togami se encontraba mirando su reflejo en la superficie de un charco negro, es el heredero de la corporación togami, un hombre que ciertamente no pierde el tiempo pensando en otras personas, al menos ese suele ser su caso.
su mirada se recorrió de una taza de café sobre sus manos hacia una mesa que se encontraba en la esquina de la cafetería donde se hallaban sentados algunos de sus compañeros.
están charlando, riendo e incluso disfrutando de la mutua compañía, sus compañeros de clase no son más que un grupo de plebeyos, perdedores con talentos patéticamente inútiles que no los llevarían a ninguna parte.
¿clarividente definitivo?, ¿escritora definitiva?, ¿delegado definitivo?, togami siente la necesidad de reírse, desde el primer día que asistió a la academia decidió que ninguno de ellos era digno de su atención, de hecho, apenas puede recordar sus nombres, para él es difícil recordar cosas que no le importan.
pero hay alguien que no cae bajo esa regla, su mirada pasó a makoto naegi, un chico de baja estatura con cabello castaño desordenado y ojos verdes brillantes, aparentemente, fue aceptado en Hope's Peak como el "estudiante afortunado definitivo", en otras palabras había sido seleccionado al azar para asistir a dicha academia por pura casualidad del destino.
Hope's Peak solo acepta a los estudiantes más prestigiosos y talentosos del país; sin embargo, allí, a escasos metros de él, se sienta un chico que es casi la perfecta definición de ordinario.
y togami no puede dejar de pensar en él.
¿porqué ese plebeyo habitual, sin talento distintivo o emocionante en él, está constantemente en su mente? él, entre todos, debería ser la persona que menos le importa a togami, pero en su lugar, se siente algo intrigado por el chico.
naegi es bastante inteligente y de mente rápida, esto lo demostró cuando casi se burló del mismísimo togami durante el proyecto de debate en clase. todo eso fue hace meses, pero todavía lo piensa de vez en cuando, mucho en realidad.
su puro intelecto había tomado a togami por sorpresa, nunca espero que el amable y bondadoso makoto fuera otra cosa aparte de estúpido.
no tiene que perder tiempo pensando en otras personas, especialmente en alguien tan poco interesante como naegi, pronto se mezclaría con la mancha gris que son sus demás compañeros de clase, un simple plebeyo que no es digno de sus pensamientos.
tomo un sorbo de café y rápidamente decide que este no es potable. una bebida tan blanda y aguada ni siquiera debería tener derecho a llamarse café. no se parece en nada al café que está acostumbrado a beber, por supuesto, pero este es simplemente inaceptable. mira la taza con disgusto una vez más antes de tirarla a la basura, está apunto de marcharse cuando escucha una familiar voz llamándole.
—¡togami!
ve a naegi saludándolo por el rabillo de su ojo, togami chasquea la lengua con molestia y se gira hacia él.
—¿qué deseas?—pregunta con tono irritado, ya sabe lo que naegi va a decirle. le va a pedir a togami que salga con ellos. siempre intenta atraer a togami a el grupo, como si pensara que pondrían ser amigos, como si togami no hubiera insinuado claramente que quiere que lo dejen solo.
—¡estábamos planeando ir a asar malvaviscos en el bosque esta noche!—dice con abrumador entusiasmo.—¿te gustaría venir con nosotros?
él estaba en lo correcto. por supuesto que lo estaba, siempre tiene la razón.
—la sola idea de pasar cualquier
cantidad de tiempo contigo me enferma físicamente.—responde rotundamente.
—parece que Mr. "High and mighty" es demasiado genial para tener amigos.—enoshima murmura y pone los ojos en blanco.—¿o acaso no somos lo suficientemente geniales para ti?, plebeyo, ¿es así como nos llamas?
togami está apunto de lanzarle un ingenioso insulto cuando su mirada se fija en la mano de naegi. sus dedos están fuertemente entrelazados con los de la idol de cabellos azul, maizono.
algo de la vista hace que su estómago se retuerza.
antes de decir nada más, gira sobre sus talones y con pasos rápidos sale del comedor. nunca le gusta cuando las parejas muestran su afecto en público, y está no es una excepción. las personas pueden agradarse mutuamente cuanto quieran, siempre y cuando él no tenga que verlo.
se asegura de cerrar la puerta de su dormitorio, la última vez que la dejó abierta, fukawa había logrado colarse y robar algo de su ropa.
el solo pensamiento de lo que ella podría haber hecho en sus prendas le da ganas de vomitar, y mucho menos de que ella esté en su habitación mientras él duerme. saca su teléfono y mira la hora, no es particularmente tarde, pero se está volviendo difícil ignorar el entumecimiento de sus piernas y la pesadez de sus párpados.
decide cambiarse a su ropa de noche y meterse en la cama temprano, ha pasado un tiempo desde que tuvo una noche de sueño completo después de todo.
coloca la cabeza cómodamente sobre la almohada y fija su vista hacia el techo. su mente vaga de regreso al comedor, a los ojos entusiastas y brillantes de naegi y el agarre de maizono al rededor de su mano. una sensación de hundimiento y torsión comienza a apoderarse de su estómago. ¿enfado?, ¿celos?, togami se frustra consigo mismo tan solo al pensarlo.
no entiende porque se siente así, y tampoco está seguro de querer saberlo.
se retuerce dando vueltas en la sabana, tratando de desesperadamente pensar en otra cosa, pero no consigue suerte. todo su cuerpo le grita que necesita descansar, pero su cabeza esta tan despejada como siempre. las sabanas y las almohadas papel de lija cuando se gira cada dos minutos para cambiar de posición.
y luego comienza a toser. tos seca y áspera se abre camino a través de su garganta. ¿podría estar enfermando?, piensa y se lleva la muñeca a la frente. puede que tenga fiebre, pero es lo difícil de saberlo debido a sus manos frías. después de lo que se siente como una eternidad, finalmente logra caer en un ligero sueño.
...
—me recuerdas a tu padre de muchas maneras... él era como tú cuando nos conocimos.— susurra mientras acaricia con los dedos su cabello rubio.—estoy tan feliz de verte tan... determinado.
—no te ves muy feliz.
hace una pausa por un momento, como si no supiera cómo responderle.
quiere preguntarle pero no sabe cómo formularlo, tiene una sonrisa encantadora, pero si miras cerca, sus ojos están constantemente nublados por la tristeza. lagrimas saladas caen por sus mejillas cuando piensa que nadie lo está mirando.
quiere preguntárselo y lo hace.
—¿lo amas?
ella no responde.
.....
lo primero que ve togami cuando se despierta es que su almohada está cubierta de pétalos, pétalos de rosas blancas. toma uno de ellos y lo mira confundido. de hecho, es un pétalo de rosa real, el aroma fuerte y distintivo aún persiste en el aire. cerró la puerta de su habitación ayer, ¿no? corre hacia su puerta y deja escapar un suspiro de alivio cuando el pomo de la puerta traquetea bajo su mano.
entonces si un acosador no ha entrado en su habitación esta noche y le ha dado un regalo para que se despierte, ¿qué es? mira hacia atrás a los pétalos que yacen prolijamente esparcidos esparcidos obre su almohada, entonces frunce el ceño. ¿podría haberse colado en su habitación y haberlos plantado allí antes? intenta recordar los eventos de ayer, pero está seguro de que cerró la puerta antes de irse ayer. además no hay forma de que no los hubiera notado cuando se fue a dormir anoche.
decide pensar racionalmente, debe de haberlo estado haciendo fukawa, no ve ninguna otra posibilidad. ayer estaba simplemente demasiado cansado y no se dio cuenta. eso tenía que tener sentido ¿no es así?
sin embargo, todavía no puede evitar la incómoda sensación de que algo anda mal, algo está terriblemente mal.
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rosas manchadas de sangre | naegami.
Fanfiction𝘁𝗼𝗴𝗮𝗺𝗶 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗱𝗲́𝗯𝗶𝗹, 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝗰𝗲 𝗮 𝘀𝗶́ 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼. 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘂𝗻 𝗱𝗶́𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗶𝗲𝗻𝘇𝗮 𝗮 𝘁𝗼𝘀𝗲𝗿 𝗽𝗲́𝘁𝗮𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗿𝗼𝘀𝗮, 𝘆𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗺𝘂𝘆 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼...
