Éste Ángel denominado con la bendición de Aries es tan puro como el yang, traído a la tierra desde el cielo y creado para casarse con algún otro ángel tan puro como el, con belleza y fortaleza inimaginables en ningún otro, aventurero al nacer, pionero de corazón, fortaleza gracia desde Marte, casado con la libertad y retos como amantes, su curiosidad lo lleva por miles de destinos distintos que, seguro de sí mismo, cruza con valentía e inteligencia, divertido, es de sentimientos abiertos, claros como el agua y sinceros como una melodía.
Así que con gracia cual fuego, que se aviva desde el corazón para que con un estímulo se convierta en una explosión de estelas de luz amarillas y naranjas, cae... y cae..., con gracia y rapidez de cámara lenta, poco a poco alumbrando almas y mentes oscuras, in fraganti de capturarte la atención y responsable de hacerte querer verlo hasta hacerlo vicio. Flamas arraigantes del alma y colores provenientes de pasión, como el núcleo puro e inocente que poco a poco se va convirtiendo en una dorada luz para evolucionar en entusiasmo y finalmente transformarse en pasión, cual fuego que solo cae con intenciones de llegar a la meta y no toparse con Leviatán.
Y luego, en una parte del espacio totalmente diferente tenemos a una especie de su mismo estándar: Un Demonio dotado con la oscuridad del yang, traído a la tierra por un Sagitario para reinar rechazando su empática naturaleza y únicamente siendo consumido por su irresponsable exacerbación de ser un niño mentalmente, procediendo a cambiar su serena forma de actuar a ser como el fuego, que al darle la más apaciguante brisa o ventisca, se convierte en un imparable incendio lleno de elegancia cual Fénix desesperado por lujuria, desbordando migas de pasión sin poder ser controlado por nada ni por nadie. Ya que este ser no puede encontrar el amor fácilmente y no tiene a nadie por el cual pueda aprender una estabilidad o equilibrio emocional para apaciguar su descuidada mortalidad.
Así que, con el único fin de superar y exclusivo espacio en su mente para reinar, al igual que el ángel cae... y cae..., con altanera belleza te dan ganas de mirarla fijamente hasta que llegue a ti, pero te confunde y cuando reaccionas a ella está a punto de atravesarte con la punta en tu corazón, destrozándote sin piedad no solo desde el momento en que te tocó, también desde que se ve, lejana a distancia, cercano tempo, teniéndote en la mira desde hace mucho tiempo y cuando al fin lega a ti, sin esperarlo no solo te atraviesa, también te rompe cacho a cacho lentamente sacando todo desde el epicentro hacia donde su fuerza de impacto lo requiera, creando orgulloso, un show espectacular para los más finos espectadores elegidos con anterioridad que con belleza bestial exterior y veneno mortal interior, destruye todo desde dentro en el escenario y crea una vista preciosa que se observa desde lo asientos, sin que lleguen a enterarse sobre lo que pasa en realidad; aunque para aquellos inteligentes que analicen la situación será demasiado tarde para actuar y todo lo que podrán hacer será irse antes de poder ser culpados y después de sentir la culpa en el interior de sus venas. Así es, cual flecha deseosa de arribar a su desino, ésta no necesita un arco y de manera normal corta todo obstáculo que llegue a parecerle disgustante, despedazándolo hasta que sucumba y cumpliendo su meta de reinar ante todo.
Ahora esa alma anteriormente mencionada criada por los mismos ángeles tan puros como la misma entidad divina, en la tierra es llamado...
- ¿Qué pasó con la doctrina egoísta? -dice el peliazul sudando mientras combate cuerpo a cuerpo a fuercitas de dos manos con su inigualable contrincante habitual
-¡No puedo usarla!
- ¿Qué?
-Parece que la usé de casualidad al estar acorralado en el torneo- dice el otro peliazul sudando al igual que su terco contrincante
-En ese caso, yo conseguiré una fuerza aún mayor –dice consiguiendo ventaja en la lucha
- ¡Espera! -iguala las cosas
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Ángel Y Demonio ~♥~ Kakavege
FanfictionVegeta, que no es para nada "romántico" rompe sus propias reglas sobre el amor y poco a poco se comienza a enamorar a su manera ... de quien menos esperaba . . .
