A veces suceden cosas que jamás nos esperamos, puede ser recibir un paquete o alguna noticia que te alegra o te salva la vida todo esta bien, pero no siempre es así. A veces son alertas que te preparan y avisan de algo que tarde o temprano va a pasar como la muerte, que siempre llega y nos arrebata los más grandes tesoros. La pérdida de alguien que amas eso es algo que jamás esperamos y que nunca estaremos listos para enfrentarlo, ya sean lejanos, la sangre siempre te impone las lágrimas. En estos momentos esa persona no era lejana, aunque varios kilómetros nos separaban.
Él era el que cuando iba a verlos máximo cinco o seis veces al año, desde pequeña, me llevaba al río que quedaba a la salida del pueblo, aunque luego le dolieron las piernas, no le importaba, también le hacía cargarme cuando me cansaba y nunca se quejó de lo que pesaba, era la persona q cuando se enteraba q me iba a pasar un fin de semana allá se volvía loco buscándome caña dulce, cocos y piñas, porque sabia que son mis favoritos. Él nunca se cortaba el cabello para cuando fuera me entretuviera peinandolo y con mis felpas, que eran más gruesas que su propio pelo le hiciera peinados absurdos típicos de una niña de cinco años. Recuerdo que me veía entrar por la puerta y me recibía con pellisquito y preguntándome "putico cuantos novios ya tienes " . Esos son los recuerdos buenos que me quedaron de mi abuelo, los de mi infancia.
Al crecer fui cada ves menos a verlos, pues por las fiestas, los amigos, cosas que no me quería perder de un fin de semana y ahora me doy cuenta que lo que perdí, fue a él, y esas cosas se fueron solas. Mi abuelo pasó de ser alguien que me llevaba en hombros al río, a alguien que caminaba bien despacio porque ya no podía ver, de alguien que me buscaba cañas a alguien que no podía comer azúcar porque era diabético, y aún así, en mis quince años se presentó y sonrió, viendo solamente sombras, se puso feliz porque su única nieta se hacía mayor y nunca dejó de preguntarme cuantos novios tenia jjj el muy pillín.
Fui dos o tres veces en las vacaciones de ese año (2018) siempre quejándome porque allá no tenia amigos. En el año próximo, igual y al comenzar este año, hace menos de un mes, recibo la llamada de mi papá diciéndome que a mi abuelo le habían detectado cáncer y por su condición física no se podia hacer nada y ahi fue cuando me di cuenta, que evitando ir a verlos a los dos por no perder tiempo aquí, perdí el tiempo que tenia para verlos a ellos, y sí, en este año solamente lo vi una vez, antes que se pusiera aún más malito. Todo había cambiado, la casa era un silencio constante, ya no era que viera sombras, ya se quedaba dormido en cualquier rincón, tampoco caminaba despacio, ya era arrastrado en una silla de ruedas.
Llego el día en el que me desperté con esa noticia que no estaba preparada para recibir. Mi abuelo se fue y nadie pudo hacer nada para evitarlo, el cáncer se lo llevó y no hubo forma de detenerlo, lo único que le pedí a Dios es que este bien y que no halla sufrido, que siempre esté aqui a mi lado, en mi corazón, mi abuelo, él que hasta el último momento me pregunto: "putico y a parte del chinito no tienes más novios ".
Siempre te amaré
Para todas aquellas personas con familiares enfermos con esta enfermedad, les aconsejo que los cuiden, que los apoyen, que cada día les den más amor, porque el cancer no es una sentencia a muerte, sino una sentencia de vida que te empuja a vivirla.
VOCÊ ESTÁ LENDO
Pérdida
ContoUna noticia que te cambia tu forma de pensar, de analizar, que te enseña a valorar lo que de verdad importa, pero ya era demasiado tarde para ello.
