-¿A dónde vamos Barbara?- Micaela pregunta por décima vez, Barbara rió por lo bajo
-Mica ¿Te das cuenta que me has hecho esa pregunta durante todo el camino?- Barbara dice en tono de broma y la de ojos azules hace pucheros tratando de convencer a Barbara una vez más
-No lo estuviera haciendo si ya me hubieras contestado- Barbara deja escapar un suave suspiro mirando a la de ojos azules brevemente
-Vamos al trabajo de mi papá- Micaela frunce las cejas levemente
-¿Al trabajo de tu papá?-
-Querías saber dónde vamos, vamos al trabajo de mi papá pero ese no es el lugar específico a donde vamos a ir- Barbara escucha a Micaela resoplar, la chica de ojos marrones ríe por lo bajo llevando su mano entrelazada a sus labios besando el dorso de su mano con ternura -Solo un par de minutos más Mica, ya casi estamos ahí- Y efectivamente Barbara no mentía, cinco minutos después y ellas estaban paradas frente a un gran portón eléctrico color blanco, Barbara baja el vidrio saludando alegremente al guardia.
-Hola Tom-
-Hola señorita Martinez- Él responde amablemente -Me alegra verla por aquí, hace mucho tiempo que no viene a su guarida- Barbara asiente con la cabeza sonriendo
-Es justo a lo que vengo hoy Tom, voy a mi guarida ¿Te importaría dejarme pasar?- El hombre rápidamente negó con la cabeza
-Por supuesto que no, todo lo contrario, adelante- Y el gran portón se abrió, Barbara miró a Micaela con una gran sonrisa para luego volver la mirada al hombre de mediana edad
-Gracias Tom, nos vemos más tarde- Ella se despidió con la mano mientras se dirigió al estacionamiento del lugar, Micaela estaba en silencio mirando con atención la empresa, había bastante maquinaria por todos lugares, después de que Barbara estacionó el carro, ambas chicas salieron de este, Micaela ve como Barbara saca una mochila del asiento trasero y ésta le envía una mirada inquisitiva, Barbara niega con la cabeza indicándole que no responderá que llevaba ahí.
-No sé con exactitud a que se dedica tu papá- Micaela cuestiona siguiendo a Barbara, al parecer la "guarida" de la que Barbara y Tom el guardia hablaba estaba en el lugar más oscuro y retirado del lugar
-Mi papá es ingeniero, cuidado con ese tubo- Barbara le advierte tomando la mano de Micaela y ayudándola a pasar ese obstáculo
-¿Tienes permitido entrar en el trabajo de tu padre de esta manera y a estas horas?- Barbara sonríe levemente encogiéndose de hombros no queriéndose verse arrogante si le decía a Micaela que en realidad esa empresa era una empresa familiar, incluso Barbara se sorprendió que Micaela no lo haya notado, las grandes letras con el apellido "Martinez" que estaban en la entrada que tenía el nombre de ese lugar eran demasiado grandes como para pasar desapercibidas -Espera un momento ¿Tienes una guarida en la empresa en donde trabaja tu padre? Barbara ¿Tenemos permitido estar aquí?- Micaela pregunta con pánico en la voz. Barbara paró de caminar para poder mirar a Micaela a los ojos
-Mica, tenemos permitido estar aquí, tranquila, no nos meteremos en problemas por estar en propiedad privada, Tom me dejo pasar y él nos verá salir, no es como si fuese un lugar con cosas valiosas que robar ¿O sí?- Ella dice bromeando ganando una sonrisa de la de ojos azules
-Si no robaremos nada puedo preguntar por qué me estas llevando al lugar más tenebroso y retirado del lugar?- Micaela arquea una ceja juguetonamente y espero una respuesta de aquella chica pero no la hubo- Barbara ¿Es la parte en donde me matas y ocultas mi cuerpo entre miles de cajas y tubos?-
-Ja, Ja, Ja, muy chistosa Micaela Suarez- La de ojos azules suelta una leve carcajada antes de ver una pequeña bodega a escasos metros de ellas, ve como Barbara sonríe y apresura el paso, cuando ambas chicas estaba frente a la puerta de acero Barbara saca un pequeña llave abriendo aquella bodega, el lugar era muy oscuro que incluso Micaela fue incapaz de ver algo cuando miraba el interior de este, los ojos marrones buscaron los suyos dibujando una suave sonrisa en sus labios
-Es mi guarida, vengo aquí cada vez que necesito relajarme y tener un tiempo a solas- Barbara explica posando una mano tras la espada baja de Micaela adentrándola al lugar, ella se separa brevemente de la chica para buscar el interruptor de luz, cuando las luces se encienden Micaela abre la boca con sorpresa, había miles de lienzos y pinturas por todo el lugar, Barbara sonríe viendo como Micaela comienza a inspeccionar cada una de ellas, la chica de ojos marrones cierra la puerta y se dispone a seguir a Micaela, para explicarle o contestar alguna pregunta respecto a lo que sus ojos estaban viendo, la bodega no era demasiado grande pero sin duda era bastante amplia, Micaela pudo ver un pequeño sillón de cuero en una esquina, había un pequeño servibar y Micaela se preguntó si Barbara alguna vez había pasado toda una noche aquí, el lugar parecía estar equipado perfectamente para eso, el olor a pintura y a la esencia de Barbara estaba por todo el lugar al igual que miles de dibujos colgados en todas las paredes, el lugar era silencioso quizás por la ubicación de este pero sobre todo trasmitía mucha tranquilidad quizás esa era la razón por la cual Barbara venia aquí cando necesitaba relajarse.
-¿Todo eso lo pintaste tú?- Ella pregunta con sorpresa y admiración, las mejillas de Barbara se tornaron carmesí
-Sí, papá me dió este lugar por qué pasaba bastante tiempo con el aquí en la empresa cuando era más pequeña, cuando el descubrió que yo podía dibujar y pintar lo equipo con todo lo necesario para poder "Perfeccionar mis técnicas de dibujo" eso fue hace aproximadamente cinco años para ser exactos, el primer dibujo que vió fue una caricatura de él, una caricatura bastante- Barbara deja escapar una leve risa -Bastante sugestiva, tenía doce años cuando dibujé eso, estaba enojada con él porque "Papa Noel" no me había traído lo que en realidad había pedido- Barbara comenzó a buscar sobre los miles de papeles y dibujos que estaba sobre la pequeña mesa -Era obvio para mí que Papa Noel era el así que estaba muy molesta con él-Barbara sostuvo una pequeña hoja frente a su cara, la sonrisa nostálgica se plasmó en sus labios viendo aquel dibujo -Aún lo tengo- Barbara le pasó el dibujo a Micaela la cual rió por lo bajo al verlo
-¿Lo dibujaste como el grinch?- Ambas soltaron una carcajada
-Batallé mucho para que papá pudiera ver que ese personaje en realidad era él, solo me enfoque en un rasgo para que el pudiera reflejarse en ese dibujo, temía que papá no pudiera notarlo- Barbara explicó con calma mirando el dibujo sobre el hombro de Micaela -Pero al parecer lo hizo, él pudo ver sus...- la de ojos azules giró su mirada para encontrar sus ojos marrones terminando la oración por ella
-Ojos- Ella responde con suavidad, los ojos de Barbara bajaron a sus labios y volvieron a cumplir con su mirada, la chica de ojos marrones asiente con aprobación
-Para mí cada mirada, cada par de ojos es único, no todas las miradas cuentan la misma historia, hay tantas cosas que la mirada puede decir que para mí es alucinante- Barbara comienza a caminar indicando a Micaela para que la siguiera, había una pintura cubierta en aquel sillón de cuero de color marrón, Barbara la sostuvo y la colocó en uno de los tripies, Micaela vió como Barbara dejó escapar un suspiro y sonrió nerviosamente hacia ella -Espero esto no suene bastante raro pero mmh... la primera vez que te vi encontré en tus ojos esa mirada que me gustaría ver el resto de mis días, no sé si recuerdas ese primer día en que apareciste en casa y estrechaste mi mano, tus ojos traspasaron los míos y desde ese momento no los pude sacar de mi mente- Barbara destapó lentamente aquella pintura, el aliento de Micaela se cortó al verla -Yo salí de la casa casi al instante de eso, asustaste la mierda de mi- Barbara rió por lo bajo rascándose el cuello con nerviosismo al ver los ojos de Micaela mirándola intensamente -Fue como si todo en mi fuese sacudido, no tienes idea de las cosas que sentí y pasaron por mi mente después de haberte conocido, me encerré aquí y comencé a dibujar por horas y sin darme cuenta yo termine dibujando esto- Ella miro hacia el cuadro -Tus ojos, era lo único que estaba en mi mente, tus ojos, esa forma tan cálida en que me miraste, ese ligero brillo atrapados en ellos, no había visto en nadie esa forma en la que me miraste, en la que me miras, así que los dibuje de la mejor manera que pude, así podía admirarlos cuando quisiera y enamorarme de ellos un poco más- Barbara concluyó, los ojos azules brillaban y en esos momentos Barbara estaba segura que estaban llenos de amor, sus labios suaves buscaron los suyos y Barbara los recibió gustosa, fue un beso suave, tan tierno que Barbara sintió debilitarse poco a poco, Micaela separó sus labios y mirando a sus ojos le dijo.
-Estoy enamorada de tus ojos también y de esa forma en la que me miras- La sonrisa de Barbara se expandió por su cara, ella le dio un rápido beso de agradecimiento
-Quiero que la tengas- La chica de ojos marrones le dice refiriéndose a la pintura, Micaela entreabrió la boca con sorpresa, la pintura era realmente perfecta, Barbara logró dibujar a la perfección sus ojos pero sobre todo logró que esos ojos reflejaran tantas cosas que Micaela se sorprendió al momento de verlos, cuestionándose si en realidad sus ojos podían trasmitir todas esas emociones en ellos
-Barbara yo... Dios, muchas gracias, es realmente hermoso, no lo digo porque sean mis ojos si no por todo lo que lograste trasmitir en ellos, es... es increíble, eres increíble- Las mejillas de Barbara ahora arden, ella sonríe tímidamente antes de buscar aquella mochila y ponerla bajo los pies de Micaela, la de ojos azules le otorga una mirada interrogante
-Tiempo de la diversión- Barbara dice con un tono animado sonriendo divertidamente -Tienes dos opciones Micaela Suarez, la primera es usar la ropa que está en esa mochila o simplemente quitarte la que tienes puesta si es que no quieres arruinarla con pintura- Micaela la mira un par de segundos como si tratara de descifrar si Barbara estaba bromeando o no -Estoy hablando en serio- Al parecer la chica leyó sus pensamientos, ve como Barbara comienza a quitarse su chaqueta para luego aventarla hacia el sillón, ella cruzo los brazos arqueando una ceja sugestivamente al no ver reaccione en aquella chica -¿Entonces? Realmente espero que elijas la segunda opción- Micaela se acerca y golpea su brazo juguetonamente.
-¿Es lo que acostumbras a proponer en tus primeras citas? ¿Pintar desnudas?- Ella cuestiona en broma, Barbara suelta una leve carcajada
-Yo nunca dije eso, pero adelante quizás pueda usar tu cuerpo como lienzo- Micaela se sonrojó ante la idea haciendo que otra risa escapara por la boca de Barbara -Vamos, hay un pequeño baño justo ahí- Barbara señaló una pequeña puerta tras la chica de ojos azules -Voy a preparar las pinturas en lo que te cambias de ropa- Micaela asintió con la cabeza y se dirigió al baño con una enorme sonrisa, sintiendo la adrenalina en todo su cuerpo, cuando salió después de un par de minutos vio a Barbara abriendo docenas de pequeñas latas de pintura, otra cosa que noto fue el enorme lienzo recargado frente a la pared que casi abarcaba la totalidad de ella, cuando Barbara se percató de la presencia de la de ojos azules ella sonrió al instante, Micaela llevaba una de sus enormes playeras para dormir y uno de sus pants de deporte, la chica había atado su cabello en un moño desordenado y dios, a pesar de la informalidad de su aspecto en esos momentos ella seguía viéndose más hermosa que nunca.
-Hey pequeña mirona- Micaela dice juguetonamente y Barbara sonríe suavemente incorporándose cuando la castaña llego a su lado -¿Qué es lo que haremos?-
-Pintar, creo que es un poco obvio- Barbara dice en broma y Micaela le saca la lengua juguetonamente
-Lo sé ¿Pero qué pintaremos?- La chica de ojos marrones chasqueó la lengua mirando del gran lienzo en la pared a Micaela
-Nada en particular en realidad como vez el lienzo es demasiado grande como para poder llenarlo con una sola figura, así que esta vez no utilizaremos pinceles o algún otro instrumento, solo nuestras manos, hay bastantes colores para elegir, así que solo unta la pintura donde quieras de la forma que quieras en el modo que quieras-
-¿Me estas invitando a ser un desastre con esas pinturas?- Barbara tarareó distraídamente mientras revolvía una pintura
-Exactamente eso Micaela Suarez, te sorprenderías de las cosas maravillosas que una mano puede hacer- Barbara le regala una sonrisa pícara haciendo que de nueva cuenta Micaela sintiera toda su cara arder, ella baja la mirada hacia las pinturas tratando de que Barbara no viera su sonrojo y que fuera incapaz de leer sus sucios pensamientos en esos momentos, la chica de ojos marrones se muerde los labios para no reír, ella decide no decir nada más que avergonzara más a la de ojos azules.
-¿Qué hay de ti? ¿No piensas cambiarte de ropa?- Barbara se mira así misma de arriba abajo, encogiéndose de hombros
-No me importa manchar mi ropa y en realidad no traje un cambio para mí, pero si quieres puedo quitarmela...- Barbara dice mientras posaba sus manos sobre la el borde de su playera alzándola levemente mostrando su firme estómago, Micaela rápidamente se acerca y baja la playera de la chica
-No, quiero estar concentrada en la pintura no en tus abdominales- Micaela dice arrugando la nariz con gracia
-Créeme que después de todo lo que comimos hace rato dudo mucho que sigan ahí-
-Los acabo de ver Martínez, confía en mí, siguen ahí- La de ojos azules dice con coquetería, Barbara solo puede negar con la cabeza sonriendo, Micaela mira con atención a Barbara cuando esta mete toda su mano en una bote de pintura color azul claro, su mano escurriendo llenas de pintura, los ojos marrones la miran con diversión antes de comenzar a sacudir su mano con fuerzas mandando pequeñas gotas de pintura por todos lados, Micaela como reflejo se tapó la cara y comenzó a gritar el nombre de Barbara una y otra vez, la de ojos azules pudo escuchar la risa estruendosa de Barbara por todo el lugar haciéndola sonreír a pesar de que ahora toda ella estaba cubierta de pequeñas gotas de pintura azul, cuando sus ojos se encontraron Barbara la miró inocentemente encogiéndose de hombros.
-Yo solo estaba intentado hacer gotas de lluvia para mi pintura- Micaela entrecerró los ojos agachándose para sumergir su mano en pintura color verde Barbara estaba preparada para salir corriendo si Micaela intentaba algo pero la de ojos azules comenzó a mover sus manos sobre el gran lienzo blanco en todas direcciones, Barbara mantenía su guardia haciendo lo mismo pero en el lado opuesto trazando pequeñas figuras uniformes, fue cuando ella se agacho para sumergir estaba vez sus dos manos en la pintura color naranja brillante, cuando Barbara giró su mirada para ver lo que Micaela estaba haciendo sintió sus dos manos sobre sus mejillas, algo frío bañando totalmente su piel, pintura, Barbara abrió la boca con sorpresa incapaz de haberse protegido de Micaela, ya que sus manos claramente estaban repletas de pintura, la de ojos azules se mordía el labio tratando de no reír, solo mirando a Barbara con diversión y malicia, ella sabía lo que iba a pasar, ella pudo mirarlo en los ojos de Barbara.
-Ni se te ocurra- Micaela advirtió con su tono juguetón retrocediendo de la chica, Barbara soltó un gruñido antes de abalanzarse sobre la chica acorralándola entre el gran lienzo blanco y su cuerpo, ella llevo las manos de Micaela a la altura de su cabeza sosteniéndola con fuerza para que esta no pudiera zafarse mientras acercaba su cara hacia la de ella tratando de embarrarla con la pintura que ahora yacía por toda sus mejillas -Barbara por favor- Micaela decía entre risas moviendo su cara de un lado a otro tratando de esquivarla pero Barbara mantenía frotando su cara contra la suya, cuando estuvo satisfecha de su obra se separó levemente de la chica inspeccionando su rostro.
-El color rojo te queda muy bien- Barbara le dice con una sonrisa juguetona en los labios antes de presionarlos contra los de Micaela, ambas retrocedieron rápidamente al probar la pintura en sus bocas, que era tan amarga se miraron un par de segundos para luego reír ante la reacción de ambas
-No te volveré a besar- Micaela sentencia pero por el tono de la chica Barbara supo que solo estaba jugando, Barbara volvió a acorralarla presionando su cuerpo ligeramente contra el suyo, sus dedos comenzaron a rastrear sus labios con suavidad borrando la pintura de ellos. Micaela lo único que podía hacer era observarla, sintiendo su aliento cálido sobre sus labios aumentando sus pulsaciones, haciendo que su respiración se volviera irregular.
-¿No quieres besarme?- Micaela cepilla sus labios tentadoramente contra los suyos, la de ojos azules sintiendo todo la sangre de sus venas arder ante cada toque o mirada de Barbara
-Mmmh- Micaela solo fue capaz de tararear una "respuesta" indescifrable, Barbara sonrió sobre sus labios cuando sintió la boca de Micaela abrirse levemente tratando de iniciar un contacto, la chica de ojos marrones retrocedió sin mirar a Micaela, agachándose y hundiendo su mano en pintura, comenzando a "pintar" sobre el lienzo ignorando a Micaela por completo, la de ojos azules estaba rígida en el mismo lugar, aún su corazón corriendo como loco, aún sintiendo el hormigueo de los dedos de Barbara sobre sus labios
-Más tarde Martínez, más tarde- Barbara la escucha murmurar y esta se muerde el labio para no soltar una carcajada, así estuvieron, a cada cinco minutos la "Guerra" de pintura comenzaba, en esos momentos tanto el gran lienzo, el lugar y ambas chicas estaban echas un completo desastre, Micaela estaba completamente cubierta de pintura, Barbara era mucho más fuerte que ella y siempre sabia como esquivar reteniendo a la de ojos azules para que ésta no la embarrara pero en sí, sus esfuerzos no dieron mucho resultado ya que estaba igual, echa un completo desastre, sus caras pintadas de mil colores, su ropa parecía un mosaico y la "Obra de arte" que intentaban hacer parecía un gran circulo con colores uniformes por todos lados, la pintura podía ser todo menos una obra de arte, ahora ambas reían a carcajadas al ver el resultado final, y no tanto de la pintura, Micaela pasa sus manos por el rostro de Barbara una vez más, frotando por última vez la pintura restante que quedaba en sus manos, la otra chica solo cerro los ojos y apretó los labios para que la pintura no entrara en ellos, la risa estruendosa de Micaela era música para sus oídos en esos momentos que ella podía tragar pintura o desperdiciarla de esa manera con tal de escucharla reír.
-No quedo tan mal- Micaela dice sarcásticamente mirando hacia la pintura, Barbara trata de limpiar el exceso de pintura que sentía sobre sus labios antes de hablar, sintió una oleada de nervios golpear su cuerpo al darse cuenta lo que seguía a continuación, Barbara jamás se había sentido tan nerviosa como en esos momentos, podía sentir cada nervio de su cuerpo debilitarse haciendo temblar cada una de sus extremidades, su respiración parecía desaparecer poco a poco pero ella hacia todo lo posible para que Micaela no notara lo nerviosa que ahora estaba, ella tomo disimuladamente una gran bocanada de aire antes de acercarse a la "pintura" frente a ellas bajo la mirada curiosa de Micaela
-Sí, no esta tan mal pero le falta algo para oficialmente estar acabada- Ella se obliga a que su voz salga lo más estable posible, Barbara tomó esta vez un pincel y lo sumergió en pintura color negro buscando un espacio en blanco para poder escribir en ella, dada a la posición que Barbara había optado, Micaela no podía ver absolutamente nada de donde estaba y ella no quiso acercarse para darle el espacio para que Barbara hiciera cualquier cosa que intentaba hacer en esos momentos, la chica no demoró mucho a pesar de que su manos temblaban como loca, ella inspeccionó el resultado final para luego reincorporarse y mover su cuerpo hacia un lado, Micaela pudo ver esas palabras escritas ahí, esas palabras que hicieron que su corazón saltara sobre su pecho, ella miró incrédula a Barbara, como si quisiera ver en la chica si estaba bromeando, pero los ojos de Barbara solo la miraban fijamente con una pequeña sonrisa tímida en los labios, Micaela tuvo que acercarse hacia la pintura rectificando si ella había leído mal o visto cosas en donde no las hay, pero no, ahí estaban esas palabras escritas en letra cursiva en la orilla izquierda del gran lienzo.
"04-03-16 Quiero que hoy sea nuestro día especial ¿Qué dices?"
Sus ojos la buscaron Barbara pudo ver las emociones en aquellos ojos azules, la chica caminó hacia ella tomando una de sus manos sobre las suyas, Barbara dejó escapar una risita nerviosa antes de hablar.
-Si queda alguna duda sobre eso, estoy proponiéndote que aceptes ser mi novia Mica- Ella dice mirando directamente a sus ojos, la de ojos azules parpadea un par de veces aún sintiendo todo como parte de un sueño, un sueño que para ser sinceras había estado esperando que se cumpliera en realidad en muchas ocasiones -¿Qué dices Micaela Suarez? ¿Quieres ser mi novia? Por favor di que sí, sería bastante vergonzoso e incómodo que dijeras que no, ¿Puedes imaginar cómo sería sal....- Los labios de Micaela la silenciaron por completo, ella apretó firmemente sus labios contra los de ella, soltando un suspiro contra ellos, Barbara sonríe en el beso abrazando firmemente a la chica por la cintura -¿Eso es un sí?- Barbara pregunta en broma a la de ojos azules, la cual ahora tenía una sonrisa enorme en su cara.
-Pensé que era bastante obvio- La de ojos azules bromeó para luego volver a buscar los labios de su ahora novia, ella entre abre la boca buscando un contacto más íntimo con la chica, ellas se besan por un par de segundos o minutos hasta que sintieron la necesidad de respirar.
-Sabes a pintura- Barbara señala riendo, en esos momentos ella sentía tanta felicidad, por primera vez después de mucho tiempo ella se sentía feliz, cuantas veces la chica de ojos marrones se cuestionó eso, si la felicidad que le habían robado volvería, incluso ella había olvidado como era sentirse de esa manera, pero desde que Micaela había llegado y entrado en su vida, ella le fue devolviendo esa felicidad que temía jamás volver a sentir.
-No me importa, ese fue nuestro primer beso oficial como pareja- El corazón de Barbara volvió a saltar como loco al escuchar esas palabras provenir de sus labios
-Tu aceptaste ser mi novia- Barbara suelta en un tono incrédulo, Micaela ríe por lo bajo
-Yo lo hice-
-¿A caso estás loca?-Barbara bromea acariciando su nariz contra la de Micaela
-Tal vez por ti, pero solo un poquito- Ambas ríen para luego volver a juntar sus labios en un beso completamente lleno de lo que sentían en esos momentos, amor.
Espero que hayan empezado bien el año y que este 2017 sea excelente para ustedes, otra cosa: HOY ES MI CUMPLEAÑOSSSSS! *a nadie le importa mugrienta*
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