---Shinobu---
Decidí ir a la plaza a comprar algunos alimentos para mi amo, ya que ahora que esta embarazado debe comer muchas frutas, algunos dulces sin sobrepasarse, se cuáles son los gustos de mi amo y pienso prepararle muchos bocadillos.
Pude ver a lo lejos a Miyagi, una chica estaba coqueteando con él mientras Miyagi sonreía ampliamente.
Sentí un dolor en mi corazón cuando nuestras miradas se encontraron y en la suya solo pude ver enojo y frialdad.
Él comenzó a acariciar su mejilla de la chica, así que solo desvié mi mirada y camine por los puestos para comprar las cosas.
-Hola Shinobu.
-Seki, -murmure- h-hace mucho que no te veo.
-Digamos que fui a dar una vuelta, -sonrió- ¿puedo ayudarte con tu canasta?
-No es necesario aun no compro nada.
-Solo permíteme ayudarte.
-Está bien. –sonreí a medias.
-¿Por qué estas así? –me miro- Te vez muy triste y afligido, será que...
Se quedó callado de golpe, seguí su mirada.
-Es por ese idiota. –gruñó- Él es un...
-No pasa nada, -murmure- no somos nada, terminamos hace tiempo.
-Pero tú...
-No importa, -sentí como mis lágrimas caer- ya no importa.
Seki me abrazo colocando mi cabeza en su pecho, seguramente para que Miyagi no me vea llorar.
-LO siento, prometí no llorar.
-Tranquilo, te entiendo.
Me aparte y él limpio mis lágrimas.
-Gracias.
-Bueno entonces, -sonrió- compremos las cosas y luego nos comeremos un algodón, ¿te parece?
-Siempre sabes lo que quiero.
-Claro que si porque seré tu pirata.
-¿Eh?
-Debemos hablar, quiero contarte algunas cosas.
-E-Está bien.
Caminamos por los puestos mientras compraba las frutas, verduras y dulces. En todo momento me contaba algunos chistes, historias graciosas que me hicieron reír a más no poder.
-No más. –pedí.
-Te vez muy lindo cuando ríes. –me miro.
-N-No es para tanto.
-Ven.
Tomo mi mano y me llevo hasta una banca donde nos sentamos.
-Sabes, -me miro- tú eres una persona muy importante para mí.
-Seki.
-Es que siento que te conozco, algo dentro de mí me lo dice, aunque no recuerdo de donde, -beso mi mano- y es por eso que quiero decirte mi secreto, espero no me odies.
-Yo también tengo esa sensación, de conocerte de algún lado.
-Supongo que con el tiempo podremos averiguarlo.
-Así que no te preocupes que tu secreto estará a salvo conmigo. –sonreí.
-Gracias, -beso mi mano- yo, yo soy un pirata.
Lo mire sorprendido, no me imagine que él fuera uno, aunque Miyagi también lo es, no soy de los que los critica por lo que eligieron ser, puesto que la vida siempre es tan mala con unos y buena con otros.
-¿No me tienes miedo?
-No, -lo mire- no tengo porque estarlo, tus razones tuviste para ser uno.
-No tenía opción, -suspiro- mataron a toda mi familia y estaba solo en el mundo, por eso acepte la oferta de mi capitán.
-Lo siento tanto.
-Ya estoy mejor, después de años lo he superado, ser un pirata es la peor escoria de la sociedad, es ser rechazado y que nadie te crea.
-Yo te creo, -tome su mano- en verdad.
-Shinobu, eres tan lindo.
-Sé que cada uno no puede decidir sobre su destino, quien sabe lo que ocurra después, mientras tú estés bien.
-Gracias. –beso mi mejilla- Pero, a ti, ¿Qué te ocurrió?
-Yo, -baje la mirada- esa muy vergonzoso para mí decírtelo.
-Entiendo, no te preocupes si no puedes decírmelo.
-Quiero sacar todo lo que siento, no puedo seguir así.
Le conté todo lo que había ocurrido en la boda, me daba tanta vergüenza contar que yo había engañado a mi amado y no sabía porque.
-Shinobu.
-¿Sí?
Me tomo del mentón y me obligo a mirarlo.
-No crees que todo puede ser una farsa.
-¿Cómo?
-Se me hace imposible que olvides todo por completo, deberías de tener algunas secuelas o recordar algunos episodios.
-No es una farsa, yo estaba en su cama y...
-Shinobu...
-No puedo seguir así, el solo estar en el palacio me hace recordar cosas que no quiero y...
-Quisiera que fueras conmigo. –junto su frente con la mía.
-¿Eh?
-Shinobu, únete a nuestra tripulación.
-Yo...
-Sé que mi capitán te aceptará, además un pajarillo me ha dicho que eres un gran cocinero.
-¿Quién te lo dijo?
-Rumores. –rio.
-Baka.
-Un poco. –sonrió.
-Tu propuesta es...
-Piénsalo Shinobu, creo que te vendría bien un cambio de vida.
-LO pensaré. –bese su mejilla.
-Te quiero. –sonrió.
"Tal vez tenga razón, un cambio de vida me vendría bien, tal vez navegar por los mares sea lo mío, así podría olvidar todo..."
---Havi---
Después de la boda de mi mejor amigo tuve que realizar un viaje a provincia puesto debía arrestar a uno de los piratas más buscados por asesinar a varias personas.
Me hubiera encantado quedarme y hablar con mi amado castaño, en verdad me he enamorado de Hiroki, él es simplemente perfecto, un doncel inigualable y humilde. En verdad él es tan lindo, lástima que ahora tenga al duque Sakurai, porque si no me casaría con él en este instante.
Llegue un poco tarde para cortejarlo, pero no puedo dejar de pensar en él, en verdad me enamoro, no hay nadie como él.
Llegamos a una posada donde pague una habitación y me fui a la fonda para comer algo. Me traje a mi compañero Zess ya que le estaba causando algunas molestias.
No me agrada que empiece a acosar al ahora esposo de mi mejor amigo.
Hable con él un día antes de mi viaje y me comento acerca del incidente que su esposo había tenido con mi subordinado, de que no quería que se le acercara a su esposo porque no lo iba a permitir.
Hable con Zess y me dijo sus motivos, que había conocido a Ryu y que él debería ser su esposo y no Kaoru, que era una promesa que ellos hicieron cuando eran adolescentes.
Aunque hable con Zess y trate de hacerlo entrar en razón, no quiere escucharme y es por eso que lo traje conmigo como cierto castigo para que los dejara en paz.
Después de unos minutos bajo Zess y se sentó.
-Deberías quitar esa cara. –comente.
-No puedo, en estos momentos estaría con Ryu y...
-No harías nada porque él está felizmente casado.
-Con alguien que no ama.
-¿Tú que sabes?
-Me lo dice mi corazón.
-Deberías dejarlo ser feliz.
-LO será si está a mi lado.
-Ah, -suspire- nunca aprenderás.
Ordenamos nuestra comida y preferí no seguir hablando de lo mismo, puesto que no llegaríamos a un acuerdo.
-Entonces, ¿todos mis negocios están listos? –pregunto un hombre en la mesa de al lado.
-Así es Sakurai, todo listo.
¿¿Qué??
Me levante de mi asiento y me acerque a la mesa.
-¿Usted se apellida Sakurai? –pregunte y lo mire.
-Así es, ¿por?
-¿Cuál es su nombre?
-Yo soy el Conde de las islas canarias, Sakurai Touya.
-I-Imposible. –me sorprendí.
-¿Por qué lo pregunta?
-Porque yo conozco a alguien con ese nombre.
-Eso debe ser él maldito pirata que robo mis papeles.
-¿Pirata?
-Sí, -cruzo los brazos- hace meses los piratas revolucionarios asaltaron al barco donde yo me encontraba, se llevaron mis tesoros y entre mis pertenencias estaban mis papeles.
-Habla de la banda del "Antillano".
-Así es.
No puede ser...
-Lamento haberlo interrumpido.
-¿Usted es de la marina?
-Sí, soy el almirante Tomoya Havi capitán de la tropa B.
-Es de los altos rangos.
-Me hace falta un nivel más para ser superior.
-Pero aun así, -suspiro- quiero que encuentre a ese hombre que robo mis tesoros.
-Haré lo que este en mis manos.
Camine de nuevo para mi mesa y me senté.
No puedo creerlo, imposible...
Ahora que recuerdo las descripciones que hacían algunas personas sobre el Antillano empiezan a encajar, en verdad se parecía a ese hombre.
Eso quiere decir que, el falso conde Sakurai era el Antillano.
Todo tiene sentido ahora...
Mi amado castaño fue engañado...
Ese sucio y cruel pirata lo ha engañado y pretende hacerle daño a mi amado, no puedo permitírselo, debo ir con él y advertirle, al igual que a mi amigo.
-¿Ocurre algo Havi? Te vez algo distraído.
-Debo volver a Castilla. –murmure.
-¿Y eso?
-Mi amado está en peligro.
-¿Cómo?
-Zess quiero que te encargues de todo mientras yo regreso.
-¿Qué?
-Es una orden. –lo mire.
-Está bien. –cruzo los brazos- Ya estoy aquí.
Me levante de mi asiento y corrí hasta mi habitación.
-Espérame Hiroki, pronto estaré contigo...
---James---
Me siento asustado, mi papi Nowaki lo han golpeado y unos hombres se lo han llevado.
No quiero que me lo quiten, es mi papá, apenas tengo uno y lo alejan de mí y no quiero. Un hombre encapuchado me tomo del brazo y me subió a otro barco.
-Suéltame. –trate de empujar.
-Calma hijo, no quiero lastimarte.
-¿Eh?
Ese hombre me cargo llevando a un lugar raro, había un escritorio en el centro y una gran cama tras el.
Quería llorar, quería estar con mi mami y mi papi, no quiero estar aquí.
-PAPI, PAPI. –grite.
-Será mejor que no estés hablando de Nowaki porque no respondo. –me aventó a la cama.
-QUIERO A MI PAPA NOWAKI, ¿Dónde ESTA MI PAPA?
-Niño, -me jalo de mi brazo- el único padre tuyo soy yo.
-¿Qué?
-Yo soy tu papá.
-NO ES VERDAD, -comencé a llorar- NO ES CIERTO.
-Así es.
Quería verlo pero la capucha no me dejaba hacerlo.
-PAPA, PAPA.
-Ahora sé un buen niño porque te quedaras a vivir con una amiga.
-NO QUIERO.
-Lo siento, en estos momentos te interpones en mis planes de recuperar a Hiroki.
-NO LE HAGAS NADA A MI MAMI.
-Él será mío y ni tu ni nadie lo podrá impedir, además eres mi hijo y deberás aceptarme.
PAPA SALVANOS POR FAVOR...
---Nowaki---
Mi cabeza comenzaba a dolerme, así que lentamente abrí los ojos sintiendo como un líquido se derramaba por mi frente, maldita sea no me dejaba abrir bien los ojos.
-Hasta que despiertas. –comento un hombre canoso con barba blanca.
-¿DÓNDE ESTÁ MI HIJO?
-Tranquilo maldito bastardo, -gruñó- odio a los de tu tipo.
-No he hecho nada.
-Claro que sí, -comento- tienes muchos cargos por asalto y asesinatos.
-YO JAMAS...
-QUE NO ME INTERRUMPAS. –me pateo.
-P-Por favor, m-mi hijo.
-Aww, el pirata rogando, que ternura, -me volvió a patear- ¿Dónde está ahora tu fuerza? ¿Dónde están tus tripulantes?
-No sé.
-Sí claro.
-Maldita sea por favor.
-Te llevamos ahora a la prisión, donde te darán tu veredicto y llegaras a la horca maldito pirata.
-No pueden hacer eso, no he hecho nada.
-Es lo de menos.
El hombre salió y yo trate de quitarme las cadenas.
NO ME IMPORTA SI ESTOY ENCERRADO PERO MI HIJO, DEBO ENCONTRARLO, NO PUEDO DEJAR QUE NADA MALO LE PASE.
MALDITA SEA, MALDITA SEA, JURO QUE ME LAS PAGARAS AKUMA, NO SE QUEDARÁ ASÍ.