Capítulo 1: Coincidencia

309 14 1
                                        


Ya había pasado más de una hora desde que inició la dura pelea en el centro de París. Chat Noir, de pie sobre un auto, usaba su báculo como escudo, haciéndolo girar lo más rápido posible como si fuera una hélice. 

En un rápido movimiento, saltó hacia un lado rodando en el suelo, logrando esquivar apenas una esfera roja del tamaño de una manzana demasiado navideña para su gusto.

—¡No podemos seguir así, mi Lady! —gritó a su compañera, quien ahora se enfrentaba a la akumatizada, saltando entre los autos aparcados en el centro de la ciudad y esquivando más esferas que eran lanzadas con furia hacia ella.

—¿Crees que no lo sé? —respondió, un tanto molesta Ladybug antes de ponerse a salvo detrás de un edificio, justo en el momento en el que su transformación finalizaba.

La heroína ya había usado su Lucky Charm y había conseguido acercarse a la akumatizada gracias a una pistola de dardos para niños que usaba para activar las esferas; cada vez que uno de esos objetos redondos se topaba con un cuerpo o materia, se activaba, envolviéndolo en una red roja que era muy resistente y apretaba a quien atrapaba, como lo hacen las boas. ­­

Ladybug había logrado llegar hasta la mujer y le había arrebatado la pulsera que llevaba, rompiéndola en dos, con la esperanza de que el akuma saliera de ella, pero no pasó nada. 

Ahora que habían pasado los cinco minutos después de usar su poder, Marinette se escabulló de la pelea para poder darle tiempo a Tiki de recuperarse. Afortunadamente, las personas habían huido o habían sido evacuadas a causa de la lucha y las casas y edificios estaban desiertas; sin embargo, no había podido evitar pedir permiso cuando entró en uno de los departamentos. 

No se podía dar el lujo de fallar otra vez. Hace ya un buen tiempo que habían dejado de oír los gritos de aquellos que habían sido atrapados en las redes. No podía permitir que muriesen. Si eso pasaba no se lo perdonaría. Tenía la certeza que su amuleto encantado podía arreglar todo, pero nunca habían pasado a más de fracturas, raspones o, incluso, huesos rotos. Desconocía si su poder tenía el alcance para poder revertir la muerte, pero rogaba por no tener que averiguarlo.

Seguía en sus cavilaciones mientras se transformaba nuevamente y avanzó hasta el campo de batalla, ocultándose detrás de un auto. 

—No te pongas así mi lady —replicó el gato negro resguardandose él también tras el auto para poder recuperar el aliento. La voz de su compañero trajo a la superheroína nuevamente a la realidad.

—Lo siento Chat. —respondió la Catarina. —Pero me estoy desesperando y ya comienzo a sentirme cansada.

—Te entiendo muy bien mi Lady —Ladybug dio una rápida mirada a chat. Su compañero había tenido que quedarse peleando cuando ella se retiró para que Tikki recuperase energía y había tenido que estar más tiempo en el campo de batalla sirviendo como distractor, mientras ella buscaba el objeto donde estaba encerrado el akuma, pero no había podido encontrarlo. Él debía estar mucho más cansado que ella, pero aun así no se había quejado.

De repente, la mujer akumatizada se distrajo mirando a un gato callejero que salía corriendo de entre unos botes de basura y Ladybug vio su oportunidad.

Lanzó su yoyo y lo enredó en los pies de la mujer, haciendo que esta cayera al suelo. Y entonces lo vio; enredado en su cabello atigrado, como el pelaje de un gato, había un objeto que brillaba con la luz del sol.

Ladybug se apresuró a resguardarse tras un cartel de anuncios y llamó a su amigo que seguía detrás del auto—¡Chat! —susurró—. Encontré el objeto en donde podría estar encerrado el akuma.

—Sabía que lo harías mi Lady —dijo Chat, rompiendo el espejo del auto y usándolo para poder ver a la mujer quien, furiosa, lanzaba los botes de basura hacia los edificios. —Espero que tengas un plan.

—En eso estoy —respondió su compañera y lanzó su yoyo al aire gritando nuevamente su conjuro mágico. En su mano cayó una bola de estambre roja con motas negras, observó a su alrededor y exclamó—. ¡Eso es! Chat ¿recuerdas por qué akumatizaron a esta mujer?

—Según entendí, fue porque unos niños amarraron a sus gatos para molestarlos.

—¡Exacto! —exclamó nuevamente Ladybug. —Ella no haría daño a un gatito inofensivo.

Chat notó el tono de su compañera y dijo—: ¿No querrás que salga allá con esa mujer, o sí?.

—Eso mismo Chat, tengo un plan. —La superheroína sonreía mientras miraba el estambre. 

TRAS LA MÁSCARA: TRIBUTO A MIRACULOUS LADYBUGStories to obsess over. Discover now