La despedida de Amity Bligth

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Como si hubiese sido ayer, Amity recordaba la llegada de Luz Noceda a las Islas Hirvientes, y sus primeras reacciones al ver una humana por primera vez. Siendo sincera con ella misma, tal vez dentro de sus berrinches y enojos, veía a Luz al principio como una persona excéntrica, pero tan bella que se podía comparar a un sol iluminando un mundo. Pero también la veía trabajadora, pues pese a no dominar la magia, pese a ser una mortal, no daba por perdida la causa, y siempre con ánimos de aprender magia nueva, nuevos hechizos y nuevos conjuros, con aquella sonrisa que la caracterizaba.
Amity se sentía rendida ante los pies de Luz, al menos desde aquel día donde cruzaron miradas en la biblioteca y sintió que la atracción que crecía dentro de ella desde aquel día, aumentaba de tamaño, llegando a ser un sentimiento, una emoción voluminosa clavada en su ser. Vaya parecía que la empezaba a amar, una brujita que amaba a un mortal humano. Como toda historia de amor real, siempre parecía que los problemas y dificultades se hacían notar cada vez más. Pues pese a que Amity estaba enamorada de Luz profundamente, no se lo podía decir debido a que podía ser criticada duramente por la sociedad, por sus amigos (a excepción de algunos) y por su padre y madre, en especial por su madre que estricta, y dura con la pequeña, la adoctrino para ser "la mejor" en lo que se proponga.
Peleó con uñas, garras, y magia para decirle a Luz lo que sentía, y cuando se lo dijo, como extrañeza del destino, Luz dijo que sentía algo por ella, aquel día recuerda que lloró inconsolablemente por la respuesta de Luz, pues pese a que le dijo que sentía algo por ella, también le indico que no estaba segura si era lo mismo que Amity sentía, no podía definirlo, no podía saber si era una simple atracción, una simple amistad, amor, o simplemente un deseo profundo de verla más como a una hermana. Sea como sea, en el silencio de la noche, en la oscuridad de su cuarto y con el alma partida, lloró como una niña en un rincón, viendo lo que parecía ser una especie de foto de Luz.
Entonces decidió no hacerse daño, y con la decisión equivocada, dejó de hablar con todos y en especial con Luz, aquella mortal que le trajo la desgracia a su vida, a su pobre corazón de bruja quien ya cargaba mucho dolor. Fue muy dura la decisión pero tal vez fue justa para todos, pues no quería lastimar a nadie ni tampoco lastimarse más con el dolor que le atormentaba. Entonces en un intento de remendar lo que hizo luz, le pidió disculpas, lo que no le gustó a Amity quien la empujó y le dijo que le dejará. Sin darse por rendida, se levantó del suelo, abrió los brazos formando una especie de cruz y le dio un gran abrazo, lagrimeando le susurró al oído un "Te Amo" terminando la escena con un beso.
El primer beso de ambas; por una parte Luz sintió un electrizante toque que nacía desde sus pies y que llegaba a sus labios, un cosquilleo tan agradable que siempre quisieras sentirlo, algo tan fuera de este mundo, algo tan puede verse tan simple pero que para ella se sintió mágico. Por ello quiso que por siempre durará la escena. Donde los labios suyos se encontraron por primera vez, con los de aquella bruja tan hermosa que sin conjuros bajo la luna, le hechizo y le hizo crear un pequeño magnetismo entre su alma y la de ella; por otra parte Amity sintió algo único, algo que en lenguas mortales y simples se podría describir como "maravilloso". Indescriptible fue la escena, tan corta de tiempo, pero tan larga de vida y magia. Y aquel beso por siempre se quedaría marcado en las almas de aquellas dos amantes.
Después de casi probar el cielo, de casi tocar las nubes pisando tierra, tuvieron que bajar a la realidad. Cayendo como dos ángeles que por un rato entraron al paraíso, pero deben volver a la tierra a cumplir sus misiones. Entonces Gus interrumpiendo el momento, les avisa que las clase de posiciones estaba a punto de empezar, lo que causo que ambas se sonrojaran un poco de la vergüenza por aquella escena que aunque pocos apreciaron, no fue tan privada como ellas lo querían. Y desde aquel día tanto Amity como Luz eran mucho más unidas de lo que se podría imaginar, Luz por fin supo lo que sentía por Amity y muy dentro de ella sintió que había encontrado a su amor verdadero.
Pero vaya, el mal puede triunfar cuando menos lo esperas, cuando menos lo puedes presentir. Aquellas clases aburridas, donde no se podía aprender magia de ningún aquelarre debido a las órdenes del Gran Emperador; órdenes que hizo acatar mucho después de que Eda, la poderosa bruja de las Islas Hirvientes, escapara junto a su hermana, que traicionó al Emperador, lo que causó la gran furia. Por ello es que Luz tuvo que ocultarse y aprender más glifos de muchas maneras. Uno de los cuáles es el glifo del Fuego, que lo encontró grabado en un volcán muy cerca de las Islas, mientras escapaba del Aquelarre del Emperador.
Entonces ella empezó a enseñar a las demás brujas y brujos, como utilizar los glifos, como podrían encontrarse y como se podría hacer una mezcla de ellos.
Entonces al entrar a las clases de posiciones (secretamente, pues algunos profesores accedieron a enseñar a sus alumnos ciertas cosas, lejos de las ordenanzas de un sistema totalitario, con la condición de que los mantengan a salvo).

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