Regrese a la libertad...a la soledad...mi nueva vida iniciara sola...o eso creí, aquel día lluvioso fue que descubrí...que ella me podría dar una nueva esperanza de ser...feliz...
Luisa Rodríguez, felicidades. Queda en libertad -dijo un hombre abriendo una reja de barrotes de hierro y entrando a un cuarto en el cual se encontraba la chica que este buscaba- La chica se levanto de una pequeña cama apenas cubierta con una manta. Ya una vez esta estaba de pie caminó hacía donde se encontraba el hombre que la había llamado. Vamos a que firme los papeles de su libertad -dije aquel hombre mientras la jalaba un poco para que saliera del cuarto ya una vez afuera la empujo un poco para hacer que esta camine a la oficina del encargado del lugar- bien puedes pasar...-dijo aquel hombre mientras le abría la puerta de la oficina-.
Toma...-dijo un hombre con traje el cual se encontraba dentro de la oficina y sentado en la parte de atrás de un escritorio mientras colocaba un montón de documentos sobre ese mismo escritorio y al costado de estos una pluma- solo firma esos documentos y serás libre. Es para confirmar tu salida y para que te puedan entregar tus pertenencias -dijo aquel hombre mientras sonrío de manera alegre ante la chica que estaba al frente de ella- vamos deberías estar más animada; ya no tendrás que sufrir por eso que pasaste, podrás empezar una nueva vida más...
¿Feliz?...He olvidado lo que significa eso...-dijo aquella chica mientras agarraba la pluma que estaba al costado de los documentos- Yo ya he perdido todo, ¿cree que realmente tenga la posibilidad si quiera de estar en algún lugar sin que me juzguen por haber hecho eso? -dijo la chica mientras firmaba los documentos-
Si tu quieres podrás lograrlo. Por cierto ¿a donde iras al salir de aquí? ¿Tienes dinero -pregunto aquel hombre a la chica- ¿con tu padre tal vez? -pregunto aquel hombre con claro nerviosismo por lo que fuera a responder la chica-
¿Alguna vez mi padre vino a visitarme o a preguntar por mi en estos tres años que estuve en este infierno? -dijo la chica con una voz que claramente demostraba enojo, tristeza e impotencia-
Entiendo...si quieres puedo conseguirte un pequeño cuarto. Para que te puedas quedar al menos por unos días en lo que consigues algo para ti...
Luisa.-No quiero ayuda de nadie, entendí que algunas cosas tienen dobles intenciones en este mundo y entre mejor me aleje de los que me quieren "ayudar" mejor -dijo aquella chica mientras colocaba de manera brusca la pluma en el escritorio lo cual decía que ya termino de firmar-
Si...ve a la puerta que esta al fondo del pasillo al salir de la oficina, te darán tus pertenecías y podrás irte.
De acuerdo -dijo la chica mientras salía de la oficina y dirigirse a al lugar donde le habían indicado-
¿Porque a las personas mas amables son las que peor deben de terminar? -dijo aquel hombre mientras miraba la puerta de su oficina cerrarse por la salida de la chica.
Mientras tanto en la otra parte del pasillo
¿Eres Luisa Rodríguez? -dijo una mujer la cual estaba atrás de una ventana cubierta por unos barrotes cubiertos de malla metálica-
Si soy yo -respondió la chica de manera poco interesada- aquí mi hoja para recibir mis cosas -dijo la chica Luisa mientras deslizaba la hoja por debajo de la ventana-
Claro, permite un momento chica -dijo la mujer mientras salia de la vista de la ventana, tras pasar unos dos minutos regreso la mujer a la ventanilla la cual abrió- bien. Es un conjunto de ropa, una pequeña navaja, cartera con treinta dólares, su identificación que valida ya su mayoría de edad. ¿Es correcto todo?
Si, es todo lo que me entrego -dijo Luisa mientras lo colocaba en el piso-
Solo firma esta hoja en donde te lo pide para registrar que todas tus pertenencias están completas, y cuando me la entregues te debes cambiar la ropa -dijo la chica mientras le daba la hoja y una pluma a Luisa-
Luisa al terminar de cambiarse y entregar la hoja salió de aquel pasillo hacia su nueva vida.
Vaya, aire fresco, libertad. Ya no recordaba ni lo que era esto -dijo Luisa en su mente mientras sentía como unas cuantas gota de lluvia le caían en la cara-...lluvia...-dijo Luisa de manera tenue mientras sonrío- hacia mucho que no veía una linda noche lluviosa. Creo que de todo esto era lo único que realmente extrañaba- dijo Luisa mientras comienza a llover mas fuerte- ella al ver esto solo camino sin rumbo bajo la lluvia. Ninguna dirección en especial solo una simple caminata-
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ella solo continuó caminando a paso lento sin importarle que pudiera pasar algo o enfermarse por el frío de la lluvia. Está tras la caminata llegó a un mini mercado, aquellos que abren por veinticuatro horas, ella entró al mini mercado sin más y agarro unas galletas, una soda se dirigió a la caja a pagar- ¿Cuánto seria? -dijo Luisa a la persona que se encontraba al otro lado-
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Serían diez dólares -dijo la persona pidiendo el pago-
Luisa saco parte de sus treinta dólares para hacer el pago hasta que volteo la mirada hacía el exhibidor que estaba al lado el cual contenía cajas de cigarrillos- ¿podría agregar una caja por favor?
Claro -dijo la persona sacando la primera caja que logro agarrar- serian veinte más.
¿Y ahora como voy a encenderlos? -dijo en su mente Luisa tras pagar el restante de los cigarrillos-
Luisa salió del mini mercado de manera un poco decepcionada ya que esta no pudo comprar un mechero para poder encender sus cigarrillos, pero ya estando en la parte de afuera había otra persona la cual estaba fumando. Luisa se acercó a pedir prestado un encendedor a la otra persona la cual muy amablemente se lo presto y esta encendió su cigarrillo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.