Felicidad 1

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Entré en mi habitación contenta por las noticias que me había dado él. Recordé un momento, recordé cuando papá aún no había ido a la guerra, recordé cuando solo éramos los tres.

Papá y mamá charlaban y reían, yo los veía y sonreía cada que reían los dos juntos, se empujaban y reían, se enojaban y reían, los miraba y mi felicidad crecía. Sentía las lágrimas en los ojos, reíamos a carcajadas y mis ojos se cerraban, nos mirábamos en silencio mientras respirabamos con dificultad un segundo y al siguiente soltabamos otra carcajada. Recuerdo ese día perfectamente pues papá había llegado a casa decaído y molesto por un sujeto maleducado. Nos contaba la historia con rabia y tan seriamente que comencé a reír descontroladamente, el me regañó, pero no pude parar, entonces siguió mamá, reía y me abrazaba, papá tenía el ceño fruncido y una mirada molesta. Entonces me calme, me miró enrojecida y soltó una carcajada doblandose por la mitad y con lágrimas cayendo de sus ojos, renaudamos las risas todos.

Recordé ese momento. Recordé el primer día que la felicidad tocó nuestra puerta cuando teníamos de visita a la desolación y al desánimo. La primera vez que éramos felices los tres y lo expresabamos tan abiertamente. No volvería a suceder en la actualidad. Papá estaba en la guerra, mamá trabajaba doble tiempo, yo estudiaba y ahora estaba comprometida con un idiota y en casa ahora vivía una gran persona, un judío al que su nación desprecia.

Un momento fugaz de felicidad que nunca olvidaría.

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