Chica moco [Louis Tomlinson]

By SparklingTommo

960K 38.6K 1.6K

Esta historia empieza en un pueblo de Londres; Doncaster es un lugar hermoso donde vivir. Una chica que recié... More

Chica "moco" {Cap.1}
Chica "moco" {Cap.2}
Chica "moco" {Cap.3}
Chica "moco" {Cap.4}
Chica "moco" {Cap.5}
Chica "moco" {Cap.6}
Chica "moco" {Cap.7}
Chica "moco" {Cap.8}
Chica "moco" {Cap.9}
{Descripción de ____}
Chica "moco" {Cap.10}
Chica "moco" {Cap.11}
Chica "moco" {Cap.12}
Chica "moco" {Cap.13}
Chica "moco" {Cap.14} Mini maratón 1/3
Chica "moco" {Cap.15} Mini Maratón 2/3
Chica "moco" {Cap.16} Mini Maratón 3/3
Chica "moco" {Cap.17}
Chica "moco" {Cap.18}
Chica "moco" {Cap.19}
Chica "moco" {Cap.20}
Chica "moco" {Cap.21}
Chica "moco" {Cap.22}
Chica "moco" {Cap.23}
Chica "moco" {Cap.24}
Chica "moco" {Cap.25}
Chica "moco" {Cap.26}
Chica "moco" {Cap.27}
Chica "moco" {Cap.28}
Chica "moco" {Cap.29}
Chica "moco" {Cap.30} / Especial +1.000 Votos
Chica "moco" {Cap.31}
Chica "moco" {Cap.32}
Chica "moco" {Cap.33}
Chica "moco" {Cap.34}
Chica "moco" {Cap.35}
Chica "moco" {Cap.36}
Chica "moco" {Cap.37}
Chica "moco" {Cap.38}
Chica "moco" {Cap.39}
Chica "moco" {Cap.40}
Chica "moco" {Cap.41}
Chica "moco" {Cap.42}
Chica "moco" {Cap.43}
Chica "moco" {Cap.44} // Maratón especial +2.000 Votos :'D
Chica "moco" {Cap.45} (2/5)
Chica "moco" {Cap.46} (3/5)
Chica "moco" {Cap.47} (4/5)
Chica "moco" {Cap.48} (5/5)
Chica "moco" {Cap.49}
Chica "moco" {Cap.50}
Chica "moco" {Cap.51}
Chica "moco" {Cap.52}
Chica "moco" {Cap.53}
Chica "moco" {Cap.54}
Chica "moco" {Cap.55 -último de la temporada-} Parte 1
Sobre la 2ª temporada y ¡GRACIAS! :)
Epílogo.

Chica "moco" {Cap.55 -último de la temporada-} Parte 2

8.5K 451 12
By SparklingTommo

¡Hola! Esta es, al fin, la última parte de la primera temporada de Chica "moco". En el último momento pensé que no podía terminar la novela sin un parte subida de tono. Ya aviso a las personas susceptibles que no lean esto o que, si lo hacen, salten la gran parte de este capítulo dedicado a una zona escondida de mi mente que no he dejado salir a la luz hasta ahora. Esto se me ha hecho largísimo, ya lo era sin parte hot... Igualmente, ¡Que disfrutéis!

-Parte 2

-Nada, pasaba a verte. ¿Qué tal tu día? -Me quedé en silencio ignorando su pregunta. -Oh, claro que me encantaría pasar a tomar un té. -Dijo sonriéndo, inventándose una conversación que claramente nunca tendría conmigo. A este no le invito ni a un vaso de agua.
Trató de pasar pero cerré un poco la puerta obligándole a parar. De la calle no pasaba.
-Creo que no. -Rodó los ojos.
-He venido a hablar de Louis.
-No me interesa qué me puedas decir de Louis, ¿que no lo ves? -Podría haberle arañado en ese mismo momento, tal vez lo de "gatita" no se quedaba corto.
-Bueno, ya que no me vas a dejar pasar, vine para decirte que no sé que le das a Louis pero se le ve más contento que nunca. -Me mordí el interior de la boca.
Que no siga, que no siga- No le he dicho a nadie que no sois primos pero Zayn se ha enterado por su cuenta. Segurante ya habrá estado jodiendo por aquí.
-Sí lo ha hecho. -Murmuré rodando los ojos mientras recordaba cómo el morocho me había estado dando la lata hasta dentro del supermercado.
-Pues bien, venía a darte las gracias. -Mis labios se separaron preparándome para saltar con algo ingenioso a su comentario pero los cerré de golpe frunciendo el ceño.
-¿Las gracias?
-Sí. -Me dijo como si fuese obvio aunque claramente no todos los días Harry te da las gracias- Quieras o no Louis es mi mejor amigo y me preocupo por él, ¿Sabes? -Sus fracciones se relajaron, dejándo de apretar la mandíbula y soltando ambos brazos como si fuesen pesos muertos a los lados. -Como he dicho se le ve muy contento. Todos los de la banda se quedan boquiabiertos al verle sonreír tan tontamente cuando hablan de chicas y él dice que no le interesa porque le tiene echado el ojo a una mejor que todas las que puedan nombrar. -Mi labio inferior empezó a temblarme sin quererlo y notaba como las cuencas de mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas otra vez. Harry sonreía sin darse cuenta de lo que me estaba haciendo.-¿Estás bien? -Lo que faltaba.
-Lo estoy. -Inspiré lo bastante como para que las siguientes palabras que dijese saliesen sin tener que coger aliento- Gracias a tí por cuidar de él. -Aguanta, aguanta- Ya puedes irte.
-¿Seguro que estás bien?
-Ya te he dicho que sí.
-Bueno.
-Adiós. -Y le cerré la en las narices, poniéndo ambas manos en mis mejillas y apretando con fuerza tratando de no soltar una lágrima más; no es cuestión de que Jay y las niñas la encuentren llorando, o peor, Louis.
Por cierto ¿dónde habrá estado metido todo este tiempo?

*Narra Louis*

-O vamos, George, sabes que estás coladito por ella. -Le gruñi al castaño cruzándome de brazos mientras él se sonrojaba y rodaba sus ojos marrones.
-No me gusta. -Me dice. Menudo mentiroso. -Es más, ¿Cómo sabría si me gusta si nunca antes me he enamorado? -Pregunta él levantando los hombros. Trato de que no se me escape una sonrisa, ese chico tan joven me estaba pidiendo consejo sobre amor. Esto es nuevo.
-Bueno, supongo que cuando estás enamorado no eres capaz de contener la respiración frente a esa persona. Te tiemblan las piernas pero tratas de esconderlo para no asustarla y crea que eres un loco. -Le escuché reír tímidamente.

-Es que con ella es algo más. Es lo siguiente a pensar que puedes llegar a caer al suelo de lo mucho que tiemblan las piernas, es sentir como el corazón te va cada vez más rápido, tanto como si fuese a sacarlo por la boca. Es esa adrenalina cuando la veo pasar y pienso que va hacia mi dirección y notar el mundo a mis pies cuando me doy cuenta de que me está mirando. -Me confiesa él. Suspiró. Si George supiese de qué manera lo comprendo, de lo bien que lo ha explicado cuando yo ni siquiera sé llegar a un conclusión clara de lo que siento, de todo lo que, con tan solo dieciseis años, sabe expresar mejor que yo...

-Está bien, George, supongo que es un amorío de adolescente. -Revolví su cabello apoyando la espalda en la fría pared de piedra.

-Es más que eso, ¿es que acaso no me has escuchado? -Me preguntó en tono molesto.

-Sí lo he hecho, cabezón. -Ambos estuvimos en silencio por un largo rato.- ¿Cuándo piensa volver tu hermano?

-Dijo que tardaría un rato, supongo que habrá tenido que convencer al tipo de la gasoliera para que le dejase entrar al baño. Ese hombre es todo un gruñon, nada le parece bien ni correcto, hay que saber persuadirlo.

-Bueno, como tú digas, pero yo debo volver a casa, se está haciendo tarde. Espero aquí contigo por un rato y si no sale me voy, ¿de acuerdo?

-¿Irás andando?

-No está muy lejos. -Le quité importancia, en verdad eran bastantes calles las que tendría que recorrer hasta llegar.

George era el hermano pequeño de Michael, uno de mis amigos desde la secundaria. Él se había empeñado en acompañarnos pensando que su hermano se iba a fiestas a escondidas o algo por el estilo, algo muy alejado de la realidad. Mike y yo tan solo cogíamos su auto e ibamos a cualquier sitio con algunas cervezas para pasar el rato. Supongo que George se habría quedado decepcionado por la falta de música electro en el ambiente. No somos mucho de fiestas, si soy honesto, prefiero quedarme en casa durmiendo la siesta antes que ir a un antro con gente borracha y vómito en las esquinas.

-¡Ahí viene! -Dice George, levanto la mirada y Mike sale escopeteado de la tienda de la gasolinera.

-¿Qué has hecho ahora, Mikey?

-¡Solo corre! -Un hombre de mal aspecto, con barba de tres y días y una barriga más pesada que mi propia cabeza corría hacia nosotros con una escoba en la mano. Abrí los ojos de tal manera que no pude quitarme el escozor de éstos hasta bastante rato después. Michael arrancó el coche mientras escuchábamos las maldiciones que nos lanzaba aquel hombre grasiento a lo lejos.

-¿Pero qué demonios ha sido eso? -Preguntó George, Michael recuperó el aliento mientras giraba el volante para abandonar la calle.

-Solo entré y le pedí ir al baño, ¡el hombre feo me miró horrible! -Puso una mano en su pecho sin apartar la vista de la carretera.- Le supliqué para entrar pero seguía diciéndome que no. Estuve un rato dando vueltas y mirando revistas viejas hasta que entró un tipo y, aprovechando la ocasión, me escabullí corriendo al baño y cerré con pestillo. -Empecé a reír imaginando a mi amigo corriendo dentro de la tienda para llegar al baño.- Escuchaba los gritos del hombre desde dentro. ¡Tenía miedo de salir y que me esperase con un alicate para golpearme la cabeza.

-¿Estás loco? -Le recriminó George pareciendo por un momento el hermano responsable de ambos.

-Lo mejor fue que cuando salí atendía a otro hombre así que solo corrí hasta la salida y antes de que se enterase de que había salido cogí una bolsa de chucherías. -Nos enseñó su ganancia, que llevaba escondida bajo la chaqueta. La cogí y empecé a reír de nuevo, haciendo un gran estruendo con mis carcajadas.- Llamé su atención gritando "¡Gordo cabrón!" A partir de ahí ya sabeis la historia.

-Llevame a casa, anda. -Abrí la bolsa y me puse una pequeña gominola entre mis dientes para después pasárselas a Geoge, quien iba en los asientos traseros.

-¿Tan pronto te vas, Lou? -Me preguntó.

-Sí... Supongo que tengo cosas que hacer en casa. -Le dije sonriente recordando quién me esperaba allí.

*Narra ___*

Listo, todo estaba recogido y guardado en mi gran maleta. Tan solo tenía lista la muda de mañana y el pijama con el que dormiría hoy. Ya había conseguido un billete de avión para irme a casa, estaba reservado y mañana temprano, en el aeropuerto, lo recogería.

Estuve llorando en silencio todo lo que quedaba de tarde. Cuando las niñas llegaron yo estaba tapada bajo las mantas de la cama de Louis, pensando en si al final sería capaz de decírselo o no. Tal vez fingir una pelea, quizás funcionaría mejor un carta, o no irme; pero eso ya no era una opción. Jugaba con la sábana mientras cada vez me hacía más una bolita sobre el colchón, llegando a tocar con mis rodillas mi pecho. La puerta se abrió de golpe y cerré los ojos por la luz que se había abierto.

-¿__? -Su voz, o Dios mío, nunca pensé que esto sería tan súmamente difícil.

-Uhm... -Ronroneé sin deshacer mi pequeña cobija de mantas.

-¿Estás durmiendo, cariño? -Ahogué un sollozo, intentando no subir mis hombros al tratar de no llorar.

-Supongo. -Mi voz estaba muy ronca. Demasiado diría yo. Solo esperaba que no se diese cuenta.

-Dormilona, ya es la hora de la cena, no quise subir antes para no molestarte pero debería comer y, si no bajo ahí contigo me van a comer vivo. -Susurró poniéndose más cerca de la cama al doblar sus rodillas para bajar a mi lado. Tan solo negué con la cabeza sin verme capaz de hablar de nuevo. No tenía hambre ni... nada. Absolutamente nada. -¿Te encuentras mal, bebé? -Asentí haciendo un puchero bajo las mantas y mordiendo mi labio inferior mientras apretaba los párpados. -Entonces te dejaré dormir, ¿te parece? -Su tono de voz era tan calmado y dulce, tranquilizador y a la vez tan irritante que erizó mi piel.

Negué con la cabeza, sacándo un brazo de mi escondite y agarrando su mano. Hacía tanto frío fuera de esas mantas...

-¿Quieres que me quede, entonces? -Entrelacé sus dedos con los míos sientiéndo la calidez de la palma de su mano. La respuesta era clara. Soltó mi mano y la volví a esconder bajo la manta, esperando a que cruzase la cama y se tumbase a mi lado. Escuché como se sacaba los zapatos y me pedía permiso para meterse en mi pequeño fuerte. Dejé de sujetar contra mi cuerpo la manta y él entro poco a poco, con parsimonia. Sentí el frío de su ropa llenarme cuando se acercó colocándose tan cerca que pude sentir su aliento en mi mejilla. Enterré mi cara en su cuello para que no me viese llorando y agarré su jersey por el cuello pegándolo a mí. No quería irme, no debía irme.

-Estoy en casa. -Me dije a mí misma al oler de nuevo el perfume de Louis.

-Claro que lo estas. -Me dijo. Mordí levemente un trozo de piel justo al final de su largo cuello, empezando el hombro. -Deberías enfermarte más a menudo. -Bromeó. Hubiese reído si fuese un día como cualquier otro, pero no lo era. Debía empaparme de Louis antes de irme para no sentirme sola allí. Para sentirlo a mi lado como ahora.

-Te amo. -Le dije buscando a tientas entre la oscuridad su labios. Atrapé entre los míos su labio inferior besándole levemente. Él succionó mis labios esperando no terminar el beso tan rápido.

-Y yo te amo a ti. -Murmuró con la voz algo ronca, lejos del tono cantarín que siempre tenía. Una lágrima se escurrió por mi ojo hasta caer en su brazo. -¿Estás llorando? -Preguntó preocupado. Sonreí contra su piel volviéndole a besar, esta vez por más tiempo, algo más personal. Como si quisiese decirle de alguna manera que algo no iba bien, que no me dejase ir tan fácil.

Date cuenta, Lou. Tan solo dime que me quede y lo haré.

-Estoy bien. -Mentí.- Te amo Louis, te amo demasiado. Te amo desde que tenía catorce y te sigo amando ahora. -Agarré sus mejillas con ambas manos pegando su pecho al mío e introduciéndo mi lengua entre aquellos pequeños y rosados lábios. Él murmuró algo aún teniendo mi boca contra la suya.

-¿Algo va mal? -Preguntó pegando su nariz y frente con las mías.

SÍ SÍ SÍ

-No, claro que no.

-Te noto rara.

-¿Es que no puedo decirte cuán importante eres para mí?

-No.. Bueno, sí, claro, pero... -Introduje mis dos manos bajo su camiseta rozando su vientre. Noté como se estremecía y subí por su pecho hasta rozar uno de sus pezones, pasándo por encima de éste y dejándo a Louis con el torso al aire y la respiración entrecortada. La verdad es que nunca lo había tocado de una manera igual. -¿Qué...? -Succioné su cuello dejándo ahí una pequeña marca, sin apartar las manos de su pecho. Sus manos se movieron indecisas hasta mis caderas juntando incluso más nuestros cuerpos. Puso su espalda tensa y apartó un poco su cabeza para dejar que besase también su mentón y me moviese con más libertad. -Definitivamente deberías enfermarte más a menudo. -Dijo de nuevo apartándome un poco de él para que dejase de pasar mi lengua por su cuello. -Tranquilízate. ¿Qué te ha dado? -Miré directamente a sus ojos y, aunque con la luz no pudiese distinguir bien sus fracciones, sabía que ahora estaría frunciendo, con sus ojos brillando como pequeñas orbes cristalinas.

Quiero que me recuerdes, Louis.

Saqué mis pequeñas manos de debajo de su jersey y busqué las suyas a tientas. Cuando las tuve entre mis manos las acerqué al dobladillo de mi pijama para incitarle a seguir. Al sentir uno de sus rasposos dedos en la parte baja de mi estómago dejé escapar una especie de ruidito, entre llanto y gemido. Como si algo dentro de mí se hubiese roto en ese justo momento, con un simple roce todo se había caído alrededor de nosotros dejando pequeños trozos de cristal entre ambos que ignorabamos pero no podíamos evitar que estuvieran ahí. Mi mundo se estaba rompiendo y él era el único que quería que me ayudase a recomponer cada trozo de cristal para volver a formarlo.

Me acerqué pasando una pierna entre las suyas y poniéndo mi cuerpo encima del suyo, haciendo que notase sus dedos clavándose en mi piel. Sin saber muy bien cómo su mano subió hasta uno de mis pechos agarrándolo con delicadeza. Logró que encogiese el cuerpo contra el suyo para evitar que un sonido saliese de mi garganta. Me besó con fiereza, tal vez ya había roto sus límites, tal vez estaba esperando el momento o tal vez me había querido para esto desde el principio.

¿Qué importa eso ahora?

Me coloqué sobre él por completo sin romper aquel maravilloso beso donde recorría con su lengua mis labios dándoles forma. Nos rozabamos lentamente, sintiéndonos uno al otro. Bajó su boca a mi cuello dejándo pequeñas marcas rojizas sobre éste mientras yo acariciaba sin pudor los músculos de sus brazos y hombros manteniendo las manos bajo su camiseta. Recibí un gruñido por su parte cuando abandoné sus labios para bajar, llevándome conmigo algunas de las mantas, hasta donde su camiseta estaba subida, dejando breves besos por su pecho, bajando hasta su ombligo, donde decidí empezar a hacer un recorrido con mi saliva hasta arriba de nuevo, tirando de su camiseta hasta sus axilas. Louis pareció entender y se deshizo de ella antes de que pudiese darme cuenta. Nos besamos de nuevo con deseo, llenando nuestras bocas de la saliva del otro, sintiendo su sabor dulce y él, probablemente, el salado de las lágrimas que habían caído antes hasta mis labios.

Él volvió a envolver con la palma de su mano mi pecho derecho, rozando mi piel de una manera que llegaba a quemar.

-Lou. -Gemí sin poder contenerme cuando él tiró de mi camisa de pijama hasta sacarla y dejarme más expuesta de lo normal ante sus ojos. Giró sobre mi cuerpo quedando él arriba, mirándome con unos ojos demasiado oscuros para ser los suyos. Apoyándo sus rodillas y codos en la cama se acercó para dejar un suave beso sobre mis labios ahora hinchados.

-¿Y si esperamos a otro día? -Dijo dudoso al verme temblar del frío ahora que las sábanas habían dejado de taparnos del todo.

-No puede ser. -Me quejé y salté contra su oreja mordiéndo el lóbulo de ésta mientras me colgaba de los brazos a su cuello. -Quiero ahora. -Intenté que mi voz sonase todo lo convencida posible, también algo provocativa. Quería que perdiera el rumbo de todo como yo lo había perdido.

-¿Seguro?

-Déja de hacer preguntas. -Bajé mi mano izquierda por su espalda hasta meterla bajo su pantalón, esquivando esos bóxers ajustados con los que le habia visto algun que otra vez entrar a la ducha, y pegando tal tirón como para dejarle ahí la marca de mis dedos, juntando su pelvis con la mía logrando así una fricción demasiado placentera, demasiado lejos de nada de lo que había sentido antes. Vi su garganta contraerse y cómo su nuez subía por aquel cuello tan apetecible antes de que soltase un grave gemido logrando hacer que mis oídos quedasen complacidos.

-Si sigues haciendo eso no podré parar. -Me advirtió juntando su mirada con la mía.

-No lo hagas. -Levanté mis caderas para poder así volver a sentirnos y ambos ahogamos un pequeño grito de placer.

-Mis hermanas están en el salón. -Un quejido salió de mis labios sin poder evitarlo. -Tenemos tiempo, no hay por qué apresurarse. -Me dijo besando mis párpados y nariz.

-No lo hay, Lou... -Susurré tan bajo que no logró escucharme. Mordí mi labio inferior notando como las cuencas de mis ojos se llenaban de agua salada. -Hagámoslo. Por favor, Louis. Por favor. -Le supliqué.

-Pero yo...

-¿Por favor? -Le pregunté antes de besarnos húmedamente. Nuestras lenguas se encontraban antes de que lo llegasen a hacer nuestros labios. Se sentía como el paraíso.

-Pero no hagas ruido. -Dijo cediendo al fin. Sonreí mientras una lágrima traicionera escapaba de mi ojo derecho.

-No lo haré, Lou. -Prometí agarrándome a su cuello y alazándome para besarnos de nuevo.

Pronto sus manos se colaron dentro de la poca ropa que me quedaba logrando deshacerse de ella. De igual manera le obligué a que cada vez que me quitase una prenda, él se quitase otra. Así ambos ya nos encontrábamos desprotegidos uno del otro, calientes y esperando por más. Aún más.

Besó mi cuello antes de que sintiese una presión... ahí abajo. Le mordisqueé el lóbulo de la oreja nerviosamente esperando su próximo movimiento. Pronto todo me dió vueltas en cuanto sentí como esa presión se hacía más y más fuerte. Él se quedó quieto por un buen rato, repartiendo besos por mi cuello y clavícula, cerca del hombro.

-Louis... -Murmuré en su oído. Noté como se estremecía.

-Dime. -Sus ojos, ahora opacos, me miraban desde arriba.

-¿Vas a seguir o debo hacerlo yo todo? -Bromeé sinitiendo mis piernas temblar. Él se sonrojó y me regaló un corto beso sobre los labios antes de enterrarse por completo en mí. Entreabrí mis labios mientras rasguñaba su espalda y me encorvaba hacia delante. Oh Dios.

-¿Contenta? -Gruñó en mi oído. Asentí rápidamente.

-Mucho. -Nos sonreímos y él empezó a moverse lentamente dentro de mí. Pronto le pedía más y más. Jamás se me había ido tanto la cabeza como se me estaba esfumando la razón ahora. Gimoteaba su nombre mientras aferraba mis piernas en su cadera.

Si dentro de cincuenta años me preguntasen "¿Qué se te viene a la cabeza?" una vieja yo tendría que morderse la lengua y mentir, porque seguro que tendría esta noche en mis recuerdos cada día, cada noche, a todas horas y minutos. Después de esto ya no volvería a ser la misma. Ya nunca volvería a ser la Chica Moco. Todo quedaría atrás.

Pero debo dejarle. Le estoy engañando como él había hecho años atrás. Es una fea manera de cerrar mi herida.

Supongo que le haré tanto daño como él me había hecho aquel entonces.

Al final he logrado mi objetivo. Quería terminar con Louis Tomlinson.

Y, justo ahora, lo estoy consiguiendo. Lo voy a romper y lo sé.

Voy a romper a Louis y

Deberé volver para recomponerlo.

..........................................................................................................

Continue Reading

You'll Also Like

47K 3.2K 11
Donde Louis es un joven alfa de dieciséis años que reclama a Harry, su mejor amigo, tan pronto presenta su primer celo como omega. Y es que Harry era...
62.2K 1.8K 108
Todos los derechos reservados© Obra registrada en Safe Creative con el código #1502023162158
6.3M 299K 58
Harry es un adolescente víctima de bullying, todos sus compañeros lo maltratan y lo insultan por ser homosexual. Él, como todos los chicos de su edad...
13.9K 420 37
Ally una chica con problemas de personalidad y autoestima se muda de vuelta a la antigua ciudad donde vivia, al encontrarse con Louis Tomlinson el ch...
Wattpad App - Unlock exclusive features