Jamás debimos jugar.

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JUNE STRAND POV's

o c t u b r e 3 1




Cuando el reloj dio las 19:00 tomé mis cosas y me dirigí a casa de Ghalia, habíamos acordado reunirnos todos para pasar Halloween en compañía.

El camino era largo y aburrido, me gusta observar los árboles cuando decidía caminar. Ellos transmitían paz y tranquilidad y eso era lo que yo necesitaba.

La primera en cruzar la puerta de la casa fui yo. Recibiendo a una rubia plástica mejor conocida como Ghalia McKy en brazos, ella amaba a todos, tenía cinco años mentales y diecisiete en físico. La segunda persona en llegar fue Thiago Doak, un pelinegro que amaba escuchar música de los 70's. La tercera fue John Kerry, medía aproximadamente 1'90 y todos lo llamaban árbol, disfrutaba del cigarro y las mujeres. La última fue Hely Currie, más inteligente que todos juntos y con curvas regaladas por el mismísimo Dios.

—¿Ya estamos todos? —la voz de John llego a los oídos de todos.

Nos habíamos conocido en primaria hace varios años atrás, estudiábamos en cursos diferentes, pero nos unía algo llamado horas extra de castigo.

—Si, en total somos cinco —respondió Ghalia.

Thiago y John habían sido los encargados de planificar los juegos de la noche, decían que no nos íbamos a quedar aburridos y que teníamos que disfrutar como nunca.

—Entonces, prepárense —advirtió Thiago—, la semana pasada cuando John y yo salimos tarde de clases, nos encontramos con un hombre que nos enseñó el juego del cristal, tenemos que jugarlo hoy para que funcione.

El rostro de Hely no transmitía diversión, ella odiaba las cosas de terror y los juegos de Thiago. Decía que era un inmaduro para su edad, en realidad todos menos ella lo éramos.

—No voy a jugar —soltó Hely.

—¿Tienes miedo? Sabía que dirías eso, por eso mismo te deje el papel más fácil —una pelea entre Thiago y Hely se avecinaba y todos éramos espectadores.

—Sabes que no me gusta jugar estas cosas.

—Vamos Helyana, ¿quieres pasar la noche sentada viendo como nosotros si nos divertimos? —la voz de Thiago tenía un tono gélido.

—Eso suena mejor que jugar que ustedes —golpe bajo para todos.

Sabíamos que Hely odiaba la diversión, le gustaba más estar leyendo un libro de romance clásico.

—Hely... vamos, deja que Thiago nos muestre el juego —interrumpió Ghalia.

—Gracias —Thiago volteo a ver a Hely, quien estaba fulminando con la mirada a Ghalia—, deberías ser como ella, un poco más divertida.

Todos volteamos a verlo, no debía comparar a nadie.

—Ignoremos todo, expliquen el juego —hablé por primera vez.

—Esta bien, sólo tiene tres reglas, será fácil —empezó John—, la primera es que necesitamos que alguien se sacrifique.

—Esa será Helyana —los ojos de Hely por un momento casi salen de sus cuencas, no quería saber nada de lo que estaba pensando ahora mismo.

—¿¡Qué!? —gritó—. Ni loca, ni aunque me paguen mil dólares, June, dile algo a Thiago.

—No seas idiota Hely, la persona que se sacrifica estará sentada todo el juego —reclamó John.

El juego del cristal | ✔La tua prossima ossessione. Scoprilo ora