LA MUERTE.

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"Dicen que la muerte no duele..."


YoonGi POV:

De pequeño tenía temor a la muerte pero me di cuenta que la vida duele
mucho más. Cerré los ojos intentando ahuyentar el miedo, pero no lo
conseguí.

Seguía presente, seguía atormentando mis días y lo único que queríaera controlarlo.

Gritos de dolor se escuchaban, la voz de mi madre golpeaba micabeza dejándola fría y extrañada. Los golpes sonaban a eco en toda lacasa y ese sonido regresaba a mí de una forma muy intensa.

De repente un silencio inquietante se hizo presente dejandosolamente el sonido de mi respiración entrecortada. Agarré con fuerza la alfombra, y cerré los ojos.No quería salir, pensaba que, al estar debajo de la cama, él no mepodría encontrar.

La puerta se abrió y dejó entrar un aire frío y un tanto macabro que
hizo parar mi corazón. El miedo me tiraba de la manga pero yo apretaba los dientes para no
temblar.


—¿Dónde estás, YoonGi? —rugió—. Quiero enseñarte algo.Entró en la habitación y lo primero que hizo, fue abrir el armario.—Veo que ya no te escondes en el armario. —Cerró la puertadespacio—. ¿Encontraste otro escondite?


Sus pisadas golpeaban mi estómago y los latidos enfurecidos demi corazón acompañaban la melodía.

Sentí su olor, un fuerte olor a cerveza y a muerte. Me agarró la
mano y tiró con fuerza mientras me arrastraba fuera de mi escondite.


—Te encontré —dijo y abrí los ojos.
Su camiseta estaba manchada de sangre, sus ojos eran oscuros y
tenía arañazos en el rostro.
—Ven conmigo, muñeco. —Me agarró por el pelo y me llevó con
él hasta la habitación de al lado.

La puerta estaba abierta y el cuerpo sin vida de mi madre estaba
tirado en la cama.

—¡No! —grité—. Ella no...

Las lágrimas ardían tras mis párpados cerrados temiendo lo peor.

Me solté y reuní fuerzas para atacar. Mis brazos volaron sin rumbo,
aterrizando en algún lugar, quizá en su rostro o en su cuello.Sus dedos agarraron mi cabello para tirar de mi cabeza hacia atrás y mirarme a los ojos.


—Deja de moverte —rugió.Me empujó sobre la cama y acercándome al cuerpo de mi madre. Levanté su cabeza y la sangre manchó mis manos. Tenía los ojos abiertos y el miedo se reflejaba en ellos. Ese miedo que me hacía compañía todos los días.Giré la cabeza y vi que él estaba buscando algo en el cajón.Aproveché ese momento para salir corriendo de la habitación. Entré en su despacho y abrí el primer cajón. La pistola seguía allí, ella era mi salvación y pensaba usarla.
Subí las escaleras con el arma en la mano para cuando quise empujar la puerta de la habitación, mi padrastro ya me había agarradodel brazo. Arrancó la pistola de mi mano y me abofeteó.—Debería matarte, pero tengo mejores planes para ti. Eres mi
salvación —dijo y se acercó a la cama.

Apuntó la cabeza de mi madre y disparó. La bala atravesó el
cráneo y el cuerpo se sacudió.

El miedo dejó de atormentarme y me susurró en el oído:

Yo me encargo de esto...

Me puse de pie y sacudí mi cuerpo entumecido.Me preparé para algún acto de venganza, pero no llegó. En menos dedos segundos, estaba tirado en el suelo y con la sangre brotando de mi boca.

Mi padrastro se agachó y tomó mi mano derecha. Colocó la pistola y
apretó mi dedo índice en el gatillo hasta que una bala silbó en el aire.
Impactó en su rodilla derecha y gritó de dolor.

Limpió la pistola con su camiseta manchadas de sangre y la tiró al
suelo.
Se acercó y me agarró por los brazos. Me subió a su hombro derecho y
bajó conmigo las escaleras. Luego me dejó en el suelo y empezó a reír.

—Tienes el aspecto de un pequeño asesino —murmuró.


Avisó a los policías y en menos de media hora llegaron y me
esposaron. Él les dijo que estaba loco y que después de matar a mimadre, intenté matarle a él también.

Los policías me metieron dentro de un furgón y junto con mi amigo el
miedo, me llevaron a un hospital psiquiátrico.

Allí comenzaría mi venganza y regresaría renovado para terminar
con su vida.

El miedo y la muerte, eran mis mejores amigos.

NO TENGO MIEDO.  [YOONKOOK / KOOKGI ]Stories to obsess over. Discover now