un mundo sin esperanza

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Día presente.
A Miles de años luz de nuestro planeta tierra, unos seres carentes totalmente de sentimientos buenos, está llevando cabo, la aniquilación de una raza súper desarrollada
Estos seres venidos nadie sabe de dónde, tal vez del propio infierno.
Destruyen todo lo que encuentran a su paso.
No les importa extinguir mundos enteros, con tal de dar alimento a su hambre.
Un hambre, que solo el terror que despiertan en sus víctimas logra saciar.
Nombre del planeta Ahzun.

El planeta es muy semejante a nuestro planeta tierra.

Tiene un sol que gira alrededor de Ahzun pero tarda 39 horas en dar su giro,por lo tanto el día es más largo.
Por las noches su cielo lleno de estrellas se alumbra con tres lunas
Es en realidad de una hermosura sublime, ya que las lunas al recibir los rayos de su sol, permiten ver como al mismo tiempo, aparecen en el firmamento tres fases lunares distintas.
Una luna llena, una luna menguante y una luna creciente.
Los nombres de estás lunas.
Xuan, Nomi y Forg.
Las tres, en tiempos remotos habían albergado cientos de nativos ahzunitas.
Estos son muy parecidos a los humanos.
Tal vez evolucionaron de una manera parecida en su planeta, tal vez nos visitaron en tiempos remotos, existen muchos tal vez, pero ninguno que pueda explicarlo con certeza.

Cincuenta años antes
su pueblo había tenido una guerra, en la cual su población quedó mermada a menos de una centésima parte y al firmar la paz, abandonaron las lunas, desecharon todas las armas bélicas y empezaron a vivir en armonía.
Buscando el bien estar de su pueblo, Lograron erradicar los delitos más graves, como son el asesinato, las drogas, los secuestros. etc.
Aún y cuando en ocasiones se daban los asesinatos, pero estos en la mayoría de los casos,  eran accidentes fortuitos.
Rara vez eran con el afán de hacer daño.

Enfocaron todo su poder  para vivir en armonía, buscando el amor entre ellos mismos.

Por lo cual los invasores los encontraron casi indefensos. Al inicio de nuestro relato.
Escenas aterradoras se miran por todos lados, la construcción de lo que al parecer era un castillo, se mira totalmente en ruinas.
Niños y adultos vagan con la mirada perdida, se escuchan gritos histéricos.
Un hombre arrodillado y con su rostro surcado por las lagrimas grita impotente.
-- Por qué, porque?

Con ese dolor que despedaza el alma, al no poder remediar lo irremediable, mientras apretaba muy fuerte entre sus brazos el cuerpo de un bebé.
El bebé se encontraba cubierto de sangre.

Muchos buscan un lugar donde refugiarse, lamentablemente no lo hay, ya que todo o casi todo está destruido.
Los pocos edificios que quedan en pie, se están desmoronando a pedazos.
Se alcanza a distinguir entre todo este caos, a una mujer acostada en el suelo.

Sus ropas están cubiertas de  sangre, mientras un pequeño de escasos seis años, con su rostro mojado  por el llanto.
Un llanto que brota de sus tiernos ojos.
Y que al mezclarse con el polvo crea una costra de barro en sus mejillas
Su pelo negro, se le mira blanco por el polvo que flota en el aire.
Una imagen que sin lugar a dudas destrozaría el temple del corazón más duro.

El pequeño con sus pequeñas manitas, las cuales se veían manchadas por sangre y lodo le acariciaba el pelo a la mujer y le decia muy despacito al oído.
Cómo temiendo ser escuchado.
-- Mami levántate ya vienen ellos, Mami ya vienen, ya
vienen

Pero quienes son ellos. Se podría decir viéndolos de lejos, que son ángeles ya que tienen esa apariencia, altos, el más pequeño de ellos no bajaría de los dos metros de estatura, una piel rubia, que era tan dura que no la podían atravesar los proyectiles, su cara era casi perfecta, ojos azules, y unas alas de color oro que nacían en la parte alta de su espalda, con las cuales se desplazaban a gran velocidad por el aire, su cabellera blanca les llegaba a los hombros.
Pero al verlos de cerca causaban terror, pues tenían dos colmillos que sobresalían seis centímetros cuando cerraban la boca, con los cuales les extraian la sangre a sus víctimas, La mirada tenía un odio demencial. Sus manos coronadas por siete dedos al igual que los pies, de los cuales tres tenían garras.

Tanto en sus dedos como en sus pies, estás garras tenían tal fuerza que podían doblar el acero o romperlo, cual si de papel se tratara.
Al  abrir la boca, lanzaban unas ondas sonoras a voluntad, que paralizaban a sus víctimas, para que no pudieran defenderse.
Por toda vestimenta, traían un pantalón que les llegaba a las rodillas de color naranja.
Este era brillante y elástico, por lo cual se adhería a sus piernas como una segunda piel.
Ellos se llamaban o se hacían llamar algo así como los amos, traducido a nuestra lengua.

En el cielo a doscientos metros de el suelo se logran ver algunas decenas de  Ahzunianos, que tratan de hacerles frente. Pero su habilidad de volar no se compara con la de los Amos.
Van vestidos con un traje que se amolda a sus cuerpos, la cabeza cubierta por un casco parecido al que usan los motociclistas, estos cascos tienen el fin de que la luz de el sol no dañe su vista, todo de un color azul.
Un azul turquesa como el que la Reyna usa, en el pecho lleva dos letras bordadas, la letra P  seguida de la letra A.
Por Ahzun.

Los defensores están en desventaja, tanto numérica cómo en la destreza a desplazarse por el cielo de su planeta.
Se alcanza a ver, como uno de los defensores logra conectar un golpe a uno de los amos.
El golpe a pesar de ser dado con una gran fuerza no logra moverlo.
Después es  acorralado por tres, recibiendo una patada en el pecho.

A la distancia se alcanza se alcanza a notar como el hombre cae en picada directo al suelo.
Uno de los amos lo persigue, alcanzando a clavarle sus afilados colmillos en la yugular.
Al soltarlo antes de el choque levanta su rostro mostrando los colmillos manchados de sangre.
La sangre de una tantas de sus víctimas, víctimas que ya en ese momento se cuentan por miles.
El cuerpo de este defensor, antes de hacer contacto con el suelo ya era cadaver.

A otro lo acorralan entre diez y solo se alcanza a ver su cara llena de sangre, antes de caer al igual que el primero.

Otro al darse cuenta que la misión es imposible, intenta huir pero lo detienen en el aire, con las ondas sonoras que salen de su boca. Quedando paralizado, dando la sensación  de ser un títere en el aire, pero sin el cordon que lo detiene.
Uno de los invasores se le acerca y le empieza a succionar la sangre, antes de arrojarlo al suelo con una furia indescriptible y un odio feroz y así poco a poco se ve, como son menos los defensores del planeta.

En el suelo un Ahzuniano, vestido igual que los tres anteriores, se pone un dedo en la frente y por medio de la mente lanza una plancha de acero.
Pero la detienen, devolviendosela a continuacion con más fuerza quedando sepultado bajo ella.

Poco a poco se acaba la esperanza de el planeta Ahzun.
En tanto de una nave, que no bajaría de los cincuenta kilómetros de diámetro, la cual estaba a unos ochocientos metros de el suelo, se ven brotar decenas de naves, las cuales disparan a todo lo que se mueve, sin importar si son niños, adultos o animales. Ellos lo que quieren es aniquilar a todo ser viviente,

Se ven en el cielo aún algunas naves Ahzunianas.
Una de ellas parecida a una moto, con un personaje estrafalario.
Su pelo largo sobresalía por debajo de su casco y una tunica blanca que cubría todo su cuerpo y solo dejaba ver unas botas tipo militar que le llegaban hasta los tobillos.
Este personaje alcanzó a hacer blanco en una nave enemiga, gritando a continuación.

-- Para que aprendan, hijos de otro mundo
Antes de ser volado en mil pedazos.

AhzunStories to obsess over. Discover now