañeros ya permanecían sentados en las gradas, que estaban protegidas por una pared de cristal blindado para que pudieran ver todo claramente y de forma segura. Le animaban y vitoreaban, rogando con que el combate durara más de 5 minutos y que les dieran un buen entretenimiento.

Por la otra puerta que estaba al otro lado, aparecieron otros dos guardias siendo escoltado por el chico nuevo que aún seguía teniendo el collar puesto. El chico avanzó un par de pasos hacia él y se quedó quieto, mirándole sin ninguna expresión en el rostro, algo que descolocó a Chanyeol. Normalmente sus contrincantes temblaban del miedo, o si lo querían ocultar su mirada les delataba. Sin embargo, en los ojos del chico delgado frente a él no había nada, ni una sola emoción, como si ya estuviera muerto antes de que empezara la lucha.

—El combate empezará en 1 minuto. —anunció una voz robotizada por los megáfonos de aquel enorme campo de batalla en el que estaban.

Chanyeol arrugó la frente.

—¿No vas a coger un arma? —le preguntó a su contrincante quien ni se inmutó—. ¿Ni siquiera lo vas a intentar? —señaló a los alrededores, donde estaban las gradas, en un gesto amplio con sus brazos—. Vamos, mis compañeros quieren acción y ya que tú no la vas a dar, al menos finge que tienes ganas de pelear y no vayas con las manos desnudas.

Y aun con esas palabras, el chico no movió sus labios para hablar ni ninguno de sus músculos para moverse. Chanyeol suspiró. Aquello iba a ser una muerte innecesaria.

La campana sonó, anunciando que el combate acababa de empezar.

—Muy bien. —se encogió de hombros Chanyeol—. Seré bueno y lo haré rápido para que sufras lo menos posible. No me des las gracias.

El público chilló emocionado cuando Chanyeol empezó a correr hacia el chico que no parecia querer evitar el ataque. Los pensamientos del alto se basaban en no querer pegar a alguien tan indefenso, pero las leyes de la supervivencia eran así, o matas o te matan y él no estaba dispuesto a lo segundo todavía.

Alzó un puño y tiró su codo hacia atrás, poniendo todo su pecho en la pierna derecha, moviendo todo su cuerpo para usar bien la fuerza y darle un golpe certero en la cabeza del chico. Pero en una milesima de segundo, el delgaducho había desaparecido de delante de él. No le dio tiempo a reaccionar cuando sintió un fuerte golpe en su espalda y como salía volando unos metros. En el aire se posicionó para poder aterrizar sin producirse mucho daño, pero al caer sus botas resbalaron con la tierra suelta debido a la fuerza del impacto y terminó rodando por el suelo dando fuertes tumbos. Abrió los ojos, intentando enderezarse lo antes posible y buscando nervioso a su contrincante, pero ya lo tenia frente a sus ojos. El chico seguia sin ninguna expresión y cuando le volvió a atacar, sin dejarle tiempo de reaccionar para defenderse ya que parecía que se movía a la velocidad del sonido, le golpeó con la rodilla en la boca del estomago, dejandole sin aire. Un puño se estrelló contra su cabeza, que rebotó de forma poco natural hacia atrás, causándole un fuerte tirón que recorrió toda su columna vertebral. Chanyeol sintió a cámara lenta como él iba cayendo al suelo con su vista nublada y sin poder enfocar a nada. Levantó un brazo e intentó atacar pero tan solo quedó como una caricia al aire en lo que su rostro tocó el suelo y se quedó inmóvil allí, sin poder levantarse.

La campana volvió a sonar dando la señal de que el combate había terminado. Todo se había quedado en silencio, incluso en las gradas no se oía el más mínimo ruido. Pronto las puertas se volvieron a abrir y aparecieron los guardias por ellas.

El corazón de Chanyeol empezó a latir con fuerza, dándose cuenta de lo que había sucedido. Al ver entre sombras borrosas de su cabeza mareada como tres personas en bata de científico entraban por la puerta después de los guardias, la alarma en su cabeza se activó y empezó a gritar al chico nuevo con las pocas fuerzas que le quedaban.

—¡Matame! ¡Termina tu trabajo y matame!

Sin embargo el chico tan solo se le quedó mirando, y en poco tiempo los científicos ya estaban a su lado. Uno de ellos dejó una mano en el hombro del nuevo y le felicitó mientras que Chanyeol seguía gritando que le matara, aun cuando los guardias le había colocado unas fuertes esposas con cadenas en las muñecas y tiraban de él arrastrándolo por el suelo.

El corazón de Chanyeol seguía latiendo con fuerza a causa del miedo, y cómo le iban arrastrando por el suelo y su cabeza ya estaba muy mareada por el puñetazo, empezó a golpearse la cabeza contra el suelo. Si al menos conseguía desmayarse todo sería más fácil para él. Pero los guardias pronto se dieron cuenta de sus intenciones y tiraron de él hacia arriba lo suficiente como para seguirle arrastrando por los pasillos pero al menos que no consiguiera llegar su cabeza al suelo.





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Holi!

¡Ya estoy de nuevo aquí, tigrecitos!

Y esta vez os prometo que no voy a dejar este fic en hiatus porque lo tengo casi acabado, básicamente jajajaja Al principio pensé que iba a ser corto de unos 4 capítulos pero ojo que ya voy escribiendo el capítulo 7 y aun no he llegado al final JAJAJAJA

Toda esta idea la saqué escuchando la canción de Monsta X "Fighter". Mi mente divaga mucho y en 3 minutos crea una historia así. Ojalá lo hiciera más a menudo (?)

No sé qué días actualizaré, supongo que una vez a la semana pero idk, ahora mismo estoy liadisima en el trabajo (Demasiado que me tiro de lunes a viernes 8 horas al día sentada en la oficina editando fotos para que me ponga este finde a editar la portada de este fic jajajaja menos mal que amo mi trabajo, sino hubiera puesto una foto de Chanyeol y a tomar por culo.)

En fin, siempre termino contando mi vida. Que pesada soy...

¿Cómo os va la vida? ¿Todo bien? ¿Os estais cuidando por el tema del coronavirus? Portaros bien o voy a tener que regañaros, ¿Eh?

Bye bye!

P.D: No he hecho trailer de este fic pero lo estoy pensando hacer...

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