Carta#1

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De: Un fiel creyente.

AMOR DE MI VIDA.

«Tú nunca lo sabrás, jamás sabrás cuánto te amo. No puedo esperar algo más si la distancia de nuestras almas es aún mayor que la de nuestro cuerpo y jamás lo sabrás porque aunque bailemos en la misma red del destino jamás nos toparemos porque nos vamos a desviar del camino y para la muestra un botón que más que estabas juntos y ahora no, no era simplemente amor también era una hermosa conexión y aunque era tan estable tambaleó en un solo instante y aunque era fuerte una notica lo volvió frágil.

Te amo, me encantaría decírtelo en este instante, correr a ti y abrazarte, recostarme en tu regazo mientras me besas y pasar delicadamente mi fuerte mano por tu delgada cintura, tomarte de la mano para cruzar el camino e ir del lado de la carretera, hacer una carrera para ver quién es más lento, aunque siempre te ganaba lo que no sabías tú es que eras tan rápida que con la primer mirada me enamore perdidamente.

Sé que siempre fui terco y reservado pero como podría expresar algo que no era imaginario, era amor y nunca lo había sentido, pero, era un amor muy puro e inocente tanto así que fui muy insolente no pude ver la belleza de nuestro amor solo cuando ya todo termino.

Recuerdo la manera en que vendrías a nuestra primera cita, como olvidarlo si yo elegí ese incómodo vestido pero aunque lo odiabas y fue por broma no puedo negar que te veías espectacular, tengo que admitir que me sentí tan feliz de tener a mi lado a una mujer así. Yo vestía un sombrero y capa era extraño esa forma de vestir pero eras tan bromista que así lo elegiste tú. Ya estando allí juntos en aquel enorme lugar decidimos recorrerlo y hablar, éramos como unos niños pequeños, no sabíamos a dónde ir, pero aún así a todos los lugares queríamos entrar y bromeamos a casa paso que dábamos. Finalmente a la sala de cine entramos, fui difícil elegir que veríamos estaba entre una que siempre me gustó y otra nueva que salió, tú tan humilde te confirmarías con cualquiera, pero para sombreada incluso de mí la más inesperada elegí, entramos nosotros como la nobleza, muy sutiles buscamos nuestro sitio y como buena pareja juntos nos hicimos. Tú pensarás que ni siquiera la película recuerdo pero como olvidar aquel incómodo y tierno momento, lloré cuando el personaje murió y tu pecho me abrigo, luego salte de la emoción al enterarme que eso no sucedió, me mirabas con ternura mientras pensabas en que era un niño pequeño y ahora me preguntó por qué ya no lo haces. Cabe recalcar que fue la primera cita que tuve y la más hermosa, y aunque fue la última la llevo grabada en lo profundo de mi corazón.

Recuerdo la alegría que se reflejaba en esos ojos claros que tienes, cada vez que te sentías bella en una foto, me pedías que la viera y yo admirando todo de ti te decía lo bella que estabas. Era tan graciosa la forma en que me pedías que viera la foto, era algo tierno, algo que extraño. Ahora la alegría es mía que al menos puedo verte en alguna de las fotos de tus redes, viendo desde la distancia de todo nuestros seres y con la esperanza de que me escribas diciendo cuanto me extrañas para yo poder decirte al fin lo que siempre sentí y siempre me guarde.

Nunca estuve preparado realmente para decirte que... Te amo, que siempre te ame y nunca te lo dije porque era completamente increíble que tú también me amarás y tenía miedo de que lo que pasó pasará y cómo es la vida que terminó ocurriendo y te lo dije mil veces cariño, sabía que esto sucedería.

Mientras me tomo mi café puedo en ti y en cada momento pienso en ti, no importa si es algo simple o algo complejo en todo momento del día te tengo en mi cabeza, es la nostalgia que me genera tu ausencia. Tengo aún los recuerdos dentro de mí y aunque pierda la memoria una y otra vez siempre te recordaré como lo más hermoso que tuve y lo más perfecto que perdí, como la única mujer que amé.

Cómo alguna ve te dije, apreciar la belleza del cielo es lo que me recuerda a ti y así mismo es lo único que me queda de ti. Siempre apreciaré el cielo al igual que siempre te amaré.

Escribiendo esta carta me doy cuenta de lo equivocado que estaba, claro está que no he amando a alguien tanto como a ti pero sé que amaré incluso con más intensidad puesto que ahora me amo a mí.

Esta es la última carta que te escribo, la dejo en esta lápida vacía donde he enterrado todo lo que sentía.

Nos vemos.»

Para: El amor de mi vida (quién creía que lo era).

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La espera se volvió eterna, los días fueron testigos de su agonía, su cordura se había esfumado por completo, su final era inminente. Este camino él mismo lo había elegido, pero no se arrepentía, siempre fue un hombre seguro de si mismo, orgulloso, terco. Quizás sus principios lo llevaron a su final, sin embargo decidió lanzarse sin pensar en alguna consecuencia.

Pero, pese a su demencia fue iluminado por un rayo de esperanza «"Yo te buscaré"» un constante pensamiento que retumbaba en su cabeza, las dulces palabras de promesa que su amada le había expresado con sinceridad, o al menos eso creía, este fue el motivo por el que decidió esperar, confiado en las palabras vacías de una insólita alma vio los días pasar, los días volaban y la espera se hacía más y más eterna... Hasta que sus esperanzas se vieron frustradas por la realidad.

Adam Dimou esperó algo ficticio, se ancló a una relación efímera y aunque las llamas de la pasión entre ambos había sido extintas por la ruptura, en su corazón esas llamas seguían latentes. Pero al fin llegó algo, aunque no precisamente lo que estaba buscando, se encontró a él mismo, su verdadera seguridad, se encontró a él mismo y realmente entendió que aunque con un "adiós" se puede ir una parte de ti, los días se volverán grises y fríos, al final volverá a amanecer y todo estará bien.

Que importante fue para él entender que no todo es como esperamos, la vida no es eterna y no deberíamos dejarla pasar por algo tan simple, la dignidad es tan necesaria para poder darnos nuestro lugar, el que merecemos.

No siempre el orgullo es malo, a veces es necesario dejar ir a una persona por nuestro propio bien.

Al fin, Adam se sintió en paz con el mismo.

Adam Dimou.

Cartas de los olvidados - Primera ParteStories to obsess over. Discover now