4 de Enero, 19:00 p.m.
Juraron respetarse y amarse, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, pero no es así. Llevo dos años escuchando gritos, y si pegas el oído a la pared puedes escuchar sus gritos y gemidos pidiendo ayuda, pero se desvanecen en el aire.
He intentado hablar con ella varias veces y solo se disculpa porque su marido está pasando por una mala racha.
Al principio venía a merendar los jueves y los sábados, después solo sábados, y ahora, ahora ya no la veo nunca. Él, no le deja salir, no le deja hablar con nadie, ni con sus hijos, ni con su madre.
5 de Enero, 2:56 a.m.
No puedo más con esta situación, es inhumana.
Si voy a la policía el se enterará, es comisario jefe, y lo último que quiero es que la vuelva a tocar.
Según las charlas que nos han dado en el instituto lo primero es ir a denunciarlo. Nunca pensaron que se corría más peligro al hacerlo.
Pero, ¿y si no hago nada? entonces, ¿qué pasará?
6 de Enero, 20:14 p.m.
Voy a ir, si no voy, puede que la próxima vez sea peor, puede acabar con su vida.
7 de Enero, 10:48 a.m.
Ella lo negó, lo negó todo.
Sentí el miedo en todo su cuerpo y el llanto contenido en esos preciosos ojos verdes.
Cuando el policía se fue, su marido me agarró tan fuerte del brazo que todavía tengo la marca. Me susurró al oído que como volviera acerca a sus propiedades sería yo la que lo pagaría.
Ella cerró la puerta y volver a pedirme perdón. Yo negué y aporreé la puerta hasta que me sangraron los nudillos.
Llegué a mi casa y al ver a mi madre corrí hacia ella sin poder controlar las lágrimas, simplemente me abrazó y me dijo que todo iba salir bien
Esa fue una de las peores noches, cosas caían al suelo, platos rotos y palabras no audibles se desvanecían en el viento.
8 de Enero, 4:02 a.m.
Cogí todas las grabaciones que había recopilado de la noche anterior, no era mucho pero suficiente para una condena.
Subí rápido las escaleras y entré en su casa, fui a su cuarto le rodeé su pequeña cara con mis manos tenía el ojo hinchado y la muñeca vendada. Ella abrió los ojos y nada más verme vi un ápice de esperanza mezclado con miedo.
Se levantó de la cama y le susurré que saliera, yo lo haría en un momento.
Me paré a contemplar la cara de ese desgraciado durante unos segundos, y es donde realmente fui consciente de todo el daño que le había causado. Sentí una punzada de dolor al imaginar a todas las mujeres que tienen que soportarlo día a día.
Salí lo más rápido que pude de allí, me monté en el coche con ella dentro y fui a la comisaría. Tras mucho juicio fue condenado.
Ella ya no sufrirá más, pero hay muchas que si lo hacen.
Esto es para todas aquellas que no tienen voz, por todas aquellas que murieron en el intento y para que ni una más sufra como lo hizo ella, en silencio.
Esto es una lucha constante
YOU ARE READING
Lucha Constante
Short StoryPara todas aquellas que no tienen voz, por todas aquellas que murieron en el intento y para que ni una más sufra como lo hizo ella, en silencio. Esto es una lucha constante. (Derechos de autor)
