-¿Estas segura de que deseas haces esto, Mikasa?-Ya en el juzgado el fiel amigo de aquella mujer trataba de persuadirla para que no cometiera un erro más en su vida.
-Eren regreso a mi lado, dice que me ama y esta arrepentido de dejarme atrás. Esta es la oportunidad que siempre estuve esperando para ser feliz a su lado. Si no tomo lo que ahora tengo, no saber si tendré otra oportunidad para ser feliz a su lado-El amor que por años Mikasa guardaba en su corazón era asfixiante pues nadie entendía lo que ella guardaba en su corazón y eso que anhelaba por fin se le presentaba.
-Tienes a Jean y él te trata como una reina. Te da todo lo que le pides, si eso no es amar a un a persona hasta el límite, entonces no sé que es lo que buscas de alguien más-El juez preparaba los documentos, acostumbrado a ver este tipo de situaciones que no le agradaban porque implicaban deshacer una familia.
Mikasa fue la primera en llegar al juzgado, quizás Jean estaba retrasado por el tráfico o solo quizás estaba postergando un poco las cosas pues ese día pondría fin a su relación de 5 años junto a Mikasa Ackerman.
-A Jean no lo amo, nunca lo ame. Me case con él por lástima, pero...-De pronto, Mikasa sintió a alguien a su lado.
-Lamento la demora, acabo de salir del trabajo-Aquellas palabras crueles que en los labios de Mikasa se formaron fueron escuchadas por Jean.
Armin en silencio se quedó, sabia lo mucho que aquel hombre amaba a Mikasa y le dolía ver lo mal que ella se tomaba cada una de las muestras de afecto que Jean tenía.
Desde que ella acepto casarse con Jean, aquel hombre se desvivía por complacerla en todo e incluso había aceptado un trabajo que no le agradaba pero que implicaba tener más dinero para complacer cada uno de los caprichos de Mikasa.
Sin embargo, Mikasa no se daba cuenta que a su lado estaba una persona que la amaba sin importarle su temperamento del demonio.
-Termine de acomodar mis cosas cajas porque no debes ser tú la que abandone la casa. También he buscado un sitio para quedarme y puedes vender los muebles o hacer con ellos lo que te convenga-En el tono de voz de Jean se notaba tristeza.
Con tantos años al lado de Mikasa pensaba que por fin eran felices, pero en realidad se estaba haciendo una idea falsa de lo que implicaba amar a esa mujer a la que le dio todo sin reservas.
-Ponla en venta, no quiero recordar ni uno solo de los días que pase en ella. Me amargaría la vida pensar en lo que sucedió en esa vivienda a la que nunca considere mi hogar-Las palabras destrozaban más el corazón de Jean.
Armin coloco una mano sobre el hombro de Mikasa, ésta giro su rostro para ver a Jean y descubrió que acaba de cometer un error.
Su esposo nunca había mostrado ese lado tan vulnerable que ella veía ese día, no imaginaba ver a Jean derramando silenciosas lágrimas por ella.
-Los papeles están listos, solo hacen falta las firmas de ambos-El juez frente a ellos colocaba los documentos legales.
-Jean yo.../No te retener más tiempo, no lo hare-Jean tomo un bolígrafo, con mano firme firmo los papeles poniendo fin a un matrimonio en el que solo él dio lo mejor.
Mikasa se quedó observando los documentos, ya no estaba segura de lo que hacía pero era tarde para cambiar de opinión.
-Deseo de todo corazón que seas feliz y formes un hogar con la persona que siempre ha estado en tu corazón, con aquel al que amas y al que no has podido olvidar-Jean fue el primero en retirase.
Armin negaba, su amiga era una completa tonta al dejar ir a un buen hombre sin saber los motivos reales que orillaban a Erren a buscarla después de tantos años fuera del país.
-Esto pone fin a un amargo capítulo en mi vida. Es tiempo de ser feliz como lo merezco-Armin ignoro el comentario de Mikasa.
Estaba cansado de verla hacerse ilusiones con alguien que a leguas se notaba no la amaba porque alguien que te ama no te deja de lado, no te hace sufrir y busca cómo hacerte feliz.
-Mikasa ¿Qué planeas hacer ahora?-Estaban afuera de la vivienda en donde Mikasa convivo con Jean tantos años.
-Vender esta propiedad como le sugerí a Jean. El dinero que gane lo dispondré para vivir junto a Eren porque él acaba de regresar y aun no tiene empleo-Como sea que lo mirara, Eren se apreciaba ante los ojos de los demás como un mantenido.
-Como quieras, pero después no llores sobre la leche derramada-Armin se retiró.
Estaba cansado, el día no había sido uno de los mejores al terminar como abogado de su amiga.
Sabia que Jean le había dejado todos los bienes materiales a Mikasa e incluso le había depositado una fuerte suma de dinero en una cuenta bancaria, con el fin de que ella no pasara penurias.
-Estas cometiendo un error Mikasa y cuando te des cuenta espero no sea tarde-Armin murmuraba.
Mikasa se quedó observando aquella vivienda y un gran naranjo que hace años Jean planto con el fin de colocar un columpio para sus futuros hijos con ella pero...
-No quiero hijos, perderé mi figura si tengo niños-Ella rompió las ilusiones de Jean al negarse a darle familia.
-Bueno, los niños me agradan mucho pero es tu cuerpo y si no te sientes cómoda con la idea de ser madre... me alegra tenerte aquí-Una sonrisa fue lo que aquel le obsequió.
Siempre dejaba de lado sus deseos con tal de complacerla y eso desgastaba el corazón de Jean, aunque Mikasa nunca lo percibió.
Por otra parte, iniciar una nueva vida implicaba muchas cosas. Eren se la pasaba todo el santo día pegado a la televisión, sin mover un solo musculo mientras Mikasa se la pasaba en el trabajo tratando por todos los medios de ganar más dinero para poder tener una vida estable junto a su nueva pareja.
Si bien el dinero que su ex esposo le había dejado era una buena suma, Mikasa se lo había entregado a Eren el cual lo aposto todo en las carreras de caballos y perdió en un abrir y cerrar de ojos.
Alegando que estaba pasando por un mal momento y que pronto estarían mejor, Mikasa le creyó ciegamente a ese hombre que de la nada regresaba a su vida.
-Mikasa, ya no hay licor de menta ¿Puedes ir por un poco a la tienda?-Mikasa regresaba a su hogar.
Una vivienda de tamaño chico en donde a penas se acomodaban los pocos muebles que tenía, mismos que eran de segunda mano pues sus anteriores muebles Eren los había vendido para comprarse una consola nueva.
Miraba a su alrededor y recordaba que cuando estaba junto a Jean él la consentía demasiado hasta el punto de darle masajes en los pies al regresar él del trabajo sin ser nunca al revés.
-Y de paso te traes unas botanas porque ya se me acabaron las que me compraste ayer. Mi serie favorita esta por empezar ¡Anda ya mujer! No te quedes parada mirando a la nada que se hace tarde para ver el nuevo capitulo-Mikasa suspiro.
Tomo las llaves y salió, recorriendo las calles en donde las parejas se apreciaban al ser fin de semana.
Dentro de la tienda de convivencia Mikasa tomaba las cosas que su pareja le había solicitado, observaba los anaqueles y en ellos noto los dulces que Jean siempre le regalaba.
Nunca se había detenido a ver el precio de ellos y se quedó asombrada al ver lo costosos que eran.
-¡DEJA DE REGALARME ESTAS MIERDAS, JEAN! ¡MEREZCO ALGO MÁS VALIOSO QUE SIMPRES DULCES FORANEOS!-Ella recordó las palabras que le dijo una vez a Jean, una de esa ocasiones en las que estaba aburrida y desquitaba su ira con él.
La sonrisa en el rostro de Jean, lo tranquilo que había tomado las palabras que ella le dijo y el como recogía los dulces que en el suelo estaban regados al ser lanzados por ella.
-Supongo que debo poner más empeño por conocer tus gustos. Perdona si no se comprenderte, soy un mal esposo y lo lamento-Ella nunca cedía.
El malo del cuento siempre era Jean al no tenerla como a una reina, pero mirando hacia atrás, Mikasa se percataba de que Jean en realidad le compraba cosas de buena calidad y nuca le negaba nada, aunque ella era quisquillosa e inclusive muchas de las flores que Jean le regalaba Mikasa las lanzaba al suelo al verlas como cosas de poco valor.
-Supongo que nunca valore lo que tenía con Jean-Mikasa pago las cosas.
Regreso a su hogar y se encontró con Eren en el mismo sitio, viendo la televisión y sin mover ni uno solo de sus músculos inciso para tomar un vaso que estaba sobre la mesa frente a él.
Los meses pasaron hasta formar años en los que Mikasa se partía el lomo trabajando para mantener a Eren hasta que...
-Me largo de aquí-De la nada Eren tomaba sus cosas, mismas que Mikasa le había comprado.
-¿Qué?-Mikasa no entendía lo que sucedía.
-Ya me aburrí de estar contigo. Eres bastante biliosa y no me dejas en paz-Con el rostro inexpresivo, Eren decía esas palabras.
-Dijiste que me amabas y que estarías a mi lado-Eren se hallaba en la puerta principal a punto de salir.
-Dije que estaría a tu lado pero hasta que me aburriera de ti. Ya no tienes dinero para complacer mis gustos y eres demasiado pegajosa conmigo por eso me largo de aquí-Tonta, había sido una tonta al dejar a Jean por ese hombre que nunca le demostró amor sincero.
Ella se dejo caer de rodillas al suelo, rumeando su mala suerte pero sabiendo que tenía lo que merecía al ser una persona que no supo valorar las cosas que poseía dentro de su vida.
De nuevo debía iniciar desde cero pues Eren hasta eso le había quitado: su hogar y las cosas que tenía.
-Trabajas demasiado, deberías tomarte un descanso-En el trabajo las chicas que la rodeaban eran muy amables.
Mikasa salía con ellas a menudo a comer en sus horas de almuerzo y algunas veces a beber.
Esa noche Mikasa se dispuso a ir con sus compañeras de trabajo, estaba algo cansada pero un poco de alcohol le revitalizaría la vida.
Sumida en su copa de licor, Mikasa escucho la voz familiar de Jean y pensado que estaba alucinando siguió con lo suyo.
-Te lo digo: el borrador esta listo, aunque falta el visto bueno del presidente pero estoy seguro de que en poco tiempo tendernos su aprobación-No, no estaba alucinado allí estaba Jean.
Su cabello llegaba hasta los hombros, se apreciaba tan joven pese al paso de los años.
-Jean-Al lado de Mikasa estaba sentada una de sus compañeras de oficina.
-¿Lo conoces?-Mikasa asintió en silencio-¡Que suerte! Es difícil acceder a el arquitecto Kirschtein ¿Puedes presentármelo?
-¿Para qué quieres conocerlo?-Algo dentro de ella empezó a quemarse, una sensación bien conocida.
-¡Ah! No te pongas celosa-¿Celos? Si, Mikasa sintió celos.
Pero no podía simplemente exigirle a Jean que siguiera aferrado a ella aunque conociéndolo, de seguro estaría dispuesto a darle una nueva oportunidad pues él era tan lastimoso.
Sonriendo y sintiéndose poderosa, Mikasa tomo la iniciativa yendo hasta donde estaba Jean. Coqueta acomodaba uno de sus mechones de cabello al tiempo que los clientes la observaban pues era una mujer hermosa que destacaba demasiado.
-Hola Jean, es bueno verte de nuevo-Sentándose al lado de aquel.
-Esto ¿No conocemos?-Pero no esperaba tal reacción por parte de su ex esposo.
-¿Perdón?-Pensando que se trataba de una broma-Me guardas rencor por lo que te hice, no pensé que fueras ese tipo de persona.
-Perdona, pero no te conozco, en serio no sé quién eres-Los ojos de Mikasa estaban incrédulos.
No pensaba que Jean la trataría de forma tan fría, menos a ella porque estaba segura de que Jean aun la amaba.
-...-En ese instante Mikasa se percato de que Jean tenía en su frente una cicatriz-¿Qué te paso?
-Supongo que debes conocerme desde hace tiempo para que me hables tan confianzuda. Hace tres años tuve un accidente y perdí la memoria-Incrédula estaba Mikasa.
-¿Es en serio?-Jean asintió.
-Estuve en rehabilitación por unos 10 meses. Los doctores dijeron que no recuperaría la movilidad de mis manos al cien por ciento por las secuelas del golpe que recibí en la cabeza. Quizás te hablo de mi pasado por la seguridad con la que te me acercaste aunque no conozco más allá de esto que te acabo de contar-Mikasa no sabía cómo reaccionar.
En lo ojos de Jean ya no se reflejaba ese amor desmedido que siempre veía Mikasa en él, tampoco se apreciaba ese nerviosismo en su tono de voz al hablar y ese sudor cada vez que estaba cerca de él.
Era una persona diferente la que veía allí, ya no era el mismo Jean que Mikasa desprecio tres años atrás cuando perdió todo por nada.
-Mis más sinceras disculpas-El celular de Jean empezó a sonar, una sonrisa en sus labios se formo al ver de quien era la llamada-Debo atender esta llamada.
Mikasa se quedo observando desde su lugar, aquella mirada llena de amor y esa sonrisa que alguna vez fueron solo suyas.
-¡Uy, amiga! Estas perdida-Una camarera se acerco-El arquitecto no tiene ojos para ninguna mujer que no sea su novia.
-¿Novia?-No lo esperaba.
-Sí, es una mujer muy linda. Dicharachera y segura de lo que quiere, pocas veces la he visto con el arquitecto, pero cada vez que la trae a este sitio siempre la trata como a una reina. Quien tiene un hombre así debe cuidarlo antes de que se arrepienta de perderlo-Mikasa se quedó sin palabras.
No podía exigirle nada a Jean pues ella había sido la primera en dejarlo atrás. Prefiriendo dejar de lado todo lo que pasaba, Mikasa salió del bar aunque los ojos de Jean se le quedaron viendo.
Algo en esa mujer le daba dolor de cabeza, quizás ella sabia mas de su vida antes de ese endemoniado accidente. Ella podía tener algunas repuestas para las muchas dudas que surcaban la mente de Jean.
-Jean, tienes que buscarte una buena mujer para que no sigas solo. Me preocupa que tengas una recaída, incluso tu terapeuta esta preocupado por la situación que estas enfrentando actualmente-Muy hermosa aquella mujer de cabellera negra, ojos del mismo tono y piel blanca.
-¿Sabes? Acabo de suceder algo increíble, una mujer se me acerco diciendo conocerme-Del otro lado de la línea estaba una persona que había sido de gran ayuda para Jean.
-¡Ah, caray! Eso no me lo esperaba. Tener alguien que conozca tu pasado es algo bueno, tienes en tu mente recuerdos fragmentados de tu vida antes de ese endemoniado accidente en el que casi mueres. No seas tonto y búscala para que te hable más de tu pasado-Los consejos son buenos pero no siempre son oportunos.
-Es buena idea. Hasta ahora nadie de mi alrededor me ha dicho algo sobre mi pasado, eso me altera mucho-Una sonrisa se formo en los labios de Jean.
Su mente era un lienzo nuevo en muchos aspectos pero tenía buena memoria aún y observo a esa mujer una vez más antes de que se perdiera.
Jean había sufrido tanto por Mikasa, tanto tiempo viviendo al lado de esa mujer a la que amó de forma desmedida y a la que ya no recordaba.
El tiempo era sabio amigo para Mikasa, le restregaba en la cara aquello que no supo valorar.
El tiempo le daba una nueva oportunidad a Jean para reiniciar su vida aunque aquel de ojos miel actualmente sufría por las noches al tener recuerdos borrosos de su vida.
Una nueva oportunidad se abría para que Mikasa reconquistara el corazón de Jean y esta vez lo valorara como persona más no como un simple proveedor.