—¿Como está? —pregunto Draco nervioso.
La sanadora bajo su varita y se volteo a ver a Draco.
—Todo parece estar bien, ya tienes 8 semanas.
—¿Esta segura que todo estaba bien?
Draco habia traído una sanadora desde América para asegurarse que todo estuviera bien con el embarazado, era la mejor estudiante de su generación en Castelobruxo y por lo que había oído una de las mejores sanadoras de América.
—Todo está bien, señor. Volveré en unas semanas para revisarlas.
—¿Semanas? No la he llamado para solo una visita rápida.
—No lo comprendo, señor.
—Quiero que se quede aquí y siga todo el embarazado de mi esposa.
—Tengo pacientes en América, señor.
—200 galeones al mes.
—Draco, basta— lo regaño Rose.
—Señor, lo siento no puedo..
—400 galeones—subió su oferta Draco.
La sanadora se quedó en silencio pensando, era el doble de los que ganaba en América y solo sería con una paciente, era una oportunidad que no podía dejar pasar.
—Tendra que darme una semana para derivar a mis pacientes a otros sanadores.
—Hecho.
Draco le sonrió a Rose con una sonrisa triunfadora, Rose solo recostó su cabeza en la camilla. Al parecer aún quedaba un rastro del chico en Hogwarts que con dinero y influencia conseguía lo que quería.
...
—¿Estas molesta?
Rose descansaba en la sala cuando Draco se acercó.
—400 galeones ¿era necesario?
—Solo quiero asegurarme que tú y el bebé estén bien.
—Pero no necesito una niñera durante todo el embarazo.
Draco se inclinó frente a su esposa toma sus manos con delicadeza y la miro directamente a los ojos.
—No quiero que te sientas vigilada, solo quiero saber que estás a salvo que ambos están a salvo no quiero que se repita lo de Scorpius.
Rose solto con delicadeza sus manos de las de Draco y la llevó a su mejilla.
—Eso no volverá a pasar escuchaste a la sanadora todo está bien.
—Solo quiero asegurarme, no se que haria si los perdiera.
Draco tomo una de las manos de Rose de su rostro llevándola sus labios y dejando un beso ahí.
—Te amo.
—Y yo a ti.
Rosa se inclinó y dejó un suave beso en sus labios.
...
El fuego crepitaba en la sala, afuera el frío era evidente, pero dentro todo parecía suspendido en una calma tibia.
Rose estaba en el sofá con una manta cubriendo sus piernas, un cuaderno abierto descansaba en su regazo mientras ella dibujaba con lentitud, cuidando cada detalle.
De vez en cuando, su mano libre se deslizaba hasta su vientre, era un movimiento involuntario, ni ella era consciente de que lo hacía.
La puerta se abrió.
—Rose —la llamo Draco.
—Estoy en la sala —respondió con suavidad.
Él apareció casi de inmediato, quitándose los guantes sin apartar la mirada de ella, como si todo lo demás fuera secundario. Sus ojos recorrieron la escena: la manta, el cuaderno, su postura y finalmente se detuvieron en su rostro.
—Hace frío afuera.
—Aquí no —respondió Rose, alzando apenas la vista con una sonrisa tranquila.
Draco se acercó sin prisa, pero con intención. Siempre era así con ella. Se inclinó levemente, apoyando una mano en el respaldo del sofá.
—¿Qué haces? —preguntó en voz baja.
Rose dudó un instante.
—Nada, solo dibujaba.
Él esbozó una leve sonrisa, casi imperceptible, se inclinó para ver que era lo que estaba dibujando su mujer.
—¿Y eso?— pregunto interesado.
Ella dejó escapar una pequeña risa y cerró el cuaderno con cuidado.
—Es para Navidad.
Draco inclinó la cabeza interesado.
—¿Navidad?
Rose asintió, acomodándose un poco.
—Estaba pensando que podríamos hacer algo este año.
—¿Algo? —repitió él, observándola con atención.
—Un baile —dijo finalmente.
Draco no respondió de inmediato. La miró con esa atención absoluta que solo tenía con ella, como si el mundo pudiera esperar.
—Invitar a los vecinos, a nuestros amigos, decorar todo, música—continuó Rose, ahora un poco más animada— algo bonito.
Draco la observaba en silencio. Rose bajó un poco la mirada, y su voz cambió, volviéndose más íntima.
—Porque será la última Navidad así.
Draco frunció el ceño confundido.
—¿Así?
Rose llevó la mano a su vientre.
—Solo nosotros. La próxima Navidad —continuó, y una pequeña sonrisa apareció en sus labios— habrá juguetes por todas partes, dulces, ruido… probablemente demasiado ruido.
Draco la escuchaba sin interrumpir, completamente inmóvil.
—Un niño corriendo por la casa… —añadió en un susurro— nuestro hijo.
—O hija— agregó Rose.
Sus dedos se tensaron apenas contra el sofá al pensar que podría ser una niña.
—Y todo será diferente. Va a ser hermoso, lo sé —dijo Rose, levantando la mirada hacia él—pero también va a ser caótico, desordenado.
—Esta es la última Navidad que será solo nuestra, de adultos.
Sus palabras quedaron flotando en el aire.
—Quiero que sea especial —concluyó, más suave—. Quiero recordarla.
Draco no respondió de inmediato. Se acercó un poco más, lo suficiente para estar frente a ella. Su mano encontró la de Rose con una delicadeza casi reverente.
—Nunca es solo una idea cuando viene de ti —murmuró.
Rose lo miró, sorprendida por la seriedad en su voz.
Draco llevó su mano a los labios y besó sus nudillos con suavidad, sin apartar la mirada de ella.
—Si quieres un baile, tendrás un baile.
Hubo una pausa.
—Si quieres que esta sea la mejor Navidad que hayamos tenido, lo será.
Rose sintió cómo algo se apretaba en su pecho.
—Draco…
—Y la siguiente —continuó él, más bajo— será mejor aún.
Su mirada bajo brevemente hacia su vientre antes de volver a ella.
—Porque será contigo y con él.
Rose sonrió.
—Entonces tendremos dos Navidades perfectas.
Draco alzó una ceja, apenas.
—No —corrigió suavemente— todas las que vengan.
Rose rió por lo bajo.
—Quiero que sea un baile bonito —insistió, más ligera ahora— con música, luces…
—Quiero ver eso —interrumpió él, señalando el cuaderno.
Rose le entrego el cuaderno. Draco lo abrió con cuidado, como si fuera algo frágil. Sus ojos recorrieron los dibujos: detalles, ideas, pequeños trazos que hablaban de ilusión. Cuando cerró el cuaderno, lo hizo con suavidad.
—Lo haremos exactamente así.
Rose lo miró.
—¿Exactamente?
—Exactamente —repitió.
Se inclinó un poco más hacia ella, rozando su frente con la suya.
—Nada menos de lo que mereces.
Por un instante, Rose no dijo nada.
Solo lo miró y sonrió y en ese momento, entre la calma de la sala y el frío del mundo afuera, la Navidad ya había empezado a tomar forma.
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¡Nuevo capitulo!
Draco asegurándose que el embarazo y Rose no corran peligro es todo lo que esta bien en esta vida.
Se viene un baile de navidad, con la nueva temporada de los bridgerton se me ocurrió hacer un baile para Navidad.