Quiero golpear algo, lo que se me ponga delante. No me interesa que esa sea una conducta inapropiada para los ángeles, ¡que les den a todos! Nunca fui un buen modelo a seguir para mi comunidad, ellos saben que soy un verdadero desastre. Y aunque logre atrapar a la híbrida, nunca los haré cambiar de opinión. No les sirvo, soy una pieza que no encaja en su tablero.
Ohiane, mi madre, también era como yo. Ella podía sentir de una forma tan intensa que terminó acabándola tras la desaparición de Josha. Aunque ella había podido controlarlo, en ese momento no parecía ser una amenaza para mi sociedad.
Pero cuando se es el hijo de Josha Liv, los Ángeles Conservadores no perdonan. Los líderes no olvidan nada, y señalan a aquellos que son propensos a convertirse en amenazas para mi pueblo. Como yo. La huida de mi padre sembró desconfianza en todos, que me señalaron a mí cuando, en realidad, mi hermano es el peligro.
Emmanuel.
¡¿Por qué mierda le dije el nombre de mi hermano a la sospechosa?! ¿Acaso quería ver su reacción? Por un momento creí que lo conocería, pero no fue así. ¿O Tal vez busqué que ella se molestara con alguien llamado como él? Tal vez no quería que ella supiera que su verdadera amenaza se llama Owen Liv.
Aunque, muy dentro de mí, sé que le dije ese nombre porque siempre me sentí inferior a Emmanuel. Siempre quise ser como él. Ser él, básicamente: el único de la familia que le da honor al apellido. Un Arcángel respetado que se codea con los líderes. No el Vengador que todos esperan ver fracasar.
Una piedra se cruza en mi camino y la pateo, haciendo que vuele y golpee un vehículo. Abro mis ojos y vigilo que nadie me haya visto, para luego salir pitando de aquel lugar. Avanzo hacia las sombras de la noche, donde solamente la luna y las estrellas son mis espías. Allí extiendo mis alas, desplegando mi verdadera forma, y remonto vuelo hacia la cima de una sierra que tiene el número del año que están viviendo los humanos.
Emma Cusnier no me conoce. Ella no puede señalarme como todos en mi pueblo. Y por eso le miento: no quiero que sepa quién soy. Jamás. Porque definitivamente no soy su héroe.
Y me cabrea que ella tenga razón. En su historia, nuevamente yo soy el villano, como si fuese una especie de sentencia de por vida: ser el malo en todas partes. El tipo maldito que va a molestarla, que luego la entregará hacia una muerte segura.
Por una vez en la vida quiero ser el bueno, a pesar de que sé que no es correcto para los ángeles. Quiero ser el jodido héroe de alguien. Brindar la protección que jamás tuve...
Pero no puedo. No esta vez.
Dentro de unas semanas debo reportar información sobre el caso; tengo que encontrar una prueba para entonces, aunque cada vez estoy más perdido. Tal vez caí en una pista falsa y ella no es la verdadera híbrida.
Su diario me conmocionó. Me hizo conocer un poco más de ella, alentando algunos deseos internos que jamás pensé que tendría. Sus páginas estaban repletas de sentimientos muy parecidos a lo que yo puedo tener, pero con una sola diferencia: ella es libre, yo no. Yo estoy atado a aparentar alguien que no soy para encajar en una sociedad que me rechaza por mucho que lo intente.
La envidio, porque deseo tener la vida que ella tiene. Con una familia, con amigos, con planes propios. Con sentimientos permitidos. Y sé que, si le hablara de otra forma, si saliera de mi personaje por un solo momento... tal vez hasta podríamos tener una buena conversación.
Por un momento pienso qué sucedería si mandara a todos los Conservadores a la mierda. Si desertara de mi mundo para vivir en la Tierra, donde me estoy sintiendo más cómodo, incluso como si estuviera en casa. Si dejara de preocuparme por el asunto de la híbrida, de los líderes, de mi hermano...
Y luego recuerdo que eso hizo Josha, y que yo quiero ser lo más diferente a él.
Me siento encima del cartel luminoso que está en la sierra y apunto mi visión hacia donde dejé a Emma parada. Ella no se ha movido de su lugar, sino que sigue aferrada a ese cuaderno que desequilibró mi plan. Suelto un bufido que nadie puede oír mientras restriego mis sienes intentando buscar una respuesta concreta, una señal que no haya notado, algo.
Y entonces me doy cuenta de que Emma no está sola allí. Ella no lo sabe, pero entre los árboles hay una figura que también la está observando como yo. Una sombra que, de pronto, me resulta tan familiar como mi propio reflejo en el espejo. Ésta toma totalmente mi atención, sobre todo cuando nuestras miradas chocan, como si supiera exactamente desde dónde lo estoy vigilando. Sus ojos verdes me queman como fuego en el medio de la noche, y contengo el aliento cuando descubro que mi padre se encuentra a unos cuantos metros lejos de mí después de no habernos visto durante varias décadas.
Culpo al jodido mundo de los humanos por mi falta de poderes. Si hubiera estado en el Cielo, lo habría rastreado desde medio kilómetro de distancia. Y además podría haber usado mis poderes.
Aquí son nulos.
Quiero golpearlo, gritarle, aprisionarlo. Quiero llamarlo de las peores formas y hacerle entender cuánto lo odio. Pero, en cambio, no hago nada de eso, sino que me quedo en blanco, aceptando en silencio qué puede significar la presencia de Josha Liv.
No acepto que Emma sea la híbrida. Estoy seguro que está encubriendo a alguien más, ¿por qué se dejaría notar? Es tonto dejarse ver ante un Vengador si tú eres un fugitivo del Cielo. Esa niña no puede ser la persona que estoy buscando.
Es una trampa. Tiene que serlo.
Sin esperar demasiado, cuando Emma finalmente se marcha, bajo en picada desde mi ubicación hacia el lugar donde Josha está. Haré que hable. Que me diga la jodida verdad.
Él, en lugar de marcharse como el cobarde que es, me espera tan quieto como una estatua, algo que me molesta todavía más.
No demoro mucho en llegar a su lado y tomarlo entre mis brazos para arrastrarlo por el suelo con la fuerza de mi vuelo. Josha no opone resistencia, ni siquiera noto que se queje de mí. Tiene una sonrisa plantada en el rostro, como si esto le pareciera sumamente divertido.
Vuelvo a volar, sosteniendo a Josha conmigo. Si voy a decirle lo que pienso, será en un lugar donde los humanos no puedan oírnos, así que decido llevarlo a algún claro lejos de la gente.
—Había olvidado cómo se sentía—comenta para sí mismo, cerrando los ojos como si estuviera disfrutando del viaje. Me dan ganas de soltarlo y que caiga todos los metros de altura que nos separan del suelo, pero por algún motivo lo mantengo conmigo.
Emma no puede ser la híbrida. No después de lo que leí. Parecía muy real, incluso inocente.
Agito mi cabeza, borrando cualquier tipo de pensamiento piadoso. Así no me entrenaron, no me enseñaron sobre la piedad. Y menos con la fugitiva.
Pero es que ella es distinta, es demasiado humana.
Cuando noto que nos alejamos lo suficiente de la civilización, suelto a Josha, que cae desde unos pocos metros. No quiero romper sus huesos, aunque ganas no me faltan. Necesito que hable.
Trago todas las palabras que por años pensé en decirle. Me quedo callado y no le grito cuánto lo odio por habernos abandonado, por causar la muerte de mi madre y lograr que el mundo me rechace por ser el hijo defectuoso de una familia defectuosa. Intento permanecer en mi postura de Ángel Vengador, tratando de evitar sentir el dolor o la angustia que provoca en mí ver a mi padre después de tanto tiempo.
Como Ángel Vengador, debería esposarlo y llevármelo lejos. Él es una amenaza para mi mundo y, de alguna forma, siempre se escapa de quienes lo quieren capturar.
Pero no lo hago.
Me quedo de pie, enfrentándolo con la sangre hirviendo por mis venas. Me centro en mi misión: la híbrida, la amenaza. Probablemente Emma. Tengo que sacarle información, toda la que pueda.
—Ya eres todo un adulto, Owen —comenta Josha, como si fuésemos conocidos que se cruzan por la calle por los azares del destino.
Yo le frunzo el ceño y me trago el odio que siento en este momento. Me empapo en el entrenamiento, cubriéndome de frialdad. Eres un Ángel Vengador, Owen. Compórtate como tal, me decían.
Y es eso lo que debo hacer.
—Soy el Ángel Vengador Liv, Caído —comienzo a decir, intentando marcar el orden de jerarquía aquí. Puede ser que Josha antes fuese un Arcángel, pero ahora se encuentra debajo de la pirámide de los ángeles, lo que me da cierta ventaja—. Por lo tanto, es tu deber responder las preguntas que te haré.
—Yo estoy fuera del sistema de los ángeles, hijo —se ataja Josha, refugiándose en su condición. Yo me retuerzo por dentro al oír sus palabras—. Si decido hablarte, es solo porque eres tú —me señala, observándome con ojos que parecen estar repletos de sentimientos a los que no estoy acostumbrado. En este momento, y con sus ojos verdes de pesadilla, si no conociera a Josha diría que es un humano más. ¿Así mismo sucederá con Emma? ¿Y por qué estoy llamándola por su nombre a cada rato? Es el jodido enemigo que debo eliminar. —Si hubieras sido otro Vengador, ya habría acabado contigo.
—Pruébalo —lo reto, dando un paso hacia él y guardando mis alas, por si acaso—. Yo dejé de ser tu hijo desde el momento en que nos abandonaste. Para ti, Josha Liv, soy solo un vengador más.
Josha me observa con curiosidad y luego se ríe de mí, como si fuese lo más chistoso que vio en bastante tiempo. Yo me cruzo de brazos y presiono mis dientes, odiando la sensación de tenerlo frente a mí.
—No dejé que me vieras para que lucháramos, idiota. Se trata de tu misión: deja de buscar a la híbrida —me ordena cuando adquiere su seriedad nuevamente, y por un momento me vuelvo a sentir como un pequeño—. Aléjate del mundo de los humanos. Si odias los sentimientos, estás en el lugar menos indicado.
—No abandonaré la misión, traidor —le escupo con veneno, pero a Josha parece no afectarle—. Debo atrapar a la híbrida, ¡es una amenaza!
—¿Y en serio crees que Emma Cusnier es la híbrida? —pregunta, aunque no luce sorprendido—. ¿Cómo llegaste a ella?
Doy un paso más hacia Josha, pero éste sí se aleja ahora, levantando sus manos en señal de paz.
—Le robé unos papeles a Emmanuel que tenían información sobre una coordenada en la Tierra. Y ese punto cardenal me llevó hasta la casa de Emma Cusnier —respondo, como si fuera poca cosa esa conversación para mí. Josha frunce el ceño, probablemente con anormales intenciones de regañar a su hijo preferido—. La espío desde hace meses, aunque todavía no encontré nada inusual... hasta que te vi a ti. Prácticamente la vendiste ante mis ojos.
El caído hace un chasquido con su lengua. —Lo único inusual aquí es que tú viniste a la Tierra. Emma no tiene por qué ser la criatura que buscas.
—¿Y cómo explicas las coordenadas? ¿O que tú la custodiabas?
—Yo te vigilaba a ti —explica él, saltando la primera pregunta que le hice. Trago saliva al notar ese detalle. Ella no puede ser. —¿Mencionaste algo sobre los papeles de Emmanuel en la junta con los Conservadores?
Ruedo mis ojos ante su pregunta. Obviamente se preocupa por proteger a Emmanuel Liv. Siempre ha sido así y debí suponer que esta vez no cambiaría.
Yo nunca le importé lo suficiente. Nunca compartí su admiración por los humanos, sino que la rechacé, y eso nos costó mucho más que una discusión.
—No dije nada sobre él —le contesto y Josha parece relajarse—. Si cae Emmanuel, que es el único Liv "normal", lo hago yo también. Es el precio que nos dejaste, Josha: nadie confiaría en nosotros —lo culpo, pero él me observa sin moquear.
Recuerdo la promesa que le hice a mi madre, pero no le cuento sobre eso. No necesita saber algo tan privado sobre mí y Ohiane. Ese es un secreto que guardé con recelo y que nadie excepto yo sabe.
—Deja en paz a la niña, Owen —pide Josha, mirando hacia la dirección por donde se fue Emma.
Eso quisiera.
—No puedo si ella es la híbrida. Debo capturarla por la seguridad de nuestro mundo —le hablo, como si fuera lo más obvio. Intento tocar una fibra en él, algo que lo incite a ayudarme, pero después recuerdo que Josha siempre aborreció el Cielo: no hará nada por él ni por su gente. Sin embargo, sí por los humanos—. Salvo que me digas dónde está verdaderamente, si es que estoy buscando mal. Dejaré de molestarla.
—No está aquí, Owen, se encuentra oculta, incluso dormida hasta que llegue el momento —cuenta él, haciendo que una especie de paz recorra mi cuerpo. ¿Entonces me equivoqué con respecto a Emma? ¿Es simplemente una humana? Me alegro por ella, en ese caso. Significa que podré dejarla en paz si eso es cierto... —Emma no es lo que tú piensas —me aclara, como si yo no hubiera tenido suficiente tacto como para notar que se refería a eso.
¿Y será verdad? Porque Josha tal vez quiere despistarme ahora también. ¿Estará protegiendo a Emma por amor a la humanidad que ella porta? Eso espero. Pero sé muy bien que no puedo confiar en Josha. Ni siquiera con algo que deseo que no sea mentira. Confiar en el traidor sería convertirme en su jodido cómplice.
—¿Y las coordenadas? ¿Cómo puede ser que Emma no...?
—Escucha bien, porque no lo voy a repetir —dice Josha, apareciendo delante de mí y tomándome del cuello. Pestañeo varias veces, preguntándome cómo hizo para llegar a mí tan rápido. Sus ojos verdes brillan como chispas en la noche y su eterna juventud hace que deje de ver al hombre que provocó mi aparición en el mundo. —Eres obstinado, piensas que puedes ser aceptado en ese mundo, que puedes tener paz. Pero estamos podridos. Y lo que tú llamas "amenaza", en realidad es un milagro para nosotros.
—Porque quieres destruir el mundo... —afirmo, con la voz ronca por la presión que ejerce en mi cuello.
—¡Porque quiero salvarlo, Owen! ¡Necesita ser salvado! Así que no te diré quién es la híbrida. Yo debo protegerla, y no fracasaré con mi misión. Yo soy obstinado también, muchacho —me asegura y suelta mi cuello, provocando que caiga al suelo. Él sonríe y me habla desde arriba—. Eso viene de familia.
—Tú y yo no tenemos nada en común.
—Conoce a Emma, te ayudará. Ya lo está haciendo —dice, sonriendo. Yo me paralizo por breves segundos. ¿Acaso se dio cuenta de que me estaba preocupado por la chica? No puede ser. Él nunca me conoció lo suficiente como para saber qué sucede dentro de mí. Sin embargo, él porta aquella mirada segura, como si supiera exactamente qué está pasando a su alrededor—. Descubre este mundo y mira un poco más allá de tus narices, Ángel Vengador —estira su mano para ayudarme a ponerme de pie, pero lo ignoro y me paro por mi cuenta. No necesito su ayuda en absoluto.
Ni tampoco la de Emma.
—Y lo principal: acepta que nunca encajarás en ese mundo. No está destinado para ti. Nunca lo estuvo, Owen. Y jamás lo estará.
Y sin decir nada más, se esfuma frente a mí, dejándome boquiabierto. ¡¿Qué cojones?!
Observo mi alrededor para buscar rastros de Josha Liv, pero no hay nada. Esos no son poderes de un Caído... Un ángel no puede simplemente desaparecer porque sí.
Claro que no fue Josha. Esos son poderes de un jodido Nephilim.
El cuerpo de Emma es frágil, tanto como el de cualquier humano en la Tierra. Una razón más por la cual ella no puede ser la híbrida.
Me doy cuenta de eso cuando la choco por detrás, con intenciones de derribarla. De alguna forma me está ablandando, y no puedo dejar que eso suceda. Debo ser duro, no sentir nada por mi objetivo.
Joder, hasta Josha se dio cuenta.
El golpe a mí no me produce ningún tipo de efecto, pero ella cae directamente al suelo mojado, manchando con barro su ropa limpia. Estuvo lloviendo anoche y todavía hay pequeños charcos de agua en el césped y nubes que cubren todo el cielo. El día parece estar tan jodido como yo.
Quiero extender mis brazos y ayudarla a levantarse, como también golpear mi frente por haberle hecho eso a la humana de ojos miel. Si es que realmente no es la criatura que busco.
Estoy en un conflicto interno que es demasiado nuevo para mí: por un lado, lo que piden que haga; pero por otro lado... lo que yo creo que está bien, una independencia que jamás tuve realmente. Siempre me guie por lo que creía o decían que era mejor para mi pueblo, mas no para mí.
Y ahora que decido escucharme, me encuentro entre la espada y la pared.
Sé que todavía tengo que descartar que sea ella la híbrida, y aunque no haya demostrado nada, todavía hay pequeños detalles que la incriminan. Además, si Emma Cusnier no es la chica que estoy buscando, entonces me encuentro otra vez en el medio de la nada. Los Conservadores no esperarán mucho tiempo más. Tampoco me perdonarán si fallo en mi búsqueda, y mucho está en juego aquí. ¡Hasta podrían desterrarme!
—Ey, Honey. ¿Se te ha caído un poco de tierra en el pelo? —le pregunto, con ironía, intentando molestarla una vez más.
Estos últimos días estuve insistente, y Emma ya me ha cogido odio, sobre todo luego de que descubriera que tenía su diario. Para ella soy un monstruo, y yo cada vez me avergüenzo más de eso, aunque sigo con el plan que no parece llevarme a ningún lado. Tengo que cambiar la estrategia, pero no sé a qué dirección ir.
—¡Déjame en paz! —suelta cuando se gira a verme, con el rostro todo manchado y un par de raspones en sus rodillas. Se pone de pie, como si no estuviera afectada y levanta la barbilla, enfrentándome.
A pesar de que su cuerpo es débil, su voluntad es enorme.
—¿Qué ocurre, princesita?
—Me empujaste por la espalda —aclara, entrecerrando sus ojos y señalándome su ropa manchada—. Eso es caer bajo.
—Tú eres caer bajo, Honey —comento con tranquilidad sínica, aunque ya no me creo lo que digo. Sus palabras van dirigidas más para mí que para ella. Formulo una sonrisa para enfurecerla todavía más, pero todo el enojo rebota en mí. ¿Qué me está sucediendo? No me siento bien haciendo esto y no entiendo por qué.
—¡Deja de llamarme así, idiota! —espeta ella, con lágrimas en los ojos que no se atreve a soltar.
—¿Llamarte...? —hablo, alzando una ceja.
—¡Que no me digas "Honey"! ¿No oyes? Tu aspecto de niño bonito te afecta el cerebro —intenta insultarme, frunciendo el ceño de una forma que hasta me resulta mona.
Suelto una carcajada real, incluso algo nerviosa. Nunca nadie había dicho que mi aspecto era de niño bonito. Menos Emma, por mucho que sé que físicamente le atraigo. Me llamó "bonito" en voz alta y no sé cómo reaccionar a eso. También dijo que era un idiota, algo que es totalmente real.
Soy un completo imbécil. Sobre todo, con ella. Y antes me sentía bien de esa forma, pero luego de leer prácticamente su vida... Joder, incluso la molestan hasta el cansancio en eso que los humanos llaman "colegio". La fastidian y Emma no se venga con sus supuestos poderes asesinos.
Ella llora a escondidas y escribe en su diario. ¡¿Cómo puede ser ella el monstruo?! ¡¿Cómo?!
—Mi aspecto ayuda, y mucho. Pero no son cosas que querría hablar contigo. Y... soy sordo, pero para lo que tú dices... Eh, no pongas esa cara.
—¡Vete a la...!
—Sh, ese no es lenguaje apropiado.
—Imbécil. Que te den.
Le sonrío y ella me muestra el dedo del medio, lo que me hace aumentar mi sonrisa. Pero más que molestarla, quiero golpearme en la cara. ¿Ella no fue lo suficientemente fastidiada ya a lo largo de su vida? Y ni con todos los años que pasaron sacó algún poder demoníaco.
Si tan solo pudiera detectar su naturaleza, tal y como sucede en mi mundo...
—Oh, pequeña Emma. Eso es pasarse de la raya... ¿debo enseñarte a usar la boca? —incito, con pensamientos nada apropiados en mi mente. Nada apropiados para un ángel.
—Ugh, no gracias —me responde, aún más enfadada—. ¡Eres irritante!
La vuelvo a observar, más detenidamente, y de pronto siento que jamás había establecido un verdadero contacto. Ella lleva unos pantalones de jean largos y una camiseta manga corta que, por culpa del suelo mojado, se le ha pegado a su pequeña cintura. El cabello se le ha desordenado y tiene todo el cuerpo manchado con barro, inclusive la punta nariz.
Sin pensarlo demasiado, estiro mi brazo hacia ella y limpio el barro de rostro. Emma simplemente me observa con aquellos grandes orbes mieles, como si no pudiera creerlo. No dice ninguna palabra, lo cual es algo que agradezco porque no me doy cuenta de lo que estoy haciendo hasta que termino.
Pestañeo un par de veces y me alejo de ella de forma veloz, como si hubiera despertado de un largo trance.
—Mientes —susurro con una voz que jamás empleé—. Puedo no serlo.
De alguna forma, deseo demostrarlo. Tal vez sí pueda ser su héroe y descubrir que ella no tiene nada que ver con la híbrida. Y, de esa forma, salvarnos a los dos.
¡HOLAAAAA!
Espero que les haya gustado el cap. :3 ¿Qué opinan?
JOSHAAAAAAAA. ¿LO EXTRAÑABAN? Yo sí. <3
¿Hay alguien acá que no haya leído Corazón de cristal y Alas de cristal? Esta novela puede ser leída de esa forma, pero te llevas MUUUUUCHOS spoilers. xD
Los amo y espero leernos pronto. <3
-Bri. :)