No entres al cementerio. 3:10 Am

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La pesadez con la que caminaba la niña hacían sonar aquel crujir tan singular y delicioso de las hojas que ella disfrutaba, como si estuvieran ahí sólo para ella.

El silencio abrumador del cementerio fue interrumpido por el cantar de las lechuzas en los árboles más frondoso y en algunos de los más ancianos.
Iba adentrándose cada vez más, sus dientes rechinaban, empezaba a temblar más duro, el frío calaba los huesos, el viento tan fuerte  que dejaba aquel silbido desesperante; lo único que había a la visita era neblina y las sombras de las lápidas, ramas secas y casi congeladas abrazadas de las lápidas, y de las los últimas no fue la excepción.

Abrazándoce a sí misma, trató de entrar en calor, pero así aplastó las lilas que tenía en la mano haciendo que se apachurraran y se rompieran. Soltó un quejido de fastidio al ver su hecho, y haciendo un mohín, se tiró de rodillas a los pies de las tumbas que tenía enfrente.

Al ver los pequeños floreros de porcelana que habían en los costados de cada una, que estaban llenos de hojas secas y húmedas, sólo las vacío y puso dos lilas medio-destrosadas en cada florero.
Esbosó una sonrisa de triunfo al haber logrado acomodar las pequeñas florecitas para que parecieran casi perfectas; volviendo la mirada y soltando un gruñido, seguido de un fruncido de entrecejo, retiró las enredaderas casi marchitas en las dos lápidas, revelando dos nombres

Jessica Iero
Descance en paz
–1894– –1934–
Michael Iero
Descance en paz
–1891– –1932–

–Hola ¿Cómo están?– Dijo Ruth rompiendo el silencio –Siento no haberles traído sus rosas, en la florería no tenían, solo encontré éstas lilas, son bonitas ¿No?– Tomó aire y prosiguió– Siento que no había venido en años, en el orfanato es difícil que me dejen visitarlos. Hoy me escabullí, como verán, es muy temprano, creo que son como las 3 de la mañana, quizá las 3:10– dió una risa sin gracia, se mordió el labio inferior, desviando  su vista a un arbusto dónde le pareció escuchar un movimiento; le restó importancia y devolvió la mirada a las tumbas.
–He tenido insomnio en lo que va del mes–dijo algo ronca– Pff... He visto que a una pareja un tanto jóven le intereso, son muy dulces, y no pudieron tener hijos. Les agradé y ellos a mí–

Sin notarlo, sus ojos se cristalizaron, sus blancas mejillas se enrojecieron, y un nudo enorme en la garganta se hizo presente– ...En realidad... Están– están terminando el papeleo– Dijo sollozando, inhaló y exhaló profundamente para calmarse, y con la voz más clara prosiguió.
–El lunes me mudaré con ellos. Tienen su casa en Minnesota, pero sólo aquí en Dallas pudieron adoptar... Más bien quisieron, ella dice que creció en el mismo orfanato y que prometió adoptar una niña de ahí, es bastante tierno eso– sorviendose la nariz continuó– Así que creo que éste es el adiós– Fingió una sonrisa de lado, pero no pudo contenerse mucho, rompió el llanto, y cubriéndose con ambas manos la cara, enjuagó sus lágrimas, se limpió la nariz con la manga de su abrigo.

–Trataré de visitarlos, aunque sea una vez al año, o una vez cada diez años, pero no los voy a olvidar– Dijo entre sollozos y lágrimas

Un fuerte quejido irrumpió la escena, haciendo que ella volteara rápidamente atrás, e incorporándose, se abrazó a sí misma.
Si cuerpo temblaba, las piernas no le respondían, su suspirar era cada vez más pesado, y lo único que oía era el fuerte latir de su corazón.

Aquel sonido fue singular, nunca había escuchado tanto dolor en un solo sonido, tanta desesperación combinada con ira y lamento; aquello tan indescriptible la congeló.

A lo lejos, una sombra gigante, negra, con una túnica y una capucha. No podía creer lo que veía, sólo dió pasos de reversa y se sentó recargando la espalda  en la lápida de su amado y difunto padre.

Ella sólo veía la sombra que permanecía estática, no dejaba de temblar, el frío se había ido, era la adrenalina lo que la calentó.

Su respiración se agitaba cada vez más, tragó saliva, pero al mismo tiempo inhaló provocando una violenta tos, su rostro empezó a enrojecer por falta de aire, y la ansiedad con la tos que ella sola se provocó no ayudaban.
En eso, un gruñido detrás de la lápida se hizo presente. Automáticamente la tos desapareció, dejándola sin aire, inhaló con fuerza, inconscientemente.

Una mano monstruosa y venosa le tocó el hombro derecho. Sólo grito aterrada y se levantó rápidamente, y comenzó a correr, llorando y ahogándose con el fuerte viento que daba a su dirección, el sonido del fuerte latir del corazón (siendo lo único que ella oía) fue remplasado por un grito escalofriante que hizo que su piel se erizara,  y aumentará la velocidad.

Una creatura humanoide y grisasea empezó a seguirla, con brazos extremadamente largos, dientes filosos de amontón, y dos hoyuelos por narices, era lo único que tenía por rostro, su boca terminaba hasta eso agujeros profundo que tenía por orejas.

La sombra antes mencionada seguía ahí, inmóvil. Ruth sólo la rodeó, a ella ni le dió tanto pavor como la creatura detrás de ella, está última esquivaba las lápidas con astucia, rapidez, y se podría decir que un poco de gracia, como si llevará haciéndolo toda su horrenda vida, dejandolas intactas, sin un rasguño, es por eso que la niña no se había dado cuenta de que no estaba sola.

Llegando a la reja, Ruth trepó, empezó a intentar volver a hacerlo, pero era demaciado el terror, que todo su ser no dejaba de temblar. Torpemente, logró empezar a subir, pues la adrenalina estaba a su favor.

Cada vez más, la horrorosa bestia se acercaba, hasta tal punto de alcanzarla y rasgar el costado de su vestido, y a su vez, a ella.

Ruth cayó de la reja desgarrándose el vestido, y golpeándose la cabeza.
al momento de abrir los ojos, la creatura horrible ya no estaba, ni siquiera la sombrá que la estuvo espiando por segundos que parecieron horas.
Estando todavía aturdida, empezó a reír y tocarse el torso con ambas manos, un suspiro de alivio salió de sus labios, cerró los ojos y los abrió rápidamente al recordas a aquella monstruosidad son ojos echando su aliento con olor a azufre en el rostro de la chica.

El rasguño no desapareció, su vestido y el abrigo estaban rudamente rasgados.

Tomó lo que quedaba de su falda y empezó a correr con dirección al orfanato.

Lo que vio y experimentó ahí, nunca le había pasado ,y mucho menso en tan poco tiempo. Nunca descubrió qué era en realidad la cosa horrible que la presiguió por todo el cementerio, o aquella sombra con túnica flotante que la estuvo espiando.
Ni tampoco sabe si podrá cumplir con la promesa que les hizo a sus padres esa misma madrugada.

Holaaa, es la primera historia que escribo, espero les haya gustado. Por favor, no olviden comentar, votar y compartir con sus familiares y amigos!! Ten dulces sueños.  Xoxo

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⏰ Last updated: Oct 12, 2021 ⏰

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