Sheryl, una chica nueva de intercambio se enfrenta a una nueva vida después de sufrir un accidente que le quitó tanto la movilidad de sus piernas como su sueño. ¿Aprenderá a seguir viviendo pese a los obstáculos ó se dejara morir en vida?
El día era lluvioso y casi no se percibía los alrededores de la carretera por lo espesa que era la neblina. Hacía demasiado frio ya que pronto llegaría el invierno. El viaje hacía la nueva ciudad, para Sheryl se estaba haciendo eterno y angustiante puesto que casi no se lograba diferenciar la carretera. -Mamá, ¿no queda mucho para poder llegar donde la tía?- Pregunta con un tono asustadizo; -No te preocupes cielo, acaso tienes miedo o algo?, ya casi llegaremos y podrás descansar a gusto mi niña- La mujer voltea hacia su hija y mientras la mira mueve sus manos después de apartarlas del volante. -!MAMÁ! - Grita la joven con una expresión de terror y enojo. La señora gira devuelta y suspira - Tranquila, no hacía falta gritarme jovencita- Mira a su hija por el retrovisor y frunce el ceño. Acto seguido la joven se vuelve a incorporar en el asiento y se queda mirando la ventana evitando la mirada de su madre.
De repente un silencio tedioso y pesado lleno la atmosfera del carro, por lo que, la joven Sheryl seguía mirando con atención por la ventana a la nada, después de todo, no se podía ver distinguir el paisaje por el cual ella y su mamá estaban pasando para llegar a su destino, la casa de su tía Charlotta.
A medida que seguía el viaje el entorno se volvía cada vez más umbrío y frío. Cada hora que pasaba se tornaba como una perpetuidad por lo pesado que era el viaje por carretera, sumándole el hecho de que no se podía observar el paisaje por la niebla. De repente un leve sonido cortó el silencio que había en el carro. Era el sonido del estomago de Sheryl, después de todo no habían comido nada además del desayuno y eso había sido muy temprano en la mañana antes de partir su viaje por carretera. La joven se cruzó de brazos y se hundió en la silla manteniendo su mirada en la ventana para intentar distraer el hambre, después de todo, su madre no la dejaría comer hasta que llegue la hora de la cena para así pueda mantener su figura. Sin haber comido aún, sin entretenimiento y estando todo el día sentada en la parte trasera del carro, Sheryl se sentía más cansada que cuando ensayaba, por lo que, decidió que la mejor forma de matar el tiempo mientras que llegaba y así también olvidar el hambre que estaba sintiendo, y que para que cuando despertara por fin estaría en casa de su tía era dormir. Ya había pasado un buen tiempo desde que la joven había estado finalmente descansando cuando su agotada madre pestañeaba cada vez más del sueño. De repente unas luces iluminaron de frente a ambas, Un fuerte grito la despertó, y lo siguiente fue solo oscuridad.
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-Nota: Hola a todos! Aquí grigio, solo quería pedir perdón si tengo fallas de ortográficas ó de puntuación, intentaré ir mejorando a medida que siga la historia y también pido paciencia para las actualizaciones futuras del libro.
Muchas gracias a todos los que están leyendo la historia