PREFACIO

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Mis dedos rasgaban las cuerdas de mi guitarra como de costumbre pero con mayor intensidad, quería que todo mi dolor, toda mi furia quedara ahogados en unas notas, en unos acordes, deseaba que el ritmo que mi corazón dictaba lo escuchara el mundo entero. ¿Pero de que servía?

El retumbo del amplificador latía al igual que mi agitado corazón, el sudor corría por mí frente y mi camiseta se pegaba a mi cuerpo, esto no era suficiente aún la sentía, aún escuchaba su risa, su voz, todavía podía sentir su olor, ese rico aroma tan característico de ella. Todavía sentía su calor ¡Demonios! Ella seguía presente en todo lo que me rodeaba.

Al fin me detengo, mis dedos ya sangran, me he dañado con las cuerdas y lo peor es que aún me sigo sintiendo como la mierda. Dejo mi guitarra en su lugar y me quito la camiseta quedando solo en mis desgastados jeans, me adentro en el baño y abro el grifo, me remojo la cara miro mi reflejo en el espejo mis ojos azules están más oscuros de lo normal hasta se podrían confundir como ojos negros, tengo unas enormes ojeras y mis labios están secos y agrietados, ¡me veo como una mierda! además no he querido rasurarme y ya mi barba se hace visible en mi rostro

¿Por qué? Me pregunto uno y otra vez, de él esperaba cualquier cosa pero jamás de ella, siempre me dijo que me amaba, yo la amaba ¿Por qué me tuvo que hacer esto?

Mis ojos arden y siento un nudo en la garganta pero me niego a derramar ni una sola puñetera lágrima por esa mujer.

Cierro el grifo y me voy directo al mini bar que tengo en el apartamento, tomo una botella de Jack Daniel's y me siento en el sillón a ahogar todas y cada una de mis penas.

Después de la tercera botella aún seguía pensando en esa hermosa pero traicionera mujer, me levanto tambaleante y busco mi camiseta en el piso, la tomo y me la pongo a duras penas, mi cabeza se siente como si estuviera llena de algodón.

Tomo las llaves del auto, necesito más alcohol y aquí no lo encontraré.

Bajo las escaleras poco a poco hasta llegar a la salida, me cuesta horrores bajarlas pero aun así lo logró a duras penas. Camino directamente al estacionamiento y busco mi auto y le quito la alarma y hago un esfuerzo para entrar en él.

El encenderlo es la más grande hazaña y ni hablar del sacarlo del estacionamiento, una vez en carretera mi visión empieza a empeorar, frotó un poco mis ojos pero aun veo borroso, me convenzo que estoy bien, acelero un poco más sin embargo en estos momentos no logro distinguir nada, todo se ve como un borrón y empiezo a creer que esto fue mala idea, pierdo el control del auto e inmediatamente veo unas luces que vienen directamente hacia mí y por algún motivo sé que este es el final, así cierro mis ojos y sonrió esperando el impacto.

ETERNAL: Sinfonía fantasmalStories to obsess over. Discover now