Saturn

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[C] Todo caía sobre su espalda, como pesadas estalactitas de hielo, siendo clavadas, añadiendo aún más peso sobre él. Fenrir, la mirada de un horrorizado niño, el amargo recuerdo de una venganza, la decisión sobre el destino de Arya y sus compañeros, y ahora Knight. Todo daba vueltas en su cabeza, y cada vez, se sentía más lejos de la tierra.

[C] La noche había caído, trayendo consigo un hermoso manto de estrellas desde su ventana. Aún así, no podía apreciar su belleza, el brillo estelar no se reflejaba en sus oscuros orbes, opacados por las dudas, el temor de tomar una decisión equivocada. Por una vez en mucho tiempo, sentía que el mundo caía encima de él; sus ojos eran cubiertos por una fina capa de lágrimas, pero ninguna cayó, sólo cerró sus ojos. Quizá, ni siquiera merecía llorar. Alguna cosas que estaban sucediendo, eran su culpa, y por esa razón, tal vez no merecía ni una sola lágrima.

[Ci] Pero al menos, ¿podía merecer la compañía de alguien?

[C] Como un niño perdido en un bosque, Matt sólo podía sentir la arrolladora soledad, mezclada con la angustia y la culpa que llevaba consigo cada día. ¿Cuánto tiempo había estado en la oscuridad de su habitación, sentado en la cama? Quizá minutos, o tal vez, horas. Aveces, su mente se perdía, el tiempo se escurría como la sangre en sus heridas. Más, sin embargo, hay algo capaz de detener la órbita de aquel gigante de vistosos anillos.

[Ci] — ¿Matt? ¿Estás ahí? A-Are...— Su suave voz, acompañada del toque en la puerta de la habitación del pelinegro, fueron suficiente para llamar la atención del muchacho.

[C] Lupin vuelve a tierra, algo desconcertado, pero inmediatamente se apresura. Sintiendo un extraño sentimiento recorrer su espalda, además del palpitar de su corazón, prefiere apresurarse que pensar mucho en lo que estaba sintiendo. Posando su mano en el picaporte, aquello que los separaba, ya no era un problema. Con la puerta abierta, ambas miradas se cruzaron, como planetas distantes, pero tan cercanos a su vez. Los labios del más alto se abren, con un ligero temblor.

[Ci] — Sosei, yo... estaba durmiendo. Ah, em... ¿cómo estás? Perdón si no nos vimos hoy, es sólo que t-tenía sueño y llegué durmiendo, pero... ¡ah! ¿Necesitas algo?— A Matt aún se le complicaba ver a Sosei a los ojos por mucho tiempo, de hecho, quizá se ponía nervioso cuando se trataba de mentir sobre algo. En una situación normal, no estaría así de tenso, pero... había cosas que no quería decir.

[Ci] — Are, yo quería ver como estab- ¿uh?— Se dio cuenta de algo, fue como observar un pequeño brillo de rocío en una oscura cueva. Posando su mano sobre la mejilla de su novio, logró que esta la viera.— Matt... ¿te sientes mal? ¿Estabas... llorando? — Podía sentir que algo no estaba bien. Sólo bastaba ver sus ojos para darse cuenta, algo pasaba por su cabeza.

[Ci] – Son... son cosas que...— No quería preocuparla, no quería que le culpara, no quería que lo viera mal. Tenía miedo, miedo de que su dulce rostro se tornara en desagrado. El nudo en su cuello, el frío pero gentil tacto de un copo de nieve, ¿por qué le hacía sentir más frágil? — No quiero... no quiero molestarte con eso.— Esas palabras, salieron como un agonizante sollozo.

[Ci] — Pero... pero nunca vas a molestarme, Matt. Yo quizá puedo... puedo ser infantil, y-y quizá parezca que no entiendo nada, pero... como esa vez, quiero escucharte, Matt. ¿Pasó algo recientemente? Por favor, dime lo que quieras, ¡te escucharé! — Hablaba en serio, sus orbes café parecían brillar. Aunque su cuerpo sea tan frío como la escarcha invernal, aquel corazón era cálido y acogedor.

[Ci] — . . . — Sintió que las palabras se le iban a escapar, pero una punzada en su estómago lo detuvo. Si le decía todo lo que ocultaba, lo que le había hecho a un niño, entonces... ella iba a odiarlo.— Sosei, temo que te vayas si te digo mis errores, me siento culpable, siento que no he hecho bien las cosas, ¡siento que por más que quiero cambiar, vuelvo a fallar! Y ... y no... no sé qué hacer...— Su voz se quebró, las lágrimas al fin escaparon, pero sus ojos se cerraron con fuerza. Se había derrumbado frente a Sosei, porque frente a ella, simplemente no podía fingir que todo estaba bien.— Y s-si te vas yo n-no sabría qu-—

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⏰ Dernière mise à jour : Nov 27, 2020 ⏰

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