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Capitulo 1

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No era la primera vez que lo veía, había llegado al colegio hace dos años. No destacaba mucho pero sí que había llamado su atención esas últimas semanas. Tenía bastantes amigos, la mayoría hombres, se veía de lejos que era la clase de persona que te caía bien desde que la conocías, tal vez no como los populares de último año, pero era simplemente simpático y gracioso cuando lo ameritaba.

–¿Cómo se llama? –le preguntó a Matt, ese mismo año, después de haberlo visto un par de veces.

–Creo que Ethan, ¿Por qué?

No le respondió a eso. A pesar de estar en el mismo grado, aunque no en la misma aula, nunca se habían hablado, nunca surgió la necesidad y tampoco el interés necesario.

–¿Vas a venir a la práctica? –pregunto su amigo después de la clase de matemáticas.

–Si, –dijo mientras me levantaba y guardaba sus cuadernos– voy a ver mis cosas y voy.

Se dirigió a la zona que se encontraban los casilleros y empezó a revisarlo. No había mucha gente por ahí, los casilleros quedaban al fondo del colegio y eran solo para el grado al que pertenecía, y por lo tanto el de Ethan se encontraba cerca.

–Ya te dije que no puedo inscribirme en bádminton –escuchó a uno de sus amigos, que estaba a unos metros de él.

–Mi madre quiere que haga algún deporte, y ese es el que más me gusta de las opciones que da la escuela. Acompáñame, por favor.

–Pues irás solo –le dijo mientras soltaba una risilla.

Terminó de recoger lo que le faltaba y se dirigió al coliseo del colegio. Matt le esperaba para empezar a colocar las redes, mientras el profesor hablaba, para comenzar la clase. No llevaba mucho tiempo practicando Badminton, comenzó a hacer el deporte por una apuesta en una de las pocas fiestas que asistía, en una de sus compañeras. Le dijeron que no podría soportar ni una semana haciendo ejercicio, y tras negarlo rotundamente, apostaron. No era malo, Matt le había ayudado bastante a practicarlo y se había vuelto, sorprendentemente, bastante bueno, en el apenas año que lo practicaba.

Matt ya llevaba 3 años en el equipo de la escuela, pero, aun siendo el segundo mejor del equipo, seguía convencido de que él no estaba hecho para el deporte y que era una desgracia.

El profesor dio por finalizada la clase y todo el mundo se estaba retirando. Verificó la hora en su celular, eran las 5 de la tarde.

–¿Qué vas a hacer el fin de semana?

–Ni idea, no tengo nada planeado.

–¿Te pasas a mi casa? Mi mama va a salir todo el fin de semana y no quiero estar solo todo el rato.

–Eres un bebé –río– sí, claro. Nos vemos mañana.

Regresó caminando a su casa, ya que no vivía muy lejos. Abrió el portón de la casa de sus padres con su copia de la llave, y entró distraídamente a la casa, su madre lo saludo cariñosamente con un abraso, y le indico que había un poco de pastel en la cocina y si quería se sirviera un poco de leche. Comió rápidamente y se encerré en la habitación.

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