Era una noche como cualquier otra, aburrida y silenciosa, en la que Sara Evans escribía su día a día en su página web. En esa página estaba su vida entera. Sus sentimientos y opiniones. No todos tenían la valentía de escribir su vida personal en una página pública.
Después de varias horas escribiendo, Sara miró el reloj y eran las 03:10, faltaban solo 5 minutos para la hora en la que siempre comenzaban a suceder cosas paranormales. Sara se levantó y fue hacia la cocina a buscar algo para comer. Abrió la heladera, y agarró 1 pote de helado abierto. En lo que volvía a su habitación, empezó a escuchar ruidos extraños, rasguños, como si alguien estuviera pidiendo ayuda.
