- ¿Alguna vez te enamoraste?- había burla en su mirada.
- Quizá, creo que había un muchacho mayor que yo en el colegio. Todo perfecto, con su corbatita bien arreglada. Y tú?- Le dio una calada al cigarrillo mientras miraba a su rubio amigo alineando el "polvito mágico" con una tarjeta de crédito.
- Si, como nunca. Fue bonito. El enamoramiento al principio está de puta madre, después...- se agacho e hizo un ruidoso sonido inhalando-....ufff, es una cagada...
- Una gran cagada, y en algún momento acabamos aquí no?- Gorge hizo un perezoso ademán – No está tan mal...
- No, no lo está. Tenemos bonitos departamentos. Una cuenta en el banco, tenemos nuestro "dulcecito de leche" aquí. No puede ir mejor...
- Claro que puede.- Se apoyó en la cabecera mirando el techo de color blanco, que ahora parecía un crema, quizá por la tenue luz amarilla de la lámpara- A veces pienso en dejar esto. No es sano. Hay que ser...errr. Bien maduro no? Bien centrado. No meter la pata como Pablo. Dónde chucha estará ahora. Escuché de la Santi, que ha vuelto al negocio, pero en una esquina supongo. Metiéndose con viejos apestosos por 20 nomás. Se cagó pues....se cagó-
- Por imbécil. Todos tenemos que tener algo no? Ya viene de cada quien. No vas a tener plata siempre, puedes ahorrar, o buscarte otro trabajo, estudiar. No sé.
- Estudiar? Calla huevón. Los que están aquí, crees que al menos terminaron la secundaria? Tu no terminaste la secundaria. Y si alguno lo hizo...se nos va la plata en algo, no sé en qué...- una calada más- en la mierda que te estás metiendo ahorita por ejemplo. Invita no?- Mateo se quitó riendo, tambaleándose. Esperando ser feliz.
- ¿Y si se la mamo a algún decano?
- ¿Qué?
- Digo, no tengo papeles de secu. Pero se puede conseguir una constancia. Cuesta pero podemos hacerlo, damos un examen, pagamos aquí y allá. Y quien sabe. Podemos hacerlo.
- Y que tú piensas que todos los decanos son maricones?
- No, pero...podemos averiguar. Quizá uno de por ahí, debe haber. Un rector
- Compraste de la buena Mateito-
- No me llames así mierda. Olvídate de ese nombre.
- Si mañana sigues con esa idea. Te tomaré en serio. Ahora ¿De qué estábamos hablando antes de esto?
- De que te cogiste a un nerd en el cole!- Se rió esperando no olvidar por la mañana, lo que lo había estado atosigando en las noches que no parecían ver el amanecer pronto, y en la creencia de que todo era tan frágil; que podría desvanecerse como el humo del cigarrillo de Gorge. Antes le daba igual. Pero ver tanta ilusión deshecha a su alrededor despertó en él un instinto de supervivencia y su amigo le demostró no ser el único. Podrían salir. Y salir bien. Bien parados.
- Nunca me lo cogí, pero bien que quería. Yo sé de esa mirada, que te dan los que están dudosos. Ahora cuenta tú!
- Te la conté un millón de veces...- reía mientras prendía un cigarro.
- Detalles amigo! DETALLES!
- Mmmmm, yo era un geniecillo
- MENTIRA!- Que escandaloso, pensó
- Lo era, él era un perdedor. Un imbécil, ese que se hace el bacancito. Con la camisa mal arreglada. Despeinado, tardón, una risa escandalosa. Como si quisiera que todos se den cuenta que la estaba pasando genial. Y era estúpido. No sabía ni restar.
- Y tu? Un nerd introvertido ¡Caíste por el! Un clásico. Podría vender la historia a una televisora en bancarrota.
VOUS LISEZ
VOCES EN LA OSCURIDAD
Roman pour AdolescentsMateo, es un joven que nació para tener un futuro brillante, al igual que todos los niños ricos del colegio privado en donde está. Y aunque no fuese brillante, podría quedarse de mantenido, si sus padres le hubiesen tenido algo de cariño. Sea como s...
