Todo comenzó en 1954, aquel año donde el mundo tal y como lo conocemos desapareció por completo, debido a 3 cometas que cayeron en la Tierra, emitiendo hondas gigantescas que se esparcieron por todo el mundo y causaron distintos fenómenos naturales a sus alrededores, los cuales afectaron a casi toda la población existente, aquel día se reportó que el 85 % de la humanidad empezó a tener extraños comportamientos en sus cuerpos, inexplicablemente algunos empezaron a obtener poderes extraños con los “elementos“ que se esparcían por el mundo; como el fuego, agua, viento, tierra y más, a partir de ese año todo cambió para la humanidad, pasando a una nueva era la cual fue llamada “la era elemental”. Bueno al menos esta es la versión que está en los libros de historia y también la que mi padre me contaba todas las noches antes de dormir, ya que toda mi familia excepto él posee los llamados “poderes elementales”, que son una especie de manifestaciones para manipular los elementos que casi todo el mundo ahora posee, mi nombres es Cristian Sanchez y descubrí mi elemento cuando tenía de 6 años de edad, el cual es el viento, lo descubrí accidentalmente cuando hice volar a mi hermano por los aires, recuerdo a mis padres tan desesperados por bajarlo lo antes posible, por suerte lo lograron, después de eso me inscribieron en una de las escuelas elementales, que trabajan con niños desde los 5 hasta los 11, una vez sobrepasas esa edad tienes la obligación de entrar a la preparatoria, prácticamente es lo mismo que las escuelas solo que para niños mayores, ahí te enseñan a pelear, manejar tu elemento, aprender distintos cursos como matemática, control de lenguaje, aumento de físico, mentalización y otros de nombres complejos, pero lo más importante es convencernos a toda costa de ser una persona de bien con el fin de que una vez concluida tu preparación sirvas a tu país en distintos trabajos que ofrece el estado, ya sea como guerrero elemental, que fueron los que reemplazaron a la mayoría de los ejércitos, o como profesor en el área que tu decidas, u otras opciones más especializadas como ser médico elemental, científico y otros distintos trabajos que por ahora no recuerdo, pero ninguno de esos trabajos me llamaba la atención, ya que desde que tengo uso de razón lo que quiero ser con todo mi corazón es un espectro, solo las personas más fuertes llegan a ese rango y son los que se encargan de las misiones más secretas y difíciles de cada país, sé que si me esfuerzo algún día lograre ser uno de ellos, aunque aún me falta mucho ya que dentro de unos meses recién cumpliré 12 años y en las preparatorias te gradúas cuando cumples 19.
—¿Ya estás listo Cristian? — dijo mi papá.
—Aun no papá, estoy con mucho sueño no podemos ir otro día— respondí aun soñoliento.
—De ninguna manera, sabes que tu mamá se enojaría si perdemos esa cita, a menos que quieras verla renegar en la cena— dijo entre risas.
—Tienes razón, ahora me levanto, espero que logre ingresar, Castalia es una de las preparatorias más importantes de todo el país y no sé si tenga el nivel para ingresar.
Hoy es mi examen de admisión en Castalia, una de las preparatorias más galardonadas de todo el país, por si no lo mencioné vivo en Perú, uno de los países más beneficiados por la “era elemental”, ya que gracias a sus distintos biomas se convirtió en uno de los países con más variedad de elementos para las personas, lo que hizo que el mundo pusiera sus ojos en nosotros y fue así que pasamos de ser un país tercermundista a ser una potencia mundial, bueno volviendo al tema, estamos en el año 2009, acabo de cumplir 11 y mis padres presentaron una solicitud para que pueda iniciar el año escolar en la preparatoria a pesar de no tener 12, ya que recién los cumpliré en julio de 2010, aunque no estaba muy nervioso en ese aspecto ya que mi familia era reconocida a nivel nacional por ser héroes de guerra, la mayoría como médicos, pero eso es historia para otro día, lo que en realidad me preocupaba es que para ingresar debes pasar algunas pruebas las cuales varían cada año así que no pude prepararme y es por eso que preferiría no ir, pero sé que mi papá me llevara sí o sí.
—Si lo harás—dijo mi papá todo calmado.
—¿Cómo estas tan seguro? —le dije totalmente desanimado.
—Porque eres mi hijo y no hay persona a la que le tenga más fe y confianza que a ti y a tu hermano— respondió con más calma que antes.
—Gracias papá espero no defraudarte, solo quiero que tú y mamá estén orgullosos de mí.
—Lo estoy desde el día en que te vi nacer y si no ingresas ahora, tu tranquilo habrá muchas academias que estarán felices de tenerte—dijo mirándome de lo más tranquilo.
Nos dirigimos hacia la salida de mi casa y mi papá encendió el auto, vivíamos en una zona muy elegante podría decirse, nuestro distrito se llamaba la Corona del Fraile, raro nombre si me preguntan, pero muy acogedor, además que vivíamos en la Provincia más importante del país Huancayo, solo estaba detrás de la capital Lima, que era donde vivía la mayoría de mi familia, estábamos algo alejados de Castalia, a más de una hora para ser exactos, pero a mis papás nunca les preocupó eso ya que sabían que Castalia permite que los alumnos puedan vivir ahí todo el año y recibir visitas muy seguido, en pocas palabras, mis papás esperan que madure y me independice ahí, espero lograrlo aunque nunca fui de las personas que tienen mucha confianza en sí mismos.
—Cristian despierta ya llegamos—dijo mi papá mientras buscaba un lugar para estacionarse.
—¿Tan rápido? —dije aun soñoliento—déjame descansar un rato más por favor.
—Jajaja despierta hijo, recuerda hay que ser puntuales en todo momento, así demuestras respeto hacia las demás personas.
—Ya voy, ya voy, pero comamos algo antes.
—Está bien, justo vine preparado, toma tu favorito un sándwich triple—dijo mientras sacaba una bolsa llena de sándwiches.
Después de comerme 3 sándwiches bajé del auto y simplemente quedé en shock, Castalia era muchísimo más grande de lo que pensaba, estaba lleno de campos verdes y un edificio principal gigantesco ,muy vistoso a mi parecer, empecé a investigar todos los alrededores, estaba demasiado emocionado, en mi cabeza solo surgían miles de preguntas, ¿Aquí viviré los próximos 7 años de mi vida?, ¿Enserio estoy preparado para todo esto?, ¿Qué tal será la comida de aquí?, eran demasiadas y solo tenía una certeza, la de dar todo de mi para estudiar en este lugar que me parecía fantástico.
—Te veo mucho más emocionado que en la mañana hijo—dijo mi papá con un tono sarcástico.
—Siii recontra si, papá esto es fantástico parece un sueño, ese espacio verde de allá parece un bosque y ese edificio es gigantesco, es todo genial es mejor de lo que pensé.
—Y esto es solo la fachada, espera a ver lo demás, me alegro que te haya gustado— dijo con una sonrisa en su rostro.
Estaba emocionado no podía negarlo, todos mis pensamientos estaban en ingresar a Castalia como sea, mi papá me dijo que era hora de entrar, había llegado el momento de conocer al director o directora y me imagino que a varios miembros del consejo de Castalia, ya que todas las preparatorias tienen uno, si, al menos investigue algo antes de venir, llegó el momento y mi papá habló con las guardias de seguridad, eran personas altas y corpulentas cada uno con un arma, unos segundos después nos hicieron pasar, entramos a una sala de espera gigantesca llena de gente, bueno era de esperarse en una de las preparatorias más famosas.
—Bueno esperemos hasta que nos llamen, traje sándwiches por si acaso— dijo mi papá con una sonrisa mostrándome lo mucho que me conocía.
—Papá, ¿te puedo preguntar algo? — se lo dije muy nervioso.
—Ya lo estás haciendo— dijo riéndose.
—No papá, hablo enserio, antes del examen quiero sacarme una duda que tengo desde hace muchos años. —se lo dije poniéndome totalmente serio por primera vez en todo el día.
—Dime, que duda tienes—me respondió como si ya supiera que iba a preguntar.
—¿Por qué tú eres el único miembro de la familia que no tiene un elemento que pueda controlar? — le pregunté con cierto miedo a la respuesta que podría darme.
—Bueno sabía que tarde o temprano llegaría este momento— dijo mi papá mirándome de una manera muy seria— la verdad es que nunca tuve un elemento porque tengo muy mala suerte jajaja.
—¿Queee? ¿Enserio eso es todo?, creí que había pasado algo épico o inesperado, algo que te hubiera hecho perder tu elemento. —dije todo decepcionado.
—No todas las historias de las personas son épicas o emocionantes como la que se está por venir para ti hijo—me lo dijo otra vez riéndose y calmado, como normalmente es.
No lo negaré estaba algo decepcionado por lo que me contó mi papá, ya que siempre pensé que le había pasado algo trágico que le hizo perder su elemento, porque él es la persona que más admiro en todo el mundo y siempre me gusta pensar que en su juventud hizo cosas maravillosas, aparte de tenerme a mí por supuesto jajaja, pero eso nunca quitará la admiración que siento por él, justo cuando quería preguntarle algo más sobre su elemento un hombre se acercó hacia nosotros.
—Fiera a los años—dijo el hombre extraño.
—¿Fiera?, eres tú, después de tiempo—dijo mi papá emocionado al mismo tiempo que se lanzaba sobre el para abrazarlo.
—Papá ¿Quién es él? —pregunté todo confundido.
—Jaja cierto, te presento al mejor amigo de mi juventud, él es el señor Coco—dijo mi papá totalmente feliz por este inesperado reencuentro.
—Mucho gusto campeón ¿Cuál es tu nombre? —dijo el señor con un tono muy amable.
—Mi nombre es Cristian Sanchez, mucho gusto—le respondí algo avergonzado, ya que en el fondo siempre me gusta que me digan campeón o cosas así.
—¿Y qué haces aquí fierita?, no me digas que volverás a estudiar, parece que aun te sigues sintiendo joven—dijo mi papá con un tono gracioso.
—Jaja tan gracioso como siempre, pero no, vine a traer a mi hijo a su examen de admisión—dijo todo orgulloso el señor Coco.
—¿Y dónde está tu hijo? ¿Cómo se llama? —dijo mi papá muy sorprendido y con mucha curiosidad.
—Justo ahí viene—dijo el señor Coco señalando a un niño de mi tamaño—él–dijo mientras lo señalaba–es Mauro, mi hijo.
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Los elegidos Elementales
FantasyDicen que toda persona incluso hasta la más repugnante y sanguinaria tiene algo de bondad dentro de sí, no puedo hablar mucho de eso, solo que es muy difícil de creer, pero no puedo negarlo ni confirmarlo, pero lo que sí puedo afirmar es que después...
