I

403 47 61
                                        

Un enorme jardín es un buen lugar para casarse piensa, el sol está en todo su esplendor en Miyagi y la corriente fresca de aire mueve sus cabellos que por supuesto se negaron a ceder ante el gel.

Entrega su invitación y entra acomodándose la corbata que amenaza con asfixiarlo, fue todo un lío atarla cuando Kenma no estaba ahí para hacerlo por él. Si hubiese planeado todo esto con antelación y no un día antes, tal vez podría haberse esforzado por verse un poco más decente, en fin.

Cruza hábilmente por el jardín evitando que las personas alrededor lo noten, las mesas redondas con manteles blancos están esparcidas estratégicamente por todas partes, Kuroo no puede evitar no notar el enorme pastel de cinco pisos en la mesa central, mira con recelo las dos figuras ubicadas hasta arriba del mismo. Es basura como si el amor de los novios fuese tan legítimo.

Los centros de mesa son arreglos florales violetas, Kuroo puede asegurar que Daichi no participo en lo absoluto en la organización de la boda, todo era demasiado pomposo y elegante. El chico que Kuroo conoce no era más que sencillez, alguna vez imagino su propia boda y llegó a la conclusión de que sabiendo lo impulsivo que llegaba a ser él mismo y lo fácil que era Daichi para con sus deseos, seguramente se casarían en Las Vegas con Elvis Presley dictando la ceremonia, Sugawara ebrio hasta la médula como padrino y Oikawa como maldita dama de honor, eso sería todo y no sería nada más que perfecto, el mero pensamiento planta una sonrisa en su cara.

Pero nada de esto le pertenece, nada excepto una persona quien casualmente resulta ser el novio, si Kuroo es o muy temerario o un imbécil, déjalo. Él se justifica diciendo que sólo es un loco enamorado.

Se esconde entre los arbustos cuando la novia pasa rebotando como una bola de algodón con unas agitadas damas de honor enfundadas en vestidos púrpuras siguiéndola. Ella luce como una reina, ciertamente la belleza de Yui es innegable y lo único que lamenta Kuroo de todo ésto es la embarazosa situación en la que está a punto de enredarla, se consuela a sí mismo pensando que para empezar ella no debió haber puesto los ojos en alguien que ya estaba apartado.

La madre de Michimiya se pavonea con una copa entre las manos y demasiado maquillaje en la cara, probablemente esté presumiendo a cada uno de los invitados el inminente compromiso que se llevará a cabo, Kuroo se abstiene de bufar incrédulo y decir "Señora no sabe de lo que está hablando".

El evento principal de todo este circo está a punto de comenzar, por lo que busca dirigirse a su asiento designado, los chicos de Karasuno ya están en las sillas más cercanas al altar, Kuroo tienen que reírse al ver a Nishinoya y Hinata prácticamente vibrando en las sillas.

Evita gemir en protesta cuando la mirada de cierto chico le encuentra y poco después se acerca a él caminando con galantería, sus ojos entrecerrados en sospecha, Kuroo hasta ahora había evitado hábilmente a los chicos problemáticos con éxito, Iwaizumi casi lo descubre en más de una ocasión y Bokuto estaba demasiado ocupado mirando a Akaashi para siquiera notarlo, pero este tipo...

—Ya hoo~ Tetsu-chan es una sorpresa encontrarte aquí— saluda Oikawa, su brazo sujeto por ese niño llamado Tobio que mantiene la cara de estreñido a pesar de todo.

— Oikawa que alegría verte, han pasado ya ¿qué?¿dos años?— responde con fingida alegría.

—Tan gracioso, nos vimos la semana pasada cuando según recuerdo estabas lloriqueando por el trasero del novio en cuestión— dice Oikawa directo al grano, su mirada inquisitiva y preocupada en partes iguales, Tobio a su lado ni siquiera presta atención sumergiendo sus dientes en un pequeño croissant.

— Y ambos nadamos desnudos en la piscina de Bokuto... buenos tiempos ¿verdad?— Kuroo le guiña un ojo juguetonamente ganándose un bufido de Oikawa.

SPEAK NOWStories to obsess over. Discover now