Capítulo 5: El día de lo nuevo

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Diario de Luke:
Sonó el despertador más temprano de lo normal, y di un bote de la cama, odio ese cacharro. Desayuné todo lo rápido que pude, me duché y me pusebla ropa que había comprado hace bastante, con la intención de estrenarla ese dia.
Una camiseta azul aguamarina de diamond, unos pantalones negros ajustados, una gorra de Dgk de colores y unas supra.
Aun quedaba mucho para que salieramos de casa y no sabía que hacer. Los nervios podían conmigo.
Lo único que hice en aquella interminable media hora fue sentarme en el sofá y observar el reloj del salón.
Hasta que mi madre me dijo que ya nos íbamos, asi que rápidamente cogí mi mochila nueva y salí de casa. El primer día me llevó mi madre porque no tenía ni  idea de donde estaba el instituto, para temas como  ir a sitios soy un desastre, me pierdo siempre.
Cuando llegamos a la puerta del instituto mi madre me deseó buena suerte y me dió un beso.
Me acerqué a la puerta, habia bastante gente hablando en grupos y fumando, respiré profundamente antes de entrar y fui a buscar la lista de clase.
Cuando estaba subiendo las escaleras, vi que bajaba un chico que conocía porque había patinado varias veces conmigo, ya conocía a alguien, es un comienzo.
Miré las lista y vi que estaba en la clase de 1°d y había bastantes en clase, revisé los nombres por si me sonaba alguno, pero no hubo suerte.
Una señora vieja muy rara que dejó un rastro de olor a naftalina me dijo que la reunión inicial de bachiller había estaba a punto de empezar y me indicó donde ir.

El instituto era muy grande, era la priera vez que pasaba por esos pasillos y aquello parecía un laberinto. Al final de un largo pasillo vi una puerta grande entreabierta y supuse que era allí.

Miré por el hueco de la puerta, que debaja ver un salón no muy lleno de gente, y decidí entrar para no perder tiempo. Algunas personas me miraron y yo busqué sitio rapidamente en una de las sillas de atrás. Me acomodé como de costumbre en la silla mientras escuchaba lo que decía aquel hombre de gafas que dijo ser el jefe de estudios, aunque entre el sueño y lo aburrido que era, era dificil prestarle atención. Cuando terminó su charla, yo seguía sin saber donde estaba mi clase, y busqué con la mirada a alguien a quien poder preguntar.

Justo detrás mía se sentaban dos chicas, una de llas rubia de ojos marrones y blanca de piel ,y la otra morena de ojos oscuros y también blanca de piel, aunque al principio me pareció pelirroja.

Decidí preguntar a ellas si sabían donde estaba mi clase.

-Eh hola, ¿Sabéis dónde está la clase de primero B?- dije dudoso fingiendo un poco de seguridad.

-No jajaja somos nuevas, pero también vamos a esa clase- contestaron casi a la vez.

-Ah vale jajaja- dije sin saber muy bien que decir mientras me daba la vuelta.

Me aprecieron bastante majas, aunque me limité a preguntarles eso

Había sentido bastante vergüenza en ese momento, y la verdad que no suelo ser un chico tímido.

Vi que todos se levantaban y yo hice lo mismo, nos juntaron por clases y nos dieron las intrucciones necesarias para llegar a clase.

Salimos de aquella sala y decidí seguir al grupo que era de mi clase y que, y parecia que sabían a donde iban.

Mi clase estaba en el último piso al fondo, una clase típica de instituto, sosa y con poco color.

La gente que iba delante mía empezó a sentarse en las mesas vacías que llenaban la clase, y yo decidí sentarme en una que estuviera más atras del centro de la clase; dejé mi mochila en el suelo y me acomodé en la silla.

Y por un momento me paré a pensar.

Estoy en un instituto nuevo con toda esta gente desconocida, y que supongo que al final del curso conoceré bien casi a su totalidad. Estoy seguro de que todo lo que estoy pensando solo con observar a cada uno de ellos no es lo que en realidad voy a pensar de ellos más adelante.

Al rato un chico alto y rubio con cara de extranjero se sentó cerca mío, y me puse a hablar con el.

Se llamaba John y no era extrajero, era muy simpático y enseguida me cayó bien, fui con quien pasé el primer recreo sentado en un banco cerca del instituto, hablando y echando unas risas.

Durante ese día no conocí mucha gente, pero ya había roto un poco el hielo y estaba más tranquilo.

Cuando fue la hora de volver a casa, decidí ir dando un paseo por la misma ruta que recorería todos los días del curso durante ese año.

Dont give a SHITWhere stories live. Discover now