Irme de aquí
El timbre sonó por tercera vez y resople frustrado ¿Acaso nadie de esta casa podría atender? Cierto, estaba sola en esta enorme hectárea y obvio todos se habían mandado a cambiar, dejando a la pobre Madison sola y con un libro a medio leer.
Posterior a mi segundo de queja decidí acudir al llamado y deje mis libros sobre la mesa de centro, camine hasta la puerta y la abrí, revelándose unos grandes ojos verdes enojados.
- ¿Tanto te costaba abrir la puerta? –pregunto Jackson, mi casi hermano, mientras pasaba furioso dentro de la casa, yo resople mientras cerraba la puerta. Pense que podría ser algo mejor lo que pasara por esa puerta, pero mi modo, nunca pasa.
- Discúlpame hermanito –farfulle mientras nuevamente me lance al sofá –será para la próxima - levante mis hombros y tome mis libros de encima de la mesa.
- Siri piri li primixi –imito mi voz y le tire un cojin, sentí la puerta de la cocina abrirse bruscamente y cerrarse con fuerza, me levante de un sopetón con el corazón más alterado que de costumbre aunque se me quito a los dos segundos de sentir el ruido, ¿Quién diablos iba a robar en esta casa que estaba más asegurada que la casa blanca? Así es ¡Nadie! como dice Richard "Nadie entra, nadie sale" -¡Mamá! -grito Jackson mientras corría a la cocina, seguido por mi en una carrera para ver que cosas ricas trajo Mary del supermercado.
- ¡Aliméntame mujer! –exclamo Jackson a su madre, Mary nos sirvió a ambos un plato de lasaña. Definitivamente era mi plato favorito junto al Espaguetti.
Comimos entre risas y charlas hasta que un gran silencio se formó en la sala, Richard hacia su caminata triunfante hasta la mesa, dejo a un lado su maletín y nos saludó a ambos.
- ¿Qué tal mis niños? –papá me dio un largo beso en la frente mientras despeluco a Jackson, esa era la mejor señal de que algo bueno le había pasado en su trabajo, quizás vendio alguna tonelada de cocaína o mato algún rival (y eso suena tan enfermizo). Mary le sirvió su plato y la comida siguió normal, apenas termine, me levante de la mesa y subí hasta mi cuarto.
Sentí como vibraba mi celular lo tomo y me fije que era un mensaje de Collins, lo abrí y leí.
Hey nena, hoy fiesta a las diez paso por ti, no me falles ¿Sí? 😏🤘🏻
Eso intentare😩☝🏻️
Al momento obtuve una rápida contestación.
Iras si o si, ya estoy fuera de tu casa😚
Al momento de terminar de leer la última palabra escuche un aló desde afuera de la casa, baje hasta la sala corriendo con el fin de alcanzar la puerta antes que mi padre, pero demasiado tarde.
- ¿Qué quieres? –pregunto duramente a Collins que lo miraba horrorizado.
Hola Señor Evans –estiro su mano para ser estrechada pero mi padre no hizo más que despreciarla con la mirada –pues venía a pedirle permiso para que deje ir a Madison a una fiesta conmigo, es acá cerca y yo la podría venir a dejar...
- No
Señor no tiene nada de lo que preocuparse además Madison nunca sale...
Dije que no muchacho ¿o estas sordo? –la mirada de Richard se tornaba cada vez más enojada, estaba harta, siempre lo mismo un "no".
- Iré –afirme con fuerza y ambos pares de ojos voltearon a mirarme, uno con odio y el otro con expectación. –soy mayor de edad papá, no necesito tu permiso ni nada para salir.
Mientras vivas bajo mi techo me obedeces, y ya te dije que no –respondió con un grito en su voz –ahora tu -señalo a un Collins nervioso ante la situación -vete de mi casa.
Richard cerró la puerta en las narices de Collins, dio media vuelta y me dio una última mirada –espero que esta sea la última vez que te atrevas a contrariarme ¿Entiendes Madison?, es peligroso y no lo permitire, ya es suficiente con tus planes de ir a una Universidad.
Vete a la mierda –escupí con odio. Sentí un gran impacto en mi mejilla y lleve mis manos hacia ella, jamás me había pegado y las lágrimas escurrían por mis mejillas. Estaba harta de todo, de Richard, de estar presa en este puto lugar y no poder ni siquiera salir.
Subí a mi cuarto y me eche a llorar, como la mayoría de las noches.
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No tengas miedo, Nena
FanfictionMiedo. Un miedo que jamás habían cruzado sus miradas, el peligro los acecha pero el amor es fuerte ¿No? Madison Evans y Justin Bieber, ambos son herederos de dos de las más grandes mafias de Estados Unidos. Richard Evans y Jeremy Bieber, los enemigo...
