Capítulo 1

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La casa estaba sumida en ese silencio espeso que solo existe minutos antes del amanecer, cuando la oscuridad todavía se niega a ceder pero ya se adivina el gris tímido filtrándose por las cortinas. Stiles llevaba horas despierto, con la mirada fija en el techo, contando los latidos de su propio corazón como si cada uno fuera un segundo menos para poder escapar.

Se levantó sin hacer ruido, con los pies descalzos rozando apenas la madera fría del suelo. Cada paso lo daba con el cuidado de quien camina sobre cristales rotos, sabiendo que un solo crujido podía desmoronar meses de planeación. Llegó hasta la habitación de Samuel y empujó la puerta con dos dedos, apenas lo necesario para colarse dentro.

-Cariño, levántate, tenemos que irnos -susurró Stiles a su pequeño hijo, con la voz quebrada por la urgencia que intentaba disimular.

-Papi, es muy temprano -murmuró el niño, todavía enredado entre las sábanas, con los ojos apenas entreabiertos.

-Lo sé, cariño. Pero iremos con el tío Scott y debemos hacerlo ahora -Stiles se arrodilló junto a la cama, acariciándole el cabello despeinado, tratando de que su tono sonara como el de cualquier otra madrugada de aventura, no como el de una huida.

-A papá no le gusta que salgas de casa -dijo el pequeño bostezando, frotándose los ojos con el dorso de la mano.

Esas palabras cayeron sobre Stiles como un balde de agua helada. Su hijo, con apenas cinco años, ya sabía que había reglas invisibles, límites que no debían cruzarse. Ya sabía, sin entenderlo del todo, que su papá vivía con miedo.

-Tu papá ya me dio permiso, así que vamos -Stiles odiaba mentirle a su hijo, pero debía hacerlo. Si quería alejarlo de todo el dolor que se venía, tenía que mentir. Cada palabra falsa se le atoraba en la garganta como una piedra, pero la alternativa era peor: dejar que Samuel creciera viendo cómo su padre se apagaba poco a poco.

-Está bien -su pequeño Samuel se levantó de la cama y se puso las medias y las zapatillas él solito. Le encantaba cuando su hijo hacía cosas por sí solo; eso le decía lo rápido que estaba creciendo. Stiles lo observó un instante, memorizando ese gesto de independencia torpe y adorable, preguntándose cuántos más se perdería si algo salía mal esa noche.

No había tiempo para sentimentalismos. Stiles tomó algunas cosas de los cajones y los metió en la mochila: documentos que había escondido durante semanas entre la ropa de invierno, un par de mudas de ropa para Samuel, el peluche que nunca lo abandonaba, y el poco dinero en efectivo que había logrado reunir sin levantar sospechas. Sus manos temblaban, pero sus movimientos eran precisos, ensayados mentalmente cientos de veces en las noches de insomnio.

Tomó a su hijo en brazos y abrió la puerta despacio para salir. A paso lento se acercó a su habitación, que tenía la puerta abierta, para verificar si Theo seguía allí, y efectivamente él aún dormía. La respiración pesada y regular de su esposo llenaba el cuarto, ajena por completo a la tormenta que se desataba a unos metros de distancia. Por un segundo, Stiles se quedó paralizado observando esa silueta que alguna vez amó con locura y que ahora solo le inspiraba terror.

Siguió caminando despacio sin hacer ruido para no alertar a su esposo. Por ratos le daba caricias a la espalda de su hijo para calmarlo, aunque en realidad era él quien necesitaba esa calma, ese ancla contra el pánico que amenazaba con desbordarlo. Tenían que salir rápido. Stiles quería escapar desde hacía mucho tiempo, pero el miedo lo paralizaba: miedo a que le quitaran a su hijo, miedo de que algo le pasara a su pequeño, miedo a terminar muerto si no hacía lo que Theo quería. Era tanto que nunca se atrevió a hablar. Pero ya estaba harto.

Harto de las disculpas susurradas después de cada golpe, de las flores que aparecían al día siguiente como si un ramo pudiera borrar los moretones. Harto de esconder las marcas bajo mangas largas en pleno verano, de inventar excusas para los vecinos, de ver el miedo reflejado en los ojos de Samuel cada vez que las voces se alzaban en la casa.

Poder Escapar [ Sterek ]Stories to obsess over. Discover now