- I -
-Hola muñeca- Habló la persona con una voz bastante grave tras el teléfono, exhalando, lo que parecía el humo de un cigarro - ¿Sabes quién soy?
-La verdad es que suenas como un anciano que ha fumado como un carretero - dije entre risas - ¿Quién cojones eres?
Tenía que admitir que la voz de ese desconocido tenía su punto. Esperé a su contestación deseosa de oirle de nuevo.
-Me llamo Jack Conway - exhaló humo de nuevo - Y para tí,nena, soy superintendente, o señor, no aceptaré que me llames de ningún otro modo ¿Queda claro?
-Como el agua -hice una pausa y añadí rápidamente - Señor.
El superintendente soltó un gruñido grave.
-Ya se que tu has sido una elegida para el traslado a mi comisaría- asentí levemente ante sus palabras aunque él no pudiera verme a través del teléfono- Te veré mañana a primera hora en mi despacho, te mando ubicación.
Y tras eso sonaron los pitidos que indicaban que la llamada había finalizado.
Vaya tío más raro, autoritario, y rudo. Pero que voz tan jodidamente atractiva que gastaba el cabrón.
Antes de que os preguntéis quién soy, os lo contaré yo. Mi nombre es April Greaves, y desde bastante joven dejé los estudios para dedicarme casi en cuerpo y alma en formarme militarmente para entrar en el ejército, y tras unos años, varios despliegues en guerras, y alguna que otra herida grave, decidí meterme en la policía, al ser ya imposible que me volvieran a desplegar en ningún otro conflicto. Ilusamente pensé que ser parte del cuerpo de policía sería más fácil debido al historial que había tenido, y viniendo de dónde venía, pero me equivoqué. Es igualmente duro, si bien no tienes que participar en guerras, a veces me he tenido que cargar a algún civil, y siempre va a costar quitarle la vida a quien sea, te encuentres donde te encuentres. Además de todo eso, era casi imposible no sentir empatía por todas aquellas personas que de algún modo u otro necesitaban tu ayuda; piñazos con el coche, peleas a navajazos que acababan bastante mal, consolar a familiares de fallecidos mientras llegan los servicios adecuados... Muchas veces he acabado muy quemada de mis turnos, pero eso tampoco me ha hecho nunca querer renunciar, aunque reconozco que esa idea sí que se me pasó por la cabeza en alguna que otra ocasión.
¿Cómo he acabado en la comisaría de Los Santos? Por la incompetencia del señor que me acababa de llamar. Jack Conway estaba perdiendo mucha gente de su malla, y en mi comisaría sobraba gente, así que me enviaron para suplir sus pérdidas. ¿Iba a tener los ovarios de decírselo en la cara? Lo dudo mucho, ya que según me habían contado, al superintendente no le gustaba recibir absolutamente ningún tipo de críticas, y si alguien se había atrevido a llevarle la contraria, o bien le molía a porrazos, o bien los tiraba del cuerpo directamente.
Por una parte me jodía dejar mi ciudad, por un mal trabajo de alguien como Conway, pero por otra parte, y por suerte, no tenía nada que me atara allí, con excepción de algún compañero que se había ganado mi simpatía, y había que ser optimista, ésta podía ser una nueva aventura que me llevara a nuevos caminos en la vida. Y ¿quién sabe?, a lo mejor hasta podría ganar con el cambio.
Tras hacer mi rutina de ejercicios, cenar, y pegarme una larga y reconfortante ducha, me fui a la cama, acordándome, ya una vez dentro, que no había mirado ni siquiera la ubicación que me había mandado el superintendente.
Desbloqueé el móvil y vi 2 mensajes de él.
Número desconocido (+1 644 1530644)
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My Name is • Jack Conway •
FanfictionApril Greaves es trasladada de la comisaría de San Andreas a Los Santos. ¿Será capaz de acatar todas las órdenes de su nuevo y arisco superintendente, o saldrá su vena rebelde y acabará por pararle los pies? Está enfocado para adultos, de primeras...
