JACKSON

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Jackson, mi gemelo, solía correr por las noches en la carretera del pueblo; porque sí, nuestros padres quisieron criarnos entre la inmundicia del pueblo y a Jackson parecía encantarle.       

Yo por otro lado era diferente, aunque sentía una leve atracción por Jackson, por su alma.

¿Era igual a la mía? . A pesar de rodearme de tanta gente pueblerina, yo no era como ellos.

Yo me fijaba en cosas más bellas, como los ojos de mi pequeño hermano gemelo, cuyo iris era miel. No puedo explicar lo que esos dulces ojos producían en mí; sin embargo me fijaba también en sus dientes deslumbrantes, sus piernas, sus manitos, su diminuto cuerpo, su enorme alma.

Mi hermano Jackson producía algo semejante a una ataraxia, pero solo se befaba de mí. Él solía preferir estar con sus amigos del pueblo que conmigo.

Por las noches cuando dormía me gustaba estar a su lado y tocar sus dedos, mi boca temblaba por temor a que despertase, pero eme allí junto a su diminuto cuerpo.

La bonhomía de mi gemelo era increíble.

Un día en el jardín mientras ahogaba a mis gallinas, él interrumpió y como siempre sollozó por mi acto. Me declaró demente, pero, ¿yo lo era?, ¿quién perseguía a los del pueblo y se befaba de su gemelo? , ¿era parte de mi o solamente era una equivocación? 

Cada vez más su alma se marchitaba, ya no era importante para mí, así que me levanté y lo tomé del cuello, introduje su cabeza en el lago y procedí a hacerle sentir lo que mi corazón sentía cuando él me rechazaba; mi corazón se ahogaba en penas, ya era momento de que él sintiera lo que yo. El cielo estaba celaje, y de repente tuve una epifanía, fue cuando solté a mi gemelo y este se levantó contra mí, me empujó y caí en el lago, para ahogarme en mis penas como solía hacerlo con normalidad.

Llegué a casa y como de costumbre mis padres me miraban de lejos, como si yo fuese un monstruo, ¿por qué me miraban así?, ¿acaso tuve la culpa de que ellos no viesen a mi hermano?,¿acaso tuve la culpa de haberlo absorbido en el vientre?, ellos no veían lo que yo; mientras que yo solo era un niño, yo sabía que habían dos, ese segundo era Jackson, aquel hermano que no nació, pero nació en mí. 

Aquel me atormenta cada día, cada noche. Lo veo en todos lados, en mi cama, con mis amigos, en el pueblo; él lo es todo, me atormenta su alma, su alma que está atada a la mía desde que nací. Pero acabaría con él, acabaría con su ser y con sus dulces ojos miel.

-Charlie 1992





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