'Cause when you're on your own,
a little opera goes a long way
-A Little Opera Goes a Long Way, Sky Sailing
Señores pasajeros, por favor abrochen sus cinturones y acomoden sus asientos. El avión está por despegar. Muchas gracias, les deseamos un buen viaje.
Le hago caso a la azafata y me abrocho el cinturón. Suspiro nerviosamente y miro por la ventanilla: a lo lejos, se ve el auto de mis papás y el de mi novio estacionados al lado del alambre que separa la carretera de la pista donde se hallan todos los aviones. La vista es genial, y eso que todavía no hemos despegado aún. Creo que la ansiedad mata. O casi, pienso mientras el avión toma carrera por la pista para, por fin, volar a Nueva York. Cierro los ojos y respiro hondo. Tengo mucho sueño, el vuelo estaba programado para las nueve de la noche, sin embargo, hubo una demora de una hora y media, por lo que terminamos recién subiendo al avión a las diez y media de la noche. Ni siquiera pude comprar algo para comer, pero tuve más tiempo para despedirme de mi familia, de mis amigas y de mi novio. Tomás. Decidimos mantener nuestra relación, aunque será una a distancia. Mis amigas me intentaron convencer de que eso no servirá, que nunca sirvió con nadie y de que termine con él, con ese "idiota", según ellas. Nunca lo aceptaron, incluso desde antes de que yo comenzara a salir con él, ellas ya lo detestaban. Dicen que es un engreído que sólo piensa en sí mismo y en cómo hacer para volverse el capitán del equipo de fútbol de la escuela. Se cree Van Persie, el capitán del equipo de Holanda. O Cristiano Ronaldo. Pero no es ninguno de los dos. Sólo es un niñito caprichoso y maleducado que no acepta que es pésimo jugando al fútbol, y que el capitán de su equipo siempre será Lautaro. Él sí que es un buen jugador. Lautaro incluso tiene buenas notas en la escuela. Dime, Emma, ¿Por qué no sales con él, en vez de con Tomás? Eso era lo que me decían. Siempre. Y mi respuesta no deja de ser que es a Tomás a quien quiero. Por favor. Ellas no lo conocen realmente. Tomás lo es todo.
Me despierto un par de horas después. No me había dado cuenta de que si esperaba unos minutos, me traerían la comida. Así que había cerrado los ojos y me había dormido en una fracción de segundo. Por suerte, me dejaron la comida en la mesita que se engancha al respaldo del asiento de adelante. Cuando termino de comer, llamo a la azafata apretando un botón especial para eso y le doy los restos de mi comida. Miro por la ventana una vez mas antes de decidirme a seguir durmiendo y me doy cuenta de la oscuridad que había fuera del avión. Era plena. No se veían ni las estrellas. Nunca había estado más lejos del suelo que del espacio. Nunca había estado tan lejos de mi familia. Y amigos. Y Tomás... suspiro. No puede ser que ya los esté extrañando a todos. ¿Cómo sobreviviré un año sin ellos? ¿Acaso este intercambio ha sido una mala deci... No llego a terminar de pensar la frase que ya me encuentro sacudiendo la cabeza, intentando que esos pensamientos se alejen de mí. No era una buena decisión, era una excelente decisión. Y era lógico extrañar a las personas con las que he pasado mis dieciséis años de vida. Los extrañaré cada minuto del resto del año en Nueva York. Pero eso está bien, soy humana. Y ellos estarán perfectamente, con o sin mi. Además, nos comunicaremos por mensajes a través de Facebook o por e-mails, casi todos los días. Es raro estar argumentando conmigo misma. Debe ser por el cansancio, pienso, mientras cierro los ojos y me obligo a dormir.
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Emma: Bienvenida a Nueva York
Teen Fiction[PAUSADA] Emma tiene demasiado: amigos fieles, una familia que la apoya y un novio al que ama. Pero "demasiado" no lo es todo. Ella desea cumplir su sueño: ser arquitecta. Pero no una arquitecta cualquiera, sino, la mejor de todas. O al menos del pa...
