Capítulo 1: El príncipe

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Estaba tocando una y otra vez la misma canción, una aburrida y sin gracia, de esas que todos conocían pero nadie disfrutaba; su padre decía que era elegante, perfecta para la tediosa junta de ministros. 

Tocaba el piano desde los 9 años, en ese momento, le encantaba. Su madre cantaba junto a él con esa hermosa y dulce voz que tenía, la cual lo alegraba cada vez que estaba afligido o que lo dormía cuando le costaba hacerlo. 

Pia había sido una mujer deslumbrante, parecía encantar a todos con su personalidad tan amable y su sonrisa siempre perfecta. No importaba si había peleado con su padre, le dolía el estómago o tenía el peor día de su vida, ella siempre estaba sonriendo, dispuesta a ayudar a quien lo necesite. 

Aún podía recordar sus besos de buenas noches, el olor a té con miel matutino, sus ojos de complicidad cuando lo ayudaba a que las sirvientas no se dieran cuenta que había roto algo o hecho alguna travesura. La recordaba cada vez que se miraba al espejo y veía sus rizos dorados que estaban a punto de llegar a sus ojos azules claros. 

Fue la persona que más amor le dio en toda su vida, quién lo amo incondicionalmente, hasta sus últimos días.

"Desearía volver a esos momentos" pensó, pero no podía quedarse en el pasado, un príncipe no podía darse el lujo de ser melancólico y andar llorando por los pasillos por la pérdida de su madre, eso ya había pasado hace mucho, tenía que seguir adelante, pensar en el futuro.

Pero... ¿Qué futuro tenía?  El rey sería Athan, su hermano mayor, así que probablemente se pasaría la vida como un príncipe holgazán el cual no era más que una cara bonita, que algún día se casaría con una joven rica de una familia sedienta de poder. 

Siguió con la melodía, tratando de evadir sus pensamientos. Mañana irían los ministros de todo el reino al palacio real, y tendría que tocar allí. Odiaba ser tratado como un juguete, como si solo sirviera para entretener a un par de burócratas. Tenía más talentos, era una persona capaz, pero al parecer no le servían de mucho siendo el hijo del medio del rey.

Él no quería ser un príncipe, no le importaba estar lleno de riquezas, lo único que quería era salir de ese aparatoso y estupido castillo en donde se había criado y no volver jamás. 

Escuchó unas pisadas estruendosas fuera de su habitación, que frenaron en su puerta y llamaron a esta con fuerza. no le dio tiempo de contestar cuando el rey entró. 

Supongo que ya sabes lo que tienes que tocar.

Si, señor. - Dijo con un leve sarcasmo, que, por supuesto, el agrandado monarca no notó.

¿Tu traje está listo? sino voy a matar a las costureras - Calix quiso decir algo, pero Orien (Su padre) prosiguió. - Recuerda las reglas, no hables si yo no te lo pido, saluda cordialmente y no hagas nada sin mi aprobación ¿Entendido? - El joven volvió a abrir la boca en vano - bien, no me molestes que han sido días atareados.   

Y se fue, dando un portazo que se oyó hasta el otro lado del predio. 

Se quedó unos segundos mirando la nada, tratando de descubrir desde cuando su vida, aunque llena con de todo, estaba tan vacía, tan solitaria. Se preguntó desde hace cuánto se sentía tan miserable y resignado a ello. ¿No debería hacer algo? ¿Acaso no merecía ser feliz?

El Reino De Los SecretosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora