Llevan 8 meses en una relación y eran oficialmente novios desde hace 6 meses. Para Kongphob este tiempo había sido como vivir un sueño, no sentía que pudiera ser real, había sido el tiempo más feliz de su vida. Su P' era la persona más maravillosa que había podido conocer en su vida, era carismático, bondadoso, sentía tanta pasión por su carrera y amaba tanto la facultad de ingeniería que era un total ejemplo a seguir. Sí, es verdad que era un poco cascarrabias en ocasiones, pero eso solo lo hacía más lindo ante los ojos del menor, además de que la mayoría de las ocasiones en las que se ponía autoritario y malgeniado con Kongphob era porque este hacia algo para que el líder de las novatadas se sintiera tímido hasta el punto de que sus orejas se volvían totalmente rojas y su cara se sentía caliente. Era una maravilla de observar.
Amaba totalmente la intimidad que se había creado entre ellos en este tiempo que habían pasado juntos, ahora era normal que su P' le explicara algunas de sus asignaturas cuando él no entendía, se pasaban horas hablando sobre las cosas que les gustaban y contándose anécdotas de su infancia. Ahora Kongphob sabía que el comic favorito de Arthih era Xmen y que su adicción por la leche rosa venía desde su tierna época de primaria, no soportaba a las personas pretenciosas y su película más odiada era Titanic porque su mamá la veía hasta el cansancio. Había ido recolectando estos y muchos otros datos más a lo largo de estos meses, era más maravilloso de lo que alguna vez pudo imaginar.
Aun recordaba el primer beso que se habían dado, estaban en el cuarto de Kongphob, el antiguo hazzer le explicaba algunos ejercicios de cálculo II, se supone que debería estar prestándole atención ya que este materia le estaba causando verdaderos problemas, pero no podía concentrarse, sus ojos se seguían desviando al rostro serio de su P', repasando concienzudamente sus cejas rectas y el puente alto de nariz, sus ojos eran preciosos, tan profundos que podían hacerte olvidar de tu nombre y la curva de sus labios era la cosa más hermosa del mundo. Arthih no se había vuelto a dejar crecer el bigote desde que terminaron las reuniones con los novatos, siempre andaba muy bien afeitado, y llevaba el pelo corto un poco al estilo coreano, por lo que Kongphob sentía que si recorría cualquier parte de su rostro con la punta de sus dedos sería tan suave como los pétalos de una rosa.
Sus labios ya habían tocado anteriormente los de Arthih, el beso del puente era algo que tenía grabado a fuego en el corazón, los pocos segundos en los que sus labios hicieron contacto fueron suficientes para sintiera que iba a morir de felicidad en ese mismo instante, se sintió eufórico y capaz de realizar cualquier hazaña considerada imposible si Arthih lo hubiera pedido. Desde esa vez el mayor había tomado la iniciativa de besarlo 4 veces más, todos estos pequeños roses fugases al despedirse después de pasar la tarde en la habitación de Kongphob viendo una película. Por su parte Kongphob lo había besado 7 veces, besos rápidos, robados al momentos de dejar a el antiguo hazzer en la puerta de su habitación. En todas y cada una de las ocasiones podía ver como Arthih enrojecía desde el cuello hasta la punta de las orejas. Las primeras veces el mayor huía despavorido sin dar ni una sola mirada atrás, pero a medida que pasaba el tiempo y se adaptaba a esta nueva experiencia, lograba permanecer un momento mirando la cara de su menor para posteriormente decir adiós con un tono de voz que Kongphob está seguro de que no había utilizado nunca con nadie más.
Puede que sea un poco raro que lleve la cuenta de sus besos, pero es que cada uno de ellos está marcado en su memoria y corazón con tanto detalle que era simplemente imposible olvidarlos. Todos habían sido besos castos, una forma pura de demostrar su amor el uno por el otro.
Pero en ese momento al mirar los suaves y rosados labios de su novio moverse a medida que le explicaba los ejercicios, no podía evitar preguntarse que se sentiría tocarlos con la punta de sus dedos, o con sus propios labios por más de unos segundos, sus anteriores besos le maravillaban, pero todos habían sido efímeros, terminando antes de que siquiera pudiera probar su aliento.
YOU ARE READING
Nuestras primeras veces
RomanceEstas son algunas cosas que me hubiera gustado ver en el libro. El universo y los personajes pertenecen a BitterSweet. ¡Espero que lo disfruten!
