El sonido de los carros pasar cerca de mi ventana me despertó, uno tras uno pasaba como si fueran animales en manada, el sonido retumbaba en mi cabeza, todos pasaban con prisa, todos viven con prisa tratando de llegar temprano para poder empezar su atrofiado día, en cambio yo, yo hoy tendré el día libre y el siguiente y el siguiente. Por la luz artificial que entraba a mi ventana podía asumir que era la madrugada, 6am quizás o tal vez las 5am. Tengo mucho frío y dudo poder levantarme hoy de la cama, a pesar del frío mi cuerpo está sudando ya que me siento en mal estado y no eh comido nada en días.
Tomo fuerzas para levantarme y caminar hacia mi escritorio en donde tengo una computadora, es increíble cómo es que la tengo, apenas me alcanza el dinero pero tengo una computadora, me sirve para poder trabajar, tuve que vender fotos mías por falta de dinero, desde que salí del orfanato eh tratado de hacer lo posible para conseguir dinero, trabajé en un cine por un tiempo pero me despidieron, quien diría que gritarle a una niña me haría perder el empleo, eh tratado de conseguir empleo pero siempre soy rechazado. Sonreí de una forma algo victoriosa al ver que tenía dinero, no era mucho pero al menos me alcanza para sobrevivir otros tres días, es horrible el tener que caer tan bajo y saber que clases de personas compran mis fotos, me da asco pero lo necesito por ahora, muchos pensarían que con ese tipo de trabajos ganas mucho dinero pero muy pocas veces compran mis fotos.
Honestamente, hoy solo quisiera estar dormido, también estos últimos años dormir en la noche me es imposible y eh estado días son dormir en ocasiones, pero hoy, hoy solo quiero poder reconciliar el sueño , me siento tan cansado y débil que no sé cómo es que pude levantarme ni siquiera quiero ver el atardecer, son una de las pocas cosas que puedo disfrutar de mi día, son simplemente tan magníficos y hermosos...desde chico me han gustado observarlos.
Yo vivo en un solo cuarto el cual se encuentra en un edificio con apartamentos, es algo subterráneo y es repugnante, nunca lo eh limpiado aunque no hay mucho que limpiar, solo polvo amontonado en todas partes, con suerte tengo mi cama y la computadora además, solo tiene una ventana donde entra muy poca luz y cada que pasa algún carro pesado es como si todo se fuera a derrumbar, cuatro paredes, pero...es todo lo que tengo.
Pasaron horas, minutos, segundos, y como todos los días, me pase todo el día dentro de a lo que llamo casa, mi cabeza daba muchas vueltas, si me quedaba un rato más no podría aguantar es por eso que me dispuse a salir, me levanté de la cama con dificultad, busqué mis únicos tenis, mi billetera la cual estaba junto a la computadora y finalmente una sudadera negra que con suerte me encontré cerca del cine donde antes trabajaba, abrí la puerta con dificultad ya que siempre se atasca y cuando la abres el rechinido parece como si un animal estuviera siendo torturado, cerré la puerta sin ponerle llave, no tardaría mucho en regresar así que no lo vi como algo necesario, subí las escaleras del edificio, para poder llegar a la entrada de este, el primer paso fuera del edificio siempre me cuesta, de la nada mucho ruido y muchas personas, es muy abrumador para mi.—Está bien, no tardaré, solo voy por el dinero, veo el atardecer y regreso.—Caminé hacia el banco el cual me quedaba a unos pocos pasos, retiré dinero y suspiré ya más tranquilo.—Menos mal, un día más y me moría de hambre.—
Fui al parque, que tampoco quedaba tan lejos, es uno de mis lugares favoritos, tiene unos lindos jardines, bancas despejada y blancas, con muchas ardillas y lo mejor, una hermosa y despejada vista, donde los edificios no estorbaban para ver los hermosos colores del atardecer, antes de sentarme compré un poco de fruta a un vendedor que siempre se encontraba en el parque a la misma hora, caminé un buen rato hasta llegar al lugar donde siempre me siento y descansé allí mientras contemplaba el atardecer. Pero una presencia interrumpió, escuché a alguien saludar y preguntándome para darle permiso de sentarse junto a mí, miré a esa persona, un chico alto, con tez muy blanca, pelirrojo, ojos azules, con el cabello algo largo, cejas marcadas y sus ojos ligeramente rasgados y por lo que veía era un extranjero pero hablaba bien el japonés. No supe que decir en ese momento, hablar con las personas no me agrada y es peor hablar con extraños. — ¿No te molesta si me siento verdad?—lo miré a la cara por unos segundos, tenía una sonrisa muy amistosa pero no muy confiable, me hice a un lado para que se sentara y seguí comiendo lo último que me quedaba de fruta. –Es un lindo atardecer ¿no?- -me preguntó con una voz tranquila. —sí, pero prefiero los de octubre. —Le respondí en voz baja, normalmente mi voz es algo temblorosa y silenciosa y siempre me limitaba a decir pocas palabras pero por primera vez le respondí de una forma normal a alguien, tal vez este chico era una oportunidad para dejar de ser tan tímido, tal vez él me pueda cambiar la vida y por fin liberarme de mi horrible rutina.
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Dime...¿Qué se siente ser libre? Yūkai.
Mystery / Thriller¿Crees estar encerrado aun así estando en libertad?... Cuando Yoshio tenía tan solo 5 años perdió a sus padres en una accidente automovilístico, este fue transferido a un orfanato donde le costó mucho convivir con las personas, así que creció en un...
